Anasagasti y González de Txabarri,  durante la sesión de ayer en el Congreso. Chema Barroso

El PNV logra dividir al Congreso con una iniciativa contra el fascismo que no citaba a ETA

El PNV consiguió ayer dividir al Congreso con una iniciativa que inicialmente condenaba «el alzamiento del 18 de julio» y el «pensamiento único», sin incluir referencia a ETA. Los nacionalistas vascos pactaron una mención al terrorismo etarra con el resto de los grupos, salvo el PP, que defendió un texto alternativo centrado en la condena rotunda a ETA y rechazó con sus votos la iniciativa.

MADRID. M. Calleja / J. L. Lorente
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El PNV llevó ayer al Congreso de los Diputados una proposición no de ley, defendida por Joxe Joan González de Txabarri, para condenar «el alzamiento militar del 18 de julio de 1936», instar a las autoridades correspondientes a retirar los emblemas o símbolos que hagan referencia en edificios o vías públicas a la dictadura franquista y afirmar que el Parlamento «rechaza todo intento de fomentar en la sociedad el llamado pensamiento único». El texto de los nacionalistas vascos no incluía ninguna mención a ETA ni a la falta de libertad en el País Vasco.

Un día después de que ETA tratara de causar otra matanza en Madrid con la explosión de un coche-bomba, el PNV decidió mantener en esos términos su iniciativa, que, según el PSOE, «tiene como intención meter el dedo en el ojo al PP» y, según el Grupo Popular, no es más que «una cortina de humo parlamentaria con la que el PNV trata de tapar sus vergüenzas políticas». Para González de Txabarri, 25 años después de la muerte de Franco, «cualificados dirigentes políticos de la dictadura se han sacudido los complejos y se permiten dar clases de democracia», por lo que considera preciso reiterar la condena del franquismo. Lo cierto es que el PNV agotaba con esta proposición no de ley el cupo que le corresponde para varias semanas como grupo minoritario.

Ante la falta de cualquier referencia a ETA, el Grupo Popular presentó una enmienda en la que subrayaba que «la amenaza terrorista etarra es el único anacronismo, el peor vestigio en el que se reconocen e identifican los fantasmas totalitarios del pasado que los españoles decidieron enterrar hace veinticinco años». En su texto, el PP propuso la condena de «todas las dictaduras y regímenes autoritarios y totalitarios, del pasado y del presente», recordó «el éxito histórico de nuestra transición a la democracia» y reafirmó la voluntad del Congreso «de rechazar y derrotar cualquier intento de destruir nuestra libertad y nuestra democracia».

«Esto me huele a elecciones anticipadas», señaló el diputado del PP José María Robles Fraga, quien indicó que «quizás pudiéramos hacer un debate sobre el callejero, pero a los españoles les importa mucho más la lucha callejera de ETA» y calificó de «obscenidad» que se tolere en las vías públicas del País Vasco «que se paseen las hachas y las serpientes de ETA».

También el PSOE, Izquierda Unida y el Grupo Mixto (EA y BNG) presentaron sus propias enmiendas. El diputado socialista Joaquín Leguina subrayó la «conveniencia» de que el Congreso aprobara la proposición para que «no queden dudas sobre la condena a la dictadura, ni silencios ni ambigüedades».

Finalmente, el PNV rechazó la enmienda del PP y optó por consensuar con esos grupos un único texto, en el que se sustituyó la expresión de «pensamiento único» por «pensamiento totalitario» y se incluyó la condena al terrorismo de ETA y la declaración de que «sólo desde una concepción totalitaria y fascista puede practicarse el asesinato y la coacción terrorista, despreciando así el deseo mayoritario de una sociedad que desea poder convivir en paz». La enmienda transaccional fue rechazada por el pleno del Congreso, con 151 votos a favor (todos menos el PP), 164 en contra (el Grupo Popular) y dos abstenciones (de la presidenta del Congreso y de un diputado del PP, ambos por equivocación). Robles Fraga afirmó que la propuesta del PNV «no es de consenso, ya que ha tratado de dividir a los demócratas y no de unirlos».

Precisamente, tanto fuentes del Grupo Popular como del Socialista reconocían ayer que la estrategia del PNV era quebrar la unión que han mantenido el PP y el PSOE desde que firmaron el pacto antiterrorista y conseguir que el partido mayoritario se quedase solo.

El portavoz del Grupo Popular, Luis de Grandes, afirmó que el único objetivo del PNV era «intentar la legitimación, que no la tiene, de pactar con un grupo autoritario como es HB». Añadió que la propuesta nacionalista está «absolutamente fuera del espíritu de la transición», en virtud del cual los partidos «intentaron olvidar el pasado y procurar que la reconciliación de los españoles fuera efectiva».

Por otra parte, el Pleno del Congreso rechazó -con los votos de PP, CiU y CC- sendas mociones de PSOE e IU en las que se pedía la «reprobación» de los ministros Cañete y Villalobos por la crisis de las «vacas locas».