Julio Cruz Hermida «Aído ha echado abajo ex catedra mi tesis sobre la soledad del feto»

Obstetra, académico de Medicina y escritorERNESTO AGUDOBlanca TorquemadaAntonio AstorgaVirginia Ródenas-¿Eso que conocemos como «médico humanista» (Marañón, Laín Entralgo, Rof Carballo) está en vías

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Obstetra, académico de Medicina y escritor

ERNESTO AGUDO

Blanca Torquemada

Antonio Astorga

Virginia Ródenas

-¿Eso que conocemos como «médico humanista» (Marañón, Laín Entralgo, Rof Carballo) está en vías de extinción?

-No. Se mantiene y va «in crescendo» porque todo médico lleva en sí un germen de humanismo. Nosotros tenemos una sociedad antigua que es la Asociación de Médicos Escritores y Artistas por la que han pasado la flor y nata de la Medicina. Y hay también gente joven. Todos los meses se hacen sesiones y comunicaciones, y periódicamente se celebran congresos.

-Su campo, la obstetricia, consagrado a los primeros peldaños de la vida humana, seguramente inspira a la hora de escribir.

-De hecho dos grandes figuras de la ginecología del siglo XIX, Franciso Alonso Rubio y Tomás del Corral y Oña fueron grandes médicos humanistas. Oña, ginecólogo de Isabel II, protagonizó además una gloriosa anécdota: cuando iba a nacer Alfonso XII le preguntaron si iba a ser varón o hembra y él contestó que varón. Como fue así, Isabel II le nombró «Marqués del Real Acierto», pero don Tomás arguyó que él no podía aceptar ese título porque había sido una casualidad. Así que la Reina le cambió el nombre del marquesado por el santo de la fecha en que nació Alfonso XII, día de San Gregorio. Otros grandes ginecólogos humanistas han sido, por ejemplo, Vital Aza, César Fernández Ruiz, y Enrique Juncella Abello, autor de la «Ginecología de las Reinas de España».

-Usted es voz más que autorizada para opinar sobre la nueva Ley del Aborto.

-Hace tres o cuatro años publiqué un pequeño libro llamado «La soledad en el ser humano», y en él aventuraba la hipótesis de la soledad del feto en el claustro materno. Pero esta tesis mía me la ha machacado la ministra Aído cuando ha dicho ex catedra que el feto no es un ser humano. De modo que ha echado abajo mi tesis, pues yo confiaba en que la humanidad del feto se encontraba en soledad. Para mí, hay un ser humano desde el momento de la conjunción de las células germinales.

-Y, por tanto, un sujeto de derecho.

-El aborto es un mal sueño que acaba convirtiéndose en una penosa realidad cuando finaliza con la eliminación de una vida humana. La libertad de la mujer lucha con la libertad del embrión, al que no se le pide autorización para acabar con su vida. El aborto está lleno de eufemismos y de apoyos, rechazos políticos o principios religiosos, cuando sólo debe enjuiciarse desde la aséptica moral natural, que ha de ser compartida por todos. A mí me sorprende que la llamada «comisión de expertos» sea tan incomprensiblemente parcial. ¡Poco pueden esperar los fetos que van a morir, como en la antigua Roma, de tal tribunal!

-Ahora ha brindado a sus amigos un opúsculo sobre el sueño y la siesta.

-He hecho ese pequeño libro desde un enfoque histórico, médico, sociológico y psicológico. Una de las reflexiones es que uno de los problemas que inducen al insomnio es la soledad. Así les ocurre a muchos ancianos. Con este ensayo mi mayor satisfacción ha sido que Fernando Reinoso, catedrático emérito y sabio de la Neurociencia, me ha puesto unas líneas diciéndome que le ha gustado.

-Confirma además lo que muchos vivimos en carne propia: que las retransmisiones ciclistas en televisión son las mejores aliadas de la siesta.

-¡Si! Duermen a todo bicho viviente. Lo dicen las estadísticas que he consultado y trasladado al librito.

-¿Qué será lo siguiente?

-Un ensayo sobre la superioridad biológica de la mujer sobre el hombre. ¡Ya lo tengo bastante documentado!