Más allá de las siglas de ANV

Las siglas de ANV desaparecen de los ayuntamientos pero sus alcaldes siguen destinando recursos públicos a los etarras: el último ejemplo, el Elorrio

M. LUISA G. FRANCO | BILBAO
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Carmen Muñoz es una de esas bravas concejales vascas, de las que hay en su partido, el PSE, y también en el PP, que se enfrentan cada día al tentáculo municipal que ETA tiene instalado en los ayuntamientos gobernados por proetarras. Las siglas ilegalizadas de ANV han sido retiradas de la página web del Consistorio de Elorrio y ya antes desaparecieron de las convocatorias escritas, pero el alcalde y los concejales elegidos en las candidaturas proetarras se mantienen en sus puestos y usan recursos públicos para ayudar a la banda. En el caso de Elorrio lo hacen «públicamente y a escondidas», según explicó ayer la socialista Carmen Muñoz, única concejal no nacionalista del municipio vizcaíno.

En los presupuestos del Ayuntamiento, aprobados gracias a un concejal independiente que, según cuenta Muñoz, apoya siempre a ANV, «tal vez por miedo», hay una partida en el apartado de Bienestar Social que contempla ayudas a familiares de presos por terrorismo. Esa partida, a pesar de lo que lo lamenta Carmen, es legal, pero el alcalde no se conforma con eso y ha pagado -600 euros- con cargo a la partida de gastos de órganos de gobierno el viaje de dos concejales de ANV a Madrid, para apoyar a dos etarras detenidos.

La factura de ese viaje -avión más hotel- ha aparecido gracias al celo con el que la concejal socialista se toma su trabajo de control de la acción de gobierno, ante la inacción de los concejales del PNV. Muñoz espera que se emprendan las acciones legales oportunas por desviar fondos públicos para socorrer a presos etarras.

Parece que el quiz de la cuestión no es tanto quitarle las siglas a ANV, sino apartar a la última máscara de ETA del poder si lo utilizan como instrumento para beneficiar al complejo etarra.