Pablo Iglesias, líder de Podemos
Pablo Iglesias, líder de Podemos - Óscar del Pozo
Política

Más de 800.000 españoles se arrepienten de haber votado a Podemos

El partido de Iglesias, el que tiene el suelo electoral más frágil tras desencantar en año y medio al 40% de su electorado

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Podemos nació y se abrió paso electoral abanderando la indignación social. Ahora, una gran parte de quienes le votaron -más de 800.000- se arrepienten de haberlo hecho. Es la lista particular de «indignados» de Podemos, una sangría de votantes que ha ido desinflando al partido en perspectiva electoral.

De quienes votaron a Podemos y a sus marcas territoriales en 2016 -la valenciana Compromís, la catalana En Comú y la gallega En Marea-, más de 800.000 confiesan que no volverían a votarles bajo ningún concepto. Y prácticamente otros tantos están tan desengañados de la órbita podemita que se están pensando en firme inclinarse por otras opciones políticas. Las entrañas del último Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) así lo desvela: unos 215.000 de los que votaron a Podemos o a sus marcas en las generales de 2016 ven ahora muy improbable volver a votarles; y, aunque con algo menos rotundidad, otros 527.000 dicen que, hoy por hoy, se inclinan más por dar la espalda electoralmente a Pablo Iglesias que por seguir apoyándole.

Todo esto explica que el partido de Pablo Iglesias sea también el que tiene el suelo electoral más débil. Cuando el CIS ha preguntado a quién votarían si hubiera ahora elecciones, el 64,8% de quienes votaron al PP en junio de 2016 dicen que volverían a hacerlo; en el caso del PSOE, el 66,4%; el 82,7% en el caso de Ciudadanos... En el caso de Unidos Podemos -la coalición Podemos-IU liderada por Iglesias-, solo el 59,5%.

Fuga a PSOE y Ciudadanos

Es decir, cuatro de cada diez de los que votaron a Unidos Podemos en las generales de 2016 han dejado de estar convencidos con esta opción. Exactamente, en torno a un 15% no saben qué votarían ahora si hubiera elecciones; el 8,6% optarían por la abstención; y el 18% restante han cambiado y se inclinan por votar a otros partidos -la mayoría se reparten, casi por igual, entre el PSOE y Ciudadanos-.

Según el último sondeo del CIS, de todos los que apoyaron a Unidos Podemos en las generales de 2016, el 16,2% dicen que ahora en ningún caso le votarían. Lo mismo pasa con el 8,7% de los que apoyaron a En Marea, con el 18,4% de los que votaron a la marca valenciana de Podemos (Compromís) y con el 20,5% que en Cataluña optaron por En Comú Podem. La marca catalana de Iglesias sale especialmente malparada, después del persistente flirteo podemita con los independentistas.

En total, todos esos porcentajes suponen que, hoy por hoy, del orden de 840.000 de quienes votaron a Podemos y a sus marcas en 2016 dicen ahora, «con toda seguridad», que no les volverían a votar si hubiera elecciones ahora.

La «cocina» del CIS

Al final, todos esos datos que da la encuesta y otros más son procesados por los expertos del CIS para augurar una estimación de voto. En el caso de Podemos, esa estimación suaviza el negro panorama que aflora en las respuestas espontáneas de los encuestados. Ese resultado suavizado es el resultado de esa «cocina» demoscópica que, por ejemplo, tiene en cuenta las preferencias ideológicas de los entrevistados para aventurar hacia dónde se inclinarían los indecisos.

Ese procesado del CIS apuesta por que una parte de los que ahora reniegan del partido podrían acabar manteniéndose fieles en las urnas. Pero, aún así, la predicción que arroja el CIS tras esa «cocina» da por seguro que, como mínimo, Podemos ya ha perdido por completo a medio millón de los votantes que tuvo en junio de 2016.