Las listas más complicadas de la historia del PP plantean un desafío al liderazgo de Rajoy

El PP quiere arrancar el curso político con una nueva ofensiva de oposición -esta vez con alternativas concretas a los fracasos del Gobierno- y contener el debate interno y, sobre todo externo, de las

ÁNGEL COLLADO MADRID.
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El PP quiere arrancar el curso político con una nueva ofensiva de oposición -esta vez con alternativas concretas a los fracasos del Gobierno- y contener el debate interno y, sobre todo externo, de las listas para las próximas elecciones, un gran desafío a la capacidad de liderazgo de Mariano Rajoy por su complejidad. Pero la legislatura está muerta, los barones regionales toman posiciones y los diputados y aspirantes a serlo no hablan de otra cosa. Las listas son la gran incógnita y serán la gran convulsión que espera al PP.

Como en todo partido en la oposición, son los dirigentes con poder autonómico los que proponen candidatos y dirimen en la batalla de las candidaturas su grado de influencia sobre la dirección nacional. El caso de Alberto Ruiz-Gallardón es el más notorio porque, consciente de su falta de apoyos en Madrid y sin disimular como otros u otras sus aspiraciones personales, presiona desde fuera por medio de declaraciones. Pero Rajoy tiene pendientes muchas conversaciones con miembros del PP sobre su futuro. Nunca tuvo el PP más complicado hacer las listas.

El portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, sigue sin tener claro por dónde concurrirá esta vez. También quiere ir por Madrid, y en lugar destacado. En el PP de la Comunidad Valenciana, después de hacerse Francisco Camps con el control absoluto del partido, no cuentan con él para volver a encabezar la candidatura por Valencia y se inclinan por dejar ese puesto a Esteban González Pons. La alcaldesa, Rita Barberá, barrió en las municipales y prefiere concentrarse en la ciudad, salvo que Rajoy se lo pida.

Aseguran en el PP que con las salidas de Jaume Matas y Josep Piqué se han acabado las espantadas y que ninguna otra figura del partido dará un paso atrás si se lo pide Rajoy, y en esa situación se encuentran Barberá, otros alcaldes y buena parte de los eurodiputados. Dicen ser conscientes de lo mucho que se juegan el partido y España en los próximos comicios e insisten que todos quieren estar presentes en el choque, para ganar como parecía más probable después de las municipales, o para perder, si es que a Zapatero le sale la operación para que la opinión pública olvide lo que ha supuesto la negociación con ETA o el Estatuto catalán.

En la Comunidad Valenciana los incondicionales de Zaplana desconocen su futuro. Ni siquiera Vicente Martínez Pujalte, portavoz de economía y antiguo colaborador de Rato, lo tiene claro. En fuentes del PP comentan que es posible su traslado a las listas de Murcia. Rajoy tendrá que intervenir.

Para Alicante, el ex presidente del Congreso Federico Trillo ya ha comunicado que quiere repetir como cabeza de lista. El ex ministro Juan Costa, a quien Rajoy encargó la coordinación del programa electoral, será el primero por Castellón si se decide a dedicarse por completo a la política.

El número uno por Navarra

Otro problema que tiene el PP está en el relevo de Jaime Ignacio del Burgo, uno de los pocos veteranos que deja el escaño. «Número uno» por Navarra y portavoz adjunto del Grupo Popular como representante de UPN en las últimas legislaturas, Zaplana le encargó del caso del 11-M y a esa misión ha consagrado casi toda su actividad parlamentaria hasta que las negociaciones del Gobierno con ETA sobre Navarra le permitieron salirse del monotema del atentado.

Del Burgo asegura que explicó a Rajoy y a Miguel Sanz en septiembre pasado que esta era su última legislatura y que a los 65 años prefería dedicar más tiempo a su vida profesional y familiar. Aunque sea su partido, UPN, quien propondrá al sucesor, también tendrá que intervenir Rajoy previa conversación con Sanz.

Las cuotas

En Madrid se le cruzan al presidente del PP los problemas de cómo encajar a determinadas figuras del partido -Zaplana y Gallardón- y, al tiempo, cubrir el déficit actual de diputadas por la circunscripción: sólo 3 de 17. Las cuotas obligatorias por ley introducidas por el PSOE complican sobre manera hacer las listas y, al tiempo, respetar las tradiciones de jerarquía en los partidos. Una proporción de 60-40 por tramos hasta procurar la paridad entre candidatos de ambos sexos obliga a «ascender» a Soraya Sáenz de Santamaría, Beatriz Rodríguez Salmones y Elena García Alcañiz, además de buscar más candidatas para los puestos de salida.

En fuentes del PP se da por hecho que volverá a la candidatura de Madrid la eurodiputada Ana Mato y que la jefa de gabinete de Ángel Acebes, Cayetana Álvarez de Toledo, figura de creciente influencia en el partido, también se integrará en la misma lista. Rajoy tendrá que intervenir para convencer a los veteranos de que tienen que bajar varios puestos en el escalafón para «colar» a los designados por la dirección y hacer sitio, al menos, a ocho candidatas en los puestos de salida.

El presidente del PP también tiene pendientes conversaciones con varios eurodiputados. En Estrasburgo hay dirigentes de peso que encabezaron listas en 2004 y son de muy difícil relevo. Es el caso de Luisa Fernanda Rudi, por Zaragoza; Jaime Mayor, por Álava, o Luis de Grandes, por Guadalajara. Junto con la ex ministra Pilar del Castillo y Ana Mato forman el grupo de los eurodiputados con todas las papeletas para volver al Congreso. Cristóbal Montoro es un caso aparte, ya que colabora con la dirección y descarta aspirar a diputado.

Comunidad Valenciana y Madrid aparte, las listas que se presentan más complicadas son las de Cataluña. Barcelona es el gran enigma después de la dimisión de Piqué junto con la futura colaboración de Rodrigo Rato para ayudar al PP en las elecciones. Pero si el todavía responsable del FMI no quiso encabezar la candidatura de Barcelona en 2000, cuando se lo sugirió Aznar, menos pueden planteárselo ahora que quiere dedicarse a la empresa privada y a su familia.

Carta blanca de Arenas

En el resto de la regiones, salvo Baleares, no se esperan grandes problemas. Prevalecerá la propuesta local y no es previsible choque alguno con la dirección nacional. Javier Arenas tiene carta blanca en Andalucía, Feijóo en Galicia bajo tutela de Rajoy y Ángel Acebes controla las demás.

El jefe de la oposición, que mantiene su decisión de no celebrar un congreso del partido antes de las elecciones, se decanta por organizar una gran convención a principios de año que le sirva para lanzar el programa y las candidaturas que para entonces debe tener más que perfiladas. Hasta diciembre no quiere un debate público sobre las listas porque casi todas las decisiones importantes dependen de él en persona y de las citadas conversaciones.