ISABEL B. PERMUY

Irene Lozano, la «saltadora» política

En apenas cinco años, la articulista ha renunciado a UPyD y a las listas del PSOE

MadridActualizado:

Saltó al tablero político de la mano de UPyD y, cuando este se hundía, saltó al PSOE. Seis meses después, Irene Lozano ha comunicado que «salta» también de las listas del PSOE de cara al 26J para «involucrarse en proyectos profesionales».

Lozano llegó al Parlamento en noviembre de 2011, de la mano del éxito de la formación magenta entonces en su mejor momento y de Rosa Díez, de la que se pensó que llegaría a ser sucesora. No en vano, la diputada por Madrid, periodista y escritora encarnó de tal forma el ADN del partido -la defensa de la regeneración, la condena de la corrupción y de la insalubridad del bipartidismo-, que llegó a superar en rotundidad y arrebato incluso a su jefa.

Pero tras la debacle que comenzó aquel agosto de 2014 con las críticas de Sosa Wagner y siguió con el fracaso táctico con Albert Rivera, llevó a UpyD a unos malos resultados en las andaluzas de marzo de 2015, y luego al estallido interno del partido. Y la mecha la encendió por sorpresa la propia Irene Lozano, pidiendo directamente por los malos resultados la cabeza de la líder, a la que trató de suceder en vano -no como delfín, sino ya como su opositora- en julio de 2015.

En aquellos tres meses y medio de profunda convulsión magenta, Lozano se autoidentificó como la verdad revelada de UPyD, que para ella se había convertido ya en un partido intransigente y cerrado, incapaz de abrirse a otros partidos para impulsar el cambio en España. Perdió frente al continuismo de Andrés Herzog y lo hizo con un discurso «renovador» que chirrió por ser contrario al que había sido el suyo. Por cierto, un discurso peligrosamente parecido en su fondo a aquel por el que ajustició en público a Sosa Wagner, como peligrosamente parecidas han sido las irregularidades en las formas.

Finalmente, en octubre, aceptó un puesto en las listas socialistas como independiente, una oferta que aceptó del secretario general del partido Pedro Sánchez y que no gustó demasiado entre sus filas. Tras las críticas que suscitó, Lozano tuvo que mantener un perfil bajo en campaña. Que acabara siendo un cero a la izquierda en el partido es lógico después de haber sido su azote impenitente durante cuatro años.