Pat Cox: «Luchar contra el terrorismo es nuestra obligación política»

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BRUSELAS. En un intermedio del trayecto entre Davos (Suiza) y su Irlanda natal, el presidente del Parlamento Europeo, Pat Cox, mantuvo esta entrevista en la que expresa su entusiasmo por participar en el I Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo que, presidido por su Alteza Real el Príncipe de Asturias, comienza hoy en Madrid. No le gusta hablar de las veces que ha sido amenazado, hace tiempo en Irlanda cuando trabajaba como periodista y desenmascaró algunas de las mafias vinculadas al terrorismo de Irlanda del Norte, o más recientemente cuando recibió una carta de ETA. Sin embargo, no duda en señalar que «luchar contra el terrorismo en todas sus manifestaciones es nuestra obligación política».

-¿Puede ser útil Europa para intentar resolver problemas como el de Irlanda del Norte o el País Vasco?

-No es el papel de la Unión Europea sobreponerse o reemplazar el criterio de los estados miembros. En el caso de Irlanda del Norte, la política de la Unión ha sido siempre la de hacer todo lo posible para que haya un acuerdo, por fomentar la paz y la reconciliación, pero la Unión nunca ha querido imponerse sobre el criterio constitucional del Gobierno de Londres ni sobre el del la República de Irlanda.

- ¿Qué opina del Congreso internacional que se celebra hoy en Madrid sobre Víctimas del Terrorismo?

-Voy a esta conferencia por expresa invitación de José María Aznar. Estoy muy contento de haber sido invitado, especialmente por hacerlo representando al Parlamento Europeo y poder así hablar directamente a las víctimas del terrorismo. Con frecuencia, éstas han sido ignoradas y abandonadas a su propia tragedia y dolor. Creo que es una excelente iniciativa y deseo que eso aporte algo de alivio y coraje a estas personas. Quiero decirles a ellas, de forma directa, no solamente con la fría fórmula institucional, hasta qué punto en el Parlamento Europeo hemos compartido su dolor. Quiero recordar la concesión del Premio Sajarov a la defensa de los derechos humanos al grupo ¡Basta Ya!, con el que hemos reconocido la respuesta de la sociedad civil para hacer frente a la acción de los grupos terroristas. Y lo quiero subrayar porque es nuestra obligación política, con acciones rápidas que todos debemos realizar y que hemos apoyado e impulsado desde el Parlamento Europeo, para luchar contra el terrorismo en todas sus manifestaciones.

-¿La Unión está lista para digerir la llegada de diez nuevos estados?

-Todos estamos muy bien preparados. Recuerde que el muro de Berlín cayó en 1989 y ya han pasado quince años. Soplan vientos de estabilización y debemos reconocer que hace tiempo que los países de la ampliación tienen observadores en el Parlamento Europeo, sus gobiernos participan en las cumbres, sus embajadores en las reuniones del Coreper en Bruselas. En estos términos, ya estamos trabajando juntos, como se vio en la Convención sobre el futuro de Europa que dirigía Valery Giscard d´Estaing.

-Hablando de la Convención, otros dicen que la primera prueba para la Europa a 25 fracasó, porque no se pudo obtener una Constitución como se esperaba en cumbre de Bruselas.

-Es lamentable lo que sucedió dadas las expectativas que había de llegar a un acuerdo sobre la Constitución. Pero eso no significa que debamos tirarlo todo por la borda. Puedo decir con satisfacción que el lunes (hoy), día de mi vista a Madrid, el Consejo de Asuntos Generales, que reúne en Bruselas a los ministros de Exteriores, y parte de esa reunión tendrá la forma de Conferencia Intergubernamental (CIG), por tanto, se puede decir que la CIG se reanuda este lunes. Ha habido muchos contactos bilaterales y en los próximos días el primer ministro irlandés se entrevistará con Aznar para continuar las consultas. Necesitamos avanzar hasta conseguir este tratado Constitucional y creo que Irlanda puede ser determinante para ello.

-¿Qué obstáculos tiene el proceso constituyente?

-Todos sabemos cuales han sido los puntos fundamentales antes y durante la cumbre de Bruselas. Hablar de las posiciones de España, Polonia, Alemania, etc, no es útil. Nuestros esfuerzos por encontrar un consenso no tienen ningún futuro si nos dedicamos a buscar un chivo expiatorio. Es un desafío colectivo, el primero de la nueva Europa de los 25.