Madrid es un escenario especialmente sensible para el PP en clave nacional
Madrid es un escenario especialmente sensible para el PP en clave nacional - Ignacio Gil
Política

Madrid, el zozobrante bastión del PP

Gobierna la Comunidad desde 1995, pero en 2015 perdió a un tercio de sus votantes. El caso Cifuentes suma otro escollo en el camino del PP madrileño a un año de las elecciones autonómicas

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La dimisión de Cristina Cifuentes abre un escenario incierto en el PP madrileño a un año de las elecciones. La dirección nacional del partido es consciente de que le urge cerrar esta nueva grieta abierta en el que es, desde hace más de 20 años, su emblemático bastión en el corazón del Estado. El caso Cifuentes ha aportado incertidumbre añadida, después de que en 2015 los populares se dejaran medio millón de votos por el camino, de los casos judiciales que afectan a exdirigentes del PP autonómico y de las luchas internas con ese telón de fondo (Así se orquestó la venganza interna contra Cifuentes).

Fue con las autonómicas de 1995 cuando el PP desbancó al PSOE del Gobierno regional, aunque en las urnas ya lo había hecho antes, en 1991, comicios que ganó. En 1991 ya había sido el partido más votado, pero la suma de escaños de PSOE e IU permitió al socialista Joaquín Leguina mantenerse una legislatura más al frente de la Comunidad de Madrid.

En 1995, la victoria de los populares en las urnas fue rotunda: aumentó su respaldo electoral un 54% respecto a 1991; recibió el apoyo de medio millón más de madrileños; y, en total, se hizo con el 51% de los votos de aquella jornada electoral. Así consiguió 54 de los los 103 escaños que por entonces componían el Parlamento regional. Fue el punto y final de 12 años del PSOE al frente del Gobierno autonómico, con Leguina al frente.

Aquello fue el principio de un dominio que el PP ha mantenido de forma ininterrumpida hasta ahora, aunque con un retroceso que empezó a notarse en las autonómicas de 2011 y que se manifestó con rotundidad en 2015.

Ruiz Gallardón, Aguirre e Ignacio González

La etapa de gobiernos del PP en la Comunidad de Madrid la inauguró Alberto Ruiz Gallardón, que ahora se encuentra investigado judicialmente por un caso de presunta corrupción relacionado con el caso Lezo. Ruiz Gallardón revalidó la mayoría absoluta en las autonómicas de 1999 y se mantuvo al frente del Gobierno regional hasta 2003, cuando le relevó Esperanza Aguirre.

En las autonómicas de 2003, Esperanza Aguirre volvió a conseguir mayoría absoluta en la Asamblea de Madrid, 57 escaños de un total de 111. De tres millones de votantes que hubo aquel año en números redondos, casi millón y medio apoyaron a Aguirre. En 2007 volvió a ser cabeza de cartel, y amplió la victoria. Rozó los 1,6 millones de votos.

Esperanza Aguirre no agotó su tercera legislatura. Dimitió y pasó el testigo a Ignacio González, que acabó detenido el año pasado y al que el juez instructor del caso Lezo mantuvo en prisión provisional durante casi ocho mesescomo presunto líder del entramado. Una red que habría instrumentalizado para ilícito beneficio privado la sociedad pública del Canal de Isabel II, mercantil del Gobierno madrileño cuyo presupuesto anual roza actualmente los mil millones de euros.

Cifuentes, el cartel de 2015

En las autonómicas de 2015, con Cristina Cifuentes como nueva cabeza de lista, el PP afrontó la cita electoral en una atmósfera muy distinta que en años anteriores. La erosión acumulada por el partido, unida a la irrupción de Ciudadanos, le costó al PP medio millón de votos. Uno de cada tres madrileños que habían apostado por los populares en las autonómicas de 2011 le dieron la espalda en 2015. Aún así, el PP se mantuvo como el partido más votado, amarró 48 de los 129 escaños del Parlamento regional, y Cifuentes fue investida con el apoyo de Ciudadanos.

De los 3,2 millones de madrileños que acudieron a votar en las autonómicas de 2015, 1,05 millones lo hicieron por el PP que encabezaba Cifuentes. Ese es el último referente objetivo de una cita de los populares en las urnas autonómicas madrileñas, un umbral electoral altamente sensible.