El líder popular acusa al presidente de ayudar sólo a sus «amiguetes»

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E. A.

LA CORUÑA. El Gobierno se preocupa sólo de los balances de los bancos, y no de las pequeñas y medianas empresas o las familias. Así de rotundo se expresaba Rajoy en La Coruña, donde acusó al presidente del Gobierno de preocuparse tan sólo de sus «amiguetes» y olvidar los problemas cotidianos de los españoles: la dificultad de obtención de créditos por parte de la pequeña empresa -«desde el que tiene un bar, al que trabaja con treinta empleados», dijo- y la cuesta arriba que cada final de mes supone para las familias.

«Quiero que se ayude al sistema bancario, pero las familias y pymes también son España, son nuestro tejido y son la gente», defendía un Rajoy que apoyó la ampliación del Fondo de Garantía de Depósitos hasta los 100.000 euros, pero criticó duramente la creación del fondo de Adquisición de Activos Financieros, que inyectará en la banca hasta un máximo de 50.000 millones de euros.

Rajoy aprobó la primera decisión «porque es una medida nuestra, que Cristóbal (Montoro) pidió». No pudo decir lo mismo el presidente del PP de la segunda, lanzada por sorpresa y unilateralmente por el Gobierno socialista en una jugada cuya repercusión social no vislumbra de forma clara: «Se van a emitir unos 50.000 millones de euros de deuda pública. Hablamos de entre ocho y nueve billones de pesetas que no caen del cielo. En Estados Unidos, para hacer algo así, el presidente citó a los dos candidatos, hubo debate en el Congreso, en el Senado, en los medios...».

Rajoy exigió «transparencia, certidumbre y claridad» al Gobierno: «España no es un chiste; tenemos derecho a saber qué es lo que se pretende, queremos saber a quiénes se van a dar y a qué se van a dedicar estas ayudas». El jefe de filas del PP situó en la tasa de paro su mayor preocupación en la actualidad: «Si la gente tiene trabajo, este país mejorará».