El ministro Margallo, ayer en las instalaciones de la Embajada española en Bagdad
El ministro Margallo, ayer en las instalaciones de la Embajada española en Bagdad - EFE
EXTERIORES

Margallo revisa las medidas de seguridad de la embajada de Bagdad ante el atentado en Kabul

En los próximos días se espera la llegada de nuevos técnicos para reforzar la vigilancia exterior del perímetro

ENVIADA ESPECIAL A BAGDADActualizado:

El ministro en funciones de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, concluyó ayer su breve visita a Irak, la primera de un ministro de Exteriores español desde 2004, con una visita a la Embajada española en Bagdad para comprobar personalmente las medidas de seguridad que goza el complejo y alabar la labor de los diplomáticos españoles en el país.

En declaraciones a ABC, Margallo se mostró conforme con las condiciones de la embajada española, situada fuera de «la zona verde», el corazón securitizado de Bagdad, y comparte perímetro y medidas de seguridad en el acceso con la representación alemana. «Me han garantizado que, dentro de lo que el ser humano puede prever, están previstas todas las contingencias», aseguró el ministro.

En la noche del 11 al 12 de diciembre un grupo de talibanes asaltaron la embajada española en Kabul, tras hacer explotar un coche en su puerta. En el combate posterior, 12 personas murieron: dos policías españoles, cuatro oficiales afganos, dos empleados locales de la embajada y cuatro talibanes. Tras el atentado, el Gobierno anunció la revisión de las medidas de seguridad de la embajada en Kabul, pero también las de la representación española en Pakistán y en Irak (Bagdad).

Llegarán nuesvos técnicos

«Seguimos la seguridad en nuestras embajadas con extraordinario cuidado. Sabíamos sobre plano las cualidades de seguridad de esta embajada, pero quería verlas personalmente, y me han garantizado que son suficientes», afirmó tras una visita por las instalaciones.

Pese a todo, en los próximos días se espera la llegada de nuevos técnicos para reforzar la vigilancia exterior del perímetro. El complejo sufrió un atentado en 2010, cuando la explosión de un coche bomba cargado con 40 kilos de explosivos y aparcado a unos 150 metros del muro de acceso a las embajadas española y alemana mató a un empleado iraquí de la delegación alemana.

Seis años después, el país está embarcado en una guerra contra los terroristas del autoproclamado Estado Islámico, que todavía controlan Mosul, la segunda ciudad iraquí. Bagdad sufre numerosos atentados que tienen objeto a la población civil. Los diplomáticos extranjeros, según comentan en la embajada, no son el objetivo primordial, aunque no relajan las altísimas medidas de seguridad.

«Intentar prever cómo, cuándo y dónde se va producir un atentado, especialmente en un país como Irak, que está sufriendo una situación extraordinariamente crítica es muy difícil. Lo que es nuestra obligación es tomar todas las medidas para que si este ataque se produce no nos cause víctimas mortales», concluyó Margallo.