Loyola de Palacio, despedida en el País Vasco con el respeto de sus adversarios políticos

Al funeral por la ex ministra de Agricultura con el Gobierno de José María Aznar y ex vicepresidenta de la Comisión Europea Loyola de Palacio, celebrado ayer en la iglesia de Berriatua, en Vizcaya

M. LUISA G. FRANCO. MARQUINA.
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Al funeral por la ex ministra de Agricultura con el Gobierno de José María Aznar y ex vicepresidenta de la Comisión Europea Loyola de Palacio, celebrado ayer en la iglesia de Berriatua, en Vizcaya, asistió la plana mayor del PP, encabezada por Mariano Rajoy, el ex presidente Aznar y su esposa, Ana Botella, y representantes del Gobierno, del PNV, del PSE y de Eusko Alkartasuna.

En un entorno habitualmente hostil para el PP, los habitantes de la pequeña localidad de Berriatua, en el término municipal de Marquina, mostraron respeto a De Palacio, adversaria política, que no enemiga, del nacionalismo vasco en una tierra donde ambos términos se confunden habitualmente.

En honor a Loyola, el PNV hizo ayer esa distinción, al acudir Josu Jon Imaz al funeral, junto con Josu Erkoreka e Iñaki Anasagasti. Mucho más discreta fue la representación del PSE -no hace mucho aliado político del PP en el País Vasco-, compuesta por el diputado Manuel Huertas y la europarlamentaria crítica con la actual estrategia de su partido Rosa Díez. También acudió la diputada de Eusko Alkartasuna Begoña Lasagabaster.

El Gobierno, que ayer aprobó un real decreto por el que concedía a Loyola de Palacio la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, a título póstumo, estuvo representado por su delegado en el País Vasco, Paulino Luesma. Esta distinción fue instituida por Alfonso XIII en 1926 y premia «las virtudes cívicas de los funcionarios del Estado, así como los servicios extraordinarios de los ciudadanos españoles y extranjeros en el bien de la Nación».

Vasca y española

Loyola fue enterrada en la localidad guipuzcoana de Deva, muy cerca de la casa familiar de Berriatua, en Vizcaya. De ese terreno fronterizo entre dos provincias vascas desciende la familia de la ex ministra a quien gustaba decir que se sentía vasca y española.

El féretro salió de la casa familiar con tres banderas, la de Europa, la de España y la del País Vasco. El PP en pleno estaba allí, a las doce y media del mediodía, para rezar con los hermanos de Loyola, entre ellos la ex ministra Ana, un responso por su alma en la pequeña capilla colindante con la casa familiar.

El ayer y el hoy del PP, juntos, rindieron homenaje a Loyola de Palacio. El ex presidente Aznar, acompañado de su esposa, visiblemente afectada, apoyó a la familia de Palacio junto con Rajoy, Javier Arenas, Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, Esperanza Aguirre, Isabel Tocino, Jaime Mayor Oreja, José María Michavilla, Luisa Fernanda Rudi y Federico Trillo, una de las personas que llevó a hombros el féretro.

También estuvieron el europarlamentario del PP Carlos Iturgaiz, a quien Loyola estuvo a punto de suceder al frente de los populares vascos, y la presidenta del partido en la Comunidad autónoma, María San Gil, quien ganó aquella batalla sin que hubiera enfrentamiento entre ambas políticas. Los populares vascos apoyaron la opción que reforzaba su autonomía respecto a Madrid, a pesar de la cercanía y el respeto que ha existido siempre entre el PP vasco, cuyos dirigentes acudieron ayer en pleno a Marquina, y Loyola de Palacio.

El funeral se celebró a dos kilómetros de distancia de la casa familiar, en la Iglesia de Berriatua, donde Loyola era muy conocida, ya que, cuando pasaba temporadas de descanso en el País Vasco iba allí a hacer compras o asistía a misa.

El párroco, cuya inmensa mayoría de feligreses son nacionalistas, tuvo palabras de aprecio para la ex ministra del PP, de la que resaltó su valentía, la firmeza de sus ideas y su amabilidad y naturalidad con la gente del pueblo. El oficio religioso estuvo salpicado de numerosas canciones en vasco, algunas por expreso deseo de la familia.

El entierro fue a unos veinte kilómetros de distancia, en Deva, ya en Guipúzcoa, ya que allí tienen los Palacio su panteón familiar. En las distintas etapas de la despedida, la Ertzaintza colaboró para facilitar los desplazamientos de demasiada gente para el entorno rural montañoso del que proviene la familia de Loyola.