José Luis Moreno: «Los pases de lencería de «Noche de fiesta» los puede ver hasta un niño»

Popularizado por sus muñecos, enriquecido por una versatilidad encomiable y criticado por todos, José Luis Moreno es uno de los empresarios audovisuales más exitosos de Europa. El artista defiende «Noche de fiesta» ante los críticos con el sólido argumento que brinda el «share».

SARA CAMPELO
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-Su trayectoria no puede ser más versátil: ventrilocuo, «showman», cantante, presentador, productor de óperas y televisión...

-Llevo más de treinta años en el mundo del espectáculo, he trabajado en más de cien televisiones y en decenas de idiomas, incluido el mandarín. Comencé con los muñecos y enseguida empecé a presentar y producir mis propios programas.

-Además, usted es médico.

-Efectivamente, y con excedencia en la planta de Cirugía del Hospital de La Milagrosa.

-Tres años después de la muerte catódica de Rockefeller, Monchito y Macario la pregunta es inevitable: ¿No echa de menos a sus muñecos?

-En mi nueva faceta profesional echo de menos todo y nada. Aunque ya no salga al escenario, promociono a humoristas; pese que ya no canto ópera, produzco obras. De todas formas, sigo con los muñecos en mis galas de Alemania e Italia.

-¿Cómo disfruta más, delante o detrás de las cámaras?

-Sin duda alguna, detrás, algo de lo que me di cuenta hace muchos años.

-Sin embargo, sigue interpretando la voz en «off» de su programa de la Primera, «Noche de fiesta»...

-Sí, pero esa intervención no surgió como nada premeditado: en una ocasión hubo una persona con una hija enferma de leucemia que llamó al concurso y pidió hablar conmigo en directo, algo a lo que no me pude negar. A partir de ahí, todas las llamadas solicitaban hablar conmigo.

-Precisamente, esa faceta del concurso se ha tildado de telecaridad. ¿Tienen un presupuesto fijo para esas llamadas?

-Los premios que otorgo mediante este procedimiento no están dentro del presupuesto del programa, los doy a nivel particular. Respecto a la primera parte de la pregunta, la palabra caridad me produce rechazo, sólo es una puerta a una cosa agradable que puede ocurrir en televisión.

-Usted es uno de los personajes televisivos más castigados por los críticos. ¿Cómo le afectan?

-Me afectan mucho y tienen la virtud de poder amargarme el día. Los críticos hacen una función tutorial muy importante y tienen razón en un ochenta por ciento de lo que dicen; ahora bien, hay que distinguir entre la opinión del público y la de los críticos y mi obligación es atender las demandas de la audiencia.

-Las quejas se han escuchado incluso en el Control Parlamentario de RTVE, donde la oposión ha denunciado su dudoso gusto.

-Me han sorprendido esas críticas, porque, precisamente, este programa nació en la época de los socialistas: es un programa de entretenimiento sin política. Sinceramente, no me parece que «Noche de fiesta» sea un tema de debate parlamentario con las cosas tan graves que están pasando.

-También aducen que es un programa dirigido a la tercera edad y antiguo en sus formas.

-¿Qué pasa, que ese público no tiene derecho a divertirse? Además, esa crítica no es real, este es un programa eminentemente familiar con una potencial audiencia juvenil, incluso.

-¿Acepta con igual deportividad las críticas sobre el contenido: sainetes, pases de lencería, etcétera?

-Los contenidos están diseñados para un público familiar, que pueda ver hasta un niño. No es grosero ni se agrede a nadie, no me creo que una señorita en bañador o con transparencias escandalice a nadie en pleno siglo XXI. De todas formas, hay muchas ganas de buscarle los pies al gato con un programa que es simplemente popular y que a la gente le gusta: estoy cansado de que siempre se hable de los pases de ropa interior de «Noche de fiesta» (que, además de mostrar las tendencias en moda no son si siquiera todas las semanas) y que ni se mencione la labor solidaria que hacemos con muchísimas ONG. Por otro lado, decir que la comedia costumbrista está desfasada es atacar directamente a Shakespeare.

-Le molestan las mofas de los humoristas, que imiten su gritito característico.

-No, en absoluto. Lo curioso es que este grito no es mío, sino que lo copié de un presentador italiano con el que trabajé hace tiempo.

-Fastuosidad, lujo y espectacularidad. Todos sus programas tienen un denominador común, ¿podemos hablar de un «estilo Moreno»?

-Intento reflejar lo que siempre me ha gustado ver en los escenarios, lo que espero de un espectáculo: que me desconecte del día a día, del metro, del cansancio; que me ponga en un punto de fantasía e irrealidad.

-Con su gran capacidad productiva (en su empresa hay en nómina más de cuatrocientas personas)m ¿No ha pensado en lanzarse al mercado de la ficción?

-Precisamente estoy preparando una serie para Antena 3 al estilo de los tebeos de «13 Rue del Percebe». Todavía no está cerrado el elenco, pero ya hemos hablado con muchos actores, desde Andrés Pajares a Maribel Verdú y el proyecto está firmado.