El general Yagüe asegura que la situación en Ceuta es de total normalidad. Carmen Echarri

Juan Yagüe: «Con el incidente de la isla del Perejil hemos aprendido qué debemos hacer para mejorar»

Recién llegado a la Comandancia de la Zona Militar de Ceuta, el general Juan Yagüe desvincula su nombramiento, que tuvo lugar el 2 de agosto, de la crisis creada por la invasión marroquí de la vecina isla del Perejil. El general Yagüe, no obstante, reconoce que, como sucede en otras ocasiones, la lección de lo ocurrido en Perejil ha servido para sacar conclusiones de cara al futuro.

CARMEN ECHARRI
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CEUTA. -¿Cómo calificaría la situación de la ciudad tras la crisis de Perejil y de las relaciones con Marruecos? ¿Podemos hablar de seguridad en la zona?

-De entrada el hablar de seguridad puede llevar a un error de percepción de la gente que está fuera de Ceuta. La situación en Ceuta es de total normalidad y prueba de ello es que acabamos de celebrar las fiestas de nuestra Patrona, la Virgen de África, y ha participado tranquila y normalmente toda la población de Ceuta. Partiendo de esta situación de normalidad, le puedo decir que la seguridad está completamente garantizada en primera instancia por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, si fuese necesario, por el empleo de las unidades militares, algo que no consideramos muy probable en estos momentos.

-¿Qué opina del hecho de que estén llegando nuevas unidades marítimas tanto a Ceuta como a Melilla?, ¿Es esto normal o hay una orden para reformar la defensa de ambas ciudades?

- No, yo creo que sí es normal. Por ejemplo, en fuerzas terrestres no ha

habido ningún incremento de unidades, ningún refuerzo. La guarnición de Ceuta es la misma que había antes de Perejil y la misma que había hace muchos meses. No se ha considerado necesario reforzar en absoluto el contingente terrestre. Sí se ha reforzado la vigilancia del litoral con una corbeta y dos patrulleros. Es cierto que estamos siendo dotados, pero es algo habitual, de medios que nos van a permitir mejorar nuestras capacidades operativas permanentes. Esto es algo que pasa siempre después de una operación, de unas maniobras o de un ejercicio, tras analizar minuciosamente el desarrollo de esas maniobras, de ese ejercicio, de esa operación y definir lo que nosotros llamamos lecciones aprendidas. Una vez que hemos hecho algo vemos cómo lo podríamos haber hecho mejor y esos medios son los que nos llegan. Pero no hay un refuerzo de la guarnición.

-Entonces, el refuerzo marítimo ¿se debe a algún tipo de miedo?

-No, simplemente son unos medios de vigilancia de las aguas territoriales españolas y del litoral con los que antes no contaba Ceuta.

-¿Y por qué cuenta ahora con ellos?

-Pues porque se siente la necesidad de establecer un mayor nivel de vigilancia de las aguas territoriales.

-¿Se teme algo que antes no se temía acaso?

-No, estos patrulleros estaban haciendo la misma función en Cartagena. La misión que desempeñaban en otras costas ahora la están haciendo aquí.

-¿Tampoco se ha reforzado la relación de Comandancia con el ministerio de Defensa?

-No. La dependencia orgánica y operativa de la Comandancia es del jefe del Estado Mayor del Ejército. No ha habido cambios.

-¿Cómo han sentado en el Ejército los bulos lanzados desde la prensa marroquí acerca del supuesto uso como escudos humanos por parte de las Fuerzas Armadas de soldados musulmanes que habrían renegado de proteger al pueblo español?

-Esa noticia además de falsa ha sido insultante. Los soldados musulmanes de guarnición en Ceuta son españoles que han jurado fidelidad y lealtad a la bandera de España y que están en el Ejército porque son españoles y no porque profesen una religión o una creencia determinada. Igual que muchos legionarios, marcharon voluntarios cuando hubo que hacer presencia en Perejil y cumplieron como el mejor de los soldados. No existe ningún tipo de control sobre ellos, con independencia de que todo mando debe conocer perfectamente a sus subordinados para saber sus capacidades y limitaciones en situaciones extremas o tensas. No hay ningún control en el Ejército por razón de religión. No tenemos ningún problema de identidad serio con los soldados musulmanes.

-Su llegada al mando de la comandancia se vio como una orden especial dada por Defensa en relación con la crisis, cuando lo cierto es que el relevo ya había sido decidido de antemano...

-El general López de Olmedo dejó la comandancia porque pasó a la reserva. Esa ha sido la única razón por la que se ha producido un relevo del comandante general de Ceuta.

-¿Su llegada no tiene, entonces, nada que ver con el conflicto?

-Las causas hay que preguntárselas al jefe del Ejército o al ministro de Defensa. Yo no debo analizarlas y tengo suficiente con saber para qué me han nombrado en vez de por qué.

-¿Tiene algún objetivo concreto al frente de la comandancia?

-Los militares tenemos una labor que no se acaba nunca. Hemos de dedicar la atención a mejorar la instrucción de nuestros soldados y el adiestramiento de las unidades para estar en las mejores condiciones posibles de cumplir los cometidos que se nos encomienden. Aparte de esta tarea operativa, hay que seguir en la ciudad con uno de los planes importantes que tenemos ahora, de concentración de la infraestructura y de mejora de los distintos acuartelamientos para ahorrar en gastos y adaptarnos al tamaño actual de la guarnición e ir estableciendo relaciones de colaboración con las autoridades y los ciudanos de Ceuta.

-La crisis de Perejil ¿les ha servido de aprendizaje sobre lo que pudiera pasar en un futuro ya que el clima interno en Marruecos cada vez es más convulso?

-Claro, de cualquier actividad u operación lo primero que hacemos cuando ha pasado es estudiar las lecciones aprendidas y analizamos qué tenemos que hacer para mejorar. Con este incidente de Perejil obviamente también lo hemos hecho, pero sin que signifique un rearme ni un presuponer futuras acciones desde Marruecos. Hay que trabajar día a día para volver a encuadrar las relaciones con Marruecos en el marco de buena vecindad entre dos pueblos que han sido siempre amigos.