Edificio de los Juzgados de Elda donde ayer quedaron en libertad los dos hombres
Edificio de los Juzgados de Elda donde ayer quedaron en libertad los dos hombres - Las Provincias

«Mañana va a haber tiros en el juzgado», las amenazas en comisaría al presunto asesino de su hermano

El juez deja en libertad provisional a un vigilante por un crimen ocurrido en 2017 en Elda e impone alejamiento al hermano de la víctima

Madrid Actualizado: Guardar
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Dos hombres pasaron la noche del miércoles en sendos calabozos de la comisaría de Elda-Petrer (Alicante), frente a frente. Uno, Julio L.l. I., el vigilante del parque de montaña de Rabosa, estaba detenido desde el martes como supuesto autor de la muerte de Fernando Millán Chocero, ocurrida hace 19 meses en un camino de montaña. El otro, José Emilio Millán, es el hermano de la víctima. El juez ordenó su detención por amenazar de muerte al vigilante, según fuentes de la investigación, tras enterarse del arresto que llevaba esperando casi dos años. «Mañana va a haber tiros en el juzgado y cuidado con los policías que estén allí», les dijo a los agentes. Ambos quedaron ayer en libertad.

El juez acordó ayer libertad provisional sin fianza para el sospechoso del crimen, que tendrá que comparecer una vez por semana en el juzgado y a quien se le ha retirado el pasaporte y se le ha prohibido salir de España. El magistrado considera que hay indicios de criminalidad como presunto autor de un delito de homicidio, «contradicciones e incoherencias» en su declaración, pero cree que esos indicios no son directos e inmediatos, sino «concomitantes» y que el riesgo de fuga queda atenuado con las medidas impuestas, según informó el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. «Como el juez lo deje en libertad y salga solo del Juzgado se lo cargan», amenazó José Emilio Millán.

A José Emilio Millán le ha impuesto una orden de alejamiento del vigilante. Horas antes, policías de la comisaría de Elda se llevaron de su casa seis escopetas y tres revólveres. «Fui yo misma la que les dije que teníamos esas armas guardadas porque somos cazadores», explicó a ABC la esposa de José Emilio, indignada con lo que ha ocurrido en las últimas horas.

A su cuñado Fernando Millán, de 57 años, lo mataron el 23 de septiembre de 2017 alrededor de las seis de la madrugada en un paraje recóndito de Rabosa. La víctima se disponía a quitar unos pivotes del camino de acceso al parque de motaña donde se encuentra el restaurante que regentaba. Una hora después, lo encontaron tendido en el suelo las dos cocineras del establecimiento. En esa zona ni había cobertura de móviles ni testigos. Se dieron la vuelta para ir a comisaría y se encontraron con el vigilante que, en teoría también se dirigía a su trabajo. Fue él quien llegó a las instalaciones del centro excursionista y pidió ayuda.

A la víctima le golpearon la cabeza con una piedra de gran tamaño y tenía otras lesiones importantes. Le robaron parte del dinero que llevaba pero la familia no cree que el móvil fuera económico. La enemistad entre Fernando y el ahora investigado era un secreto a voces en la zona. Los allegados del fallecido lo achacan a los celos que le tenía el vigilante, al que definen como un tipo mal encarado y violento.

Desde entonces, agentes de la comisaría alicantina y de Homicidios de la UDEV Central han buscado indicios con poca fortuna, convencidos de que el autor del crimen es el guarda del parque. En una de las últimas diligencias se le colocó un micrófono en el coche. Con los indicios recabados hasta el momento, el martes se acordó su detención y en las siguientes horas se practicaron dos registros: uno en el centro excursionista y otro en la casa del arrestado. El hermano de la víctima siguió a la comitiva y esta circunstancia se le comunicó al juez que ordenó su detención.