Lección de valentía de la viuda de Puelles, que se enfrenta a ETA tras una marcha histórica

El lendakari López hace un llamamiento a la unidad y asume el compromiso de acabar con la impunidad «de los de la capucha»

M. LUISA G. FRANCO | BILBAO
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Después de una emotiva manifestación unitaria que recorrió ayer las calles de Bilbao tras el lema «Por la libertad, Askatasuna. ETA, no. ETA, ez» entre aplausos dirigidos espontáneos a la familia de Eduardo Puelles y a otras víctimas del terrorismo, la viuda del inspector de policía asesinado por ETA en Arrigorriaga tomó el micrófono y se enfrentó públicamente a la banda advirtiendo a los asesinos de su marido que no conseguirán nada más que dejar viudas y huérfanos, porque «gracias a Dios», dijo, hay mucha gente como Eduardo, en referencia a su brillante historial profesional en la lucha contra ETA. «No van a poder con ellos», sentenció en el ecuador de unas palabras cuajadas de emoción.

Los miles de ciudadanos que participaron en la manifestación ovacionaron el improvisado discurso de la viuda, arrebatado de emoción, que llamó con claridad «asesinos» a los etarras y dijo a sus familias que no fueran «pidiendo dinero» para visitarlos en las cárceles, porque «no son presos políticos».

Paqui, sobreponiéndose con entereza al inmenso dolor por el marido asesinado, dictó una lección de coraje al jurar (y a fe que lo cumplió) que no daría a los asesinos el gusto de verles llorar, «ni a mí ni a mis hijos» y terminó, abrazando la bandera española que había cubierto el féretro de su marido en su último viaje, con unas palabras de agradecimiento a la «gente de bien» que, según dijo, hay en el País Vasco.

Antes de que hablara la viuda, el lendakari pronunció un discurso muy aplaudido en el que hizo un llamamiento a la unidad y se responsabilizó con el «fin de la impunidad y de la arrogancia de quienes utilizan el argumento al amparo velado de la capucha».

Patxi López agradeció a los miembros de la Ertzaintza, Guardia Civil y Policía que «arriesguen su vida para defender los derechos y las libertades de todos» y tuvo un recuerdo para todas las víctimas del terrorismo, y para los políticos, jueces, empresarios, periodistas y profesores amenazados. E hizo un llamamiento a la sociedad vasca para «decir a ETA que ya ha perdido» y que «nunca se va a ceder a su chantaje». «Les derrotaremos porque estamos juntos y unidos, sin fisuras, porque para los demócratas es más importante lo que nos une que lo que nos separa», dijo el lendakari, anunciando que dará a la Ertzaintza y a la Policía los medios que necesiten en su lucha contra ETA, «porque queremos que desaparezcan definitivamente de nuestras vidas». El dirigente socialista se despidió con una referencia a Puelles, asesinado, dijo, por «defender la libertad de todos».

«Por la libertad»

La manifestación partió poco después de las cinco de la plaza del Sagrado Corazón de Bilbao. Tras la pancarta, en la que se hacía referencia a la libertad, bandera política del PP vasco, además de rechazar a ETA, iban los dos hijos de Eduardo, su hermano ertzaina Josu, un policía, un guardia civil y un agente municipal, todos ellos de paisano, además de otras víctimas como Iñigo Uría, hijo del empresario asesinado hace seis meses por ETA; Carmen Hernández, viuda del concejal del PP Jesús María Pedrosa: Marian Romero, viuda del ex concejal socialista Isaías Carrasco y su hija Sandra: Marian Zearrusta, viuda de José María Korta, quien fuera presidente de la patronal guipuzcoana; Blanca, hija de Juvenal Villafañe, guardia civil asesinado por ETA: Maite Mollinedo, viuda del ertzaina José María Aguirre; Dolores Quintanilla, viuda del policía Manuel Fuentes Pedreira, asesinado, al igual que Puelles en el barrio de Santa Isabel en Arrigorriaga y Maixabel Lasa, viuda de Juan María Jáuregui, y directora de Atención a Víctimas del Gobierno vasco. A continuación, iba un grupo de jóvenes amigos de los hijos de la última víctima mortal de ETA, que constituían un pintoresco grupo, alguno de ellos con rastras y un cartel en el que podían verse las banderas vasca y española, y la palabra paz.

Tras las víctimas, iban representantes de las instituciones, con la vicepresidenta Fernández de la Vega y el lendakari López a la cabeza, además de la presidenta del Parlamento vasco, Arantxa Quiroga; el presidente del Senado, Javier Rojo; el alcalde Iñaki Azkuna y el diputado general José Luis Bilbao.

«¿Por qué se esconden?»

Manifestación con tintes de histórica por el sentimiento unitario contra ETA (todos los partidos, todas las asociaciones) que significó tanto la convocatoria como su desarrollo. Jornada triste, sin duda, pero con el feliz encuentro con una mujer de una pieza, Paqui Hernández, la viuda del agente, que ya antes de la marcha había mostrado su excepcional temple. Ante las cámaras de Antena 3 afirmaba: «Son asesinos. Es lo único que saben hacer: matar, matar, matar», dijo Paqui. «¿Por qué no hablan? ¿Por qué se esconden? Yo voy de cara. ¿Por qué se permiten el lujo de matar así, a escondidas?», se preguntó horas antes de que su valentía le hiciera retar a los etarras, en directo, en la televisión y a cara descubierta, a los asesinos de su marido que acaba de enterrar.