El nuevo presidente de Melilla, Eduardo De Castro (Cs), ante su predecesor, Juan José Imbroda (PP) - EFE | Vídeo: ATLAS

Intrahistoria de la «puñalada» que puso fin a la era Imbroda: «No lo sabía ni mi mujer»

De Castro (Cs) tenía un plan: el día que se constituyó el Gobierno de Melilla se levantó siendo el único edil de Cs y se acostó presidente

MadridActualizado:

Sólo lo sabía él. Ni su mujer estaba al tanto. Eduardo de Castro era el único que conocía el plan. Al irse a dormir el día 14 de junio, jornada previa a la constitución de la Asamblea de Melilla, De Castro «sólo» era el único concejal que Ciudadanos (Cs) había sacado allí. Horas después, antes de comer, se convirtió en presidente de la Ciudad Autonóma para disgusto del anterior regidor, Juan José Imbroda, del PP, en el poder desde el año 2000 y que, como se pudo ver en todos los telediarios de la jornada, incluso llamó «sinvergüenza» a su sucesor una vez culminada «la traición».

Pero antes de entrar en materia hay que conocer el escenario. Las elecciones autonómicas dibujaron el siguiente panorama en Melilla. El PP de Imbroda ganó con diez concejales; Coalicion por Melilla (CPM) tuvo ocho; el PSOE, cuatro; Vox, dos; y Ciudadanos, uno, el propio De Castro. La mayoría absoluta se situó en 13 ediles, algo factible si PP, Vox y Cs reeditaban el pacto andaluz o el de Madrid. Con el apoyo de Vox en el bolsillo, a los populares sólo les faltaba embelesar a Cs. Sobre el papel, la operación no se antojaba muy difícil para los intereses de Imbroda. La realidad, como casi siempre, tiene matices y, en este caso, un pacto que una de las dos partes no respetó.

Ahora bien, ¿quién violó el trato entre los equipos negociadores de PP y Cs a nivel nacional? El acuerdo, según explica De Castro a ABC, era el siguiente: «En Madrid se concretó que daríamos el apoyo al PP si Imbroda se iba. Como no se fue, no le di el apoyo, por lo tanto ha sido él quien ha engañado a los suyos». La otra cara de la moneda la expone Imbroda: «De Castro nos engañó a nosotros y también a Cs. El pacto decía que si yo no me iba, él no votaría a a favor en la investidura, pero sí se abstendría. El pacto a nivel nacional decía que no iba a apoyar a otro candidato que no fuera el del PP».

El secreto del presidente

«Cuando llega al pleno, De Castro se me acerca y me da un apretón fuerte de manos como para decirme que todo iba bien», rememora Imbroda, que mantuvo varias reuniones con el líder de Cs para cerrar la investidura. «Siempre dijo que haría lo que le marcara la dirección nacional. Les ha engañado y ha hecho lo que le ha convenido», critica el popular a este diario, donde encuentra la réplica del actual presidente de Melilla. «En la última reunión le dije a Imbroda que tenía que presentar su renuncia si quería nuestro apoyo, era una exigencia de Cs y él me dijo que nadie en su partido se lo había dicho», subraya De Castro, quien sostiene que en Cs le aseguraron que el acuerdo con el PP incluía la renuncia de Imbroda: «Me dijeron “está hablado, Imbroda se va y entramos en el Gobierno”».

El día anterior a ser presidente, De Castro preguntó de manera informal a las bases de su partido en Melilla. «“Si me abstengo, Imbroda sale”, les dije, y nadie quiso eso», manifiesta el presidente de la Ciudad Autónoma, quien acto seguido consultó a los suyos por la opción de presentarse a la investidura y que Coalición por Melilla (CPM) y PSOE le apoyaran para apartar al PP: «Hubo abrumadora mayoría». «Después comuniqué todo esto a Madrid y no me dijeron nada claro», reconoce el líder de Cs, quien no esconde que hubo contactos con sus ahora socios en el Ejecutivo. Sin embargo, dice, éstos tampoco estaban al tanto de que iba a proponerse como candidato el día anterior. «Hasta última hora no supimos lo que iba a hacer», constata Hassam Mohatar, secretario de organización de CPM, el partido que concentra el voto musulmán en Melilla. Este diario se ha puesto en contacto con el PSOE para recabar su versión sin respuesta.

«Que lo echen»

Y tampoco lo sabían en el PP. De hecho, en declaraciones públicas, De Castro dijo que se abstendría, algo que facilitaría la reelección de Imbroda. «Lo que no les dije fue que me presentaría yo, se confiaron y de ahí viene su cabreo», remarca el presidente de la Ciudad Autónoma, quien nada más ser elegido ya advirtió que su decisión -«la que creía correcta», reivindica- le podía traer consecuencias a nivel interno. Justamente es lo que reclaman desde el PP. «Que lo echen. Ya está tardando. Si no lo hacen, le estarán haciendo un flaco favor a España», insiste Imbroda, quien alerta de los riesgos de que Cs gobierne en esta frontera tan caliente sustentado por PSOE y CPM.

«Si lo apartan no me harán un favor a mí, que ya me iba a ir. Quería dar estabilidad a la ciudad, aprobar el presupuesto e irme a casa, ya estaba de salida y él -por De Castro- lo sabía», insiste Imbroda, quien ahora, a tenor de los acontecimientos, ha cambiado de opinión: «Ahora sí que no me voy, ahora aquí hay mucha inestabilidad». El diagnóstico de su sucesor, sin embargo, es opuesto. «Vamos a levantar todas las alfombras», adelanta De Castro quien, después de todo este caso, indica que no ha sido expedientado por Cs. En el partido de Rivera, lejos de apartarlo, le mostraron su respaldo en público el pasado sábado, cuando tomó posesión y cerró la era Imbroda. De momento.