Grande-Marlaska y Quim Torra conversan ayer, durante la reunión de la junta de seguridad de Cataluña - Inés Baucells | Vídeo: ATLAS

Marlaska confía en Mossos la «neutralidad» del espacio público

El ministro y el Govern evitan enzarzarse por la polémica de los lazos amarillos

BarcelonaActualizado:

Los espacios públicos en Cataluña deber ser espacios «neutrales» políticamente y son los Mossos d’Esquadra los encargados de garantizar que esto se cumpla. Este fue el vago compromiso, y sin concreciones, que ayer pactaron el Gobierno y la Generalitat a propósito de la polémica de los lazos amarillos que inundan la geografía catalana en protesta por el encarcelamiento de los líderes del «procés».

La reunión de la Junta de Seguridad de Cataluña que ayer se celebró durante algo más de dos horas en el Palau de la Generalitat acabó sin más precisiones en lo que a este ámbito se refiere. El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, evitaron enzarzarse por la controversia que domina el escenario político catalán. Los representantes de ambos gobiernos han intentado mantener un perfil bajo en relación a un conflicto, cada vez más encendido, entre quienes cuelgan lazos amarillos -también en las instituciones públicas- y quienes se dedican a arrancarlos. La cuestión del espacio público y los lazos se incluyó en el orden del día por expreso deseo del Ministerio. El Govern se resistía en un principio a abordarlo con la excusa de que la Generalitat tiene la competencia en materia de seguridad. Finalmente, acabó aceptando.

Pese a las buenas palabras y al intento de evitar la confrontación, las perspectivas diferenciadas de ambos gobiernos quedaron patentes en la rueda de prensa conjunta que al finalizar la Junta ofrecieron en el Palau de la Generalitat Grande-Marlaska y el consejero de Interior de la Generalitat, Miquel Buch. El ministro deslizó que los Mossos deben actuar para que el espacio público no esté «monopolizado» por una ideología e insistió en que las calles deben ser lugares de «convivencia y de encuentro, y no de desencuentro». También se mostró preocupado por posibles conatos de violencia o agresiones.

Sin entrar en el cuerpo a cuerpo, y sin intentar poner en cuestión las palabras del representante del Gobierno de España, el consejero puntualizó que la Generalitat no considera que exista un «problema de convivencia en Cataluña». Es más, para el consejero, las «provocaciones» llegan de la mano de Ciudadanos por los llamamientos de sus líderes a limpiar las calles de lazos y simbología independentista.

En definitiva, más allá del concepto abstracto de «neutralidad del espacio público» no se esgrimieron más concreciones. Grande-Marlaska confía, eso sí, en que sean los Mossos quienes garanticen esa neutralidad, sin concretar cómo deben hacerlo. «Los Mossos tienen los parámetros para garantizar este orden público en primer lugar, y mi convencimiento es que así será», se limitó a decir el ministro. También aludió una sentencia del TSJC de julio que insta a las instituciones a mantener esta neutralidad pero sin tampoco hacer una mención expresa a que se retire simbología partidista al menos de los edificios públicos.

Hace semanas muchos contrarios a la independencia pusieron el grito en el cielo por las identificaciones practicadas por los Mosssos en varios municipios de Tarragona a gente que estaba arrancando lazos o borrando simbología secesionista de la vía pública. La Generalitat insiste en que no se identifica a nadie por el simple hecho de quitar lazos; solo si se usan herramientas peligrosas o con el rostro tapado, o si hay una denuncia previa. Sin embargo ello no evitó que, cuando se practicaron las identificaciones, tanto Torra como Busch las anunciasen a bombo y platillo -también a través de las redes sociales de los Mossos- con la correspondiente amenaza de multa.

Más policías

Recientemente se ha desvelado que el Gobierno enviará unos 550 antidisturbios de la Policía Nacional a Cataluña y que ha suspendido la vuelta de 300 guardias civiles que están desplazados en esta comunidad. Grande-Marlaska enmarcó ayer en la normalidad estas medidas, «nada extraordinarias». Puso de ejemplo que para una final de Liga de Campeones se movilizan unos 2.000 policías. Los agentes estarán a disposición de los Mossos por si necesitan su ayuda, algo que Buch le agradece aunque no los ve necesarios.

La Generalitat también aprovechó el marco de la Junta para reclamar al Gobierno más Mossos. Pidió autorizar dos nuevas promociones para los años 2019 y 2020 de 750 agentes cada una. Sin valorar la propuesta, Grande-Marlaska anunció que trasladará la petición al Ministerio de Hacienda antes de tomar cualquier decisión. Han concretado, eso sí, que en menos de un mes los Mossos entrarán en el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).