José Pedro Pérez-Llorca, entre dos aniversarios

José Pedro Pérez-Llorca ha sido un español cabal, conocedor de nuestra historia y un patriota en el pleno sentido de la palabra

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Con José Pedro Pérez-Llorca se va una de las principales figuras de la «generación de la Transición» y uno de los españoles importantes de nuestro tiempo.

Hace tres meses se celebraba en el Congreso de los Diputados, con toda solemnidad, el cuarenta aniversario de la aprobación de la Constitución de 1978, y durante este año el Museo del Prado conmemora el doscientos aniversario de su fundación. Dos eventos en los que confluye la persona de Pérez-Llorca.

José Pedro Pérez-Llorca contribuyó de forma decisiva, como uno de los siete ponentes constitucionales y por la posición que ocupaba en la UCD, a la redacción del texto que es la máxima expresión de ese gran acuerdo de convivencia entre españoles, nuestro mayor éxito colectivo en los últimos dos siglos.

Pérez-Llorca vivió activamente la política en la etapa final del franquismo. Empezó en la Universidad y lo hizo en las instituciones en cuanto hubo ocasión. Junto con muchos españoles, pero él de una forma muy destacada, hicieron posible entre todos la transformación pacífica de una dictadura en una democracia plena, entre las naciones de cabeza de nuestro entorno. La nación digna de su historia, en la que debíamos caber todos los españoles con holgura.

Cuando dejó la primera línea política, volcó su talento en el ejercicio de la abogacía, pero no olvidó su sentido de servicio y además de una postura pública comprometida con las ideas liberales y nacionales que ha defendido, honrando sus raíces gaditanas, asumió con enorme dedicación la presidencia del Patronato del Museo del Prado.

Gracias a su inteligencia y firmeza, nuestra primera institución cultural pudo salvar la que podía haber sido una de sus crisis más graves en su historia bicentenaria. Bajo su impulso, el Prado se enfrenta, con un amplio respaldo, a un futuro despejado, incluyendo su mayor crecimiento desde que fue fundado.

José Pedro Pérez-Llorca ha sido un español cabal, conocedor de nuestra historia y un patriota en el pleno sentido de la palabra. Lo que hizo en la Transición y con la Constitución, como Ministro de Asuntos Exteriores o, últimamente, como Presidente del Patronato del Museo del Prado, tiene que ver con que tenía una idea clara del país en el que había nacido hace setenta y nueve años, al que ha querido y servido hasta el último momento. En el momento de su adiós, la Nación le debe gratitud y reconocimiento.

Miguel Ángel Cortés es senador por Valladolid