Reunión de Mrlaska con la cúpula de su ministerio y mandos policiales
Reunión de Mrlaska con la cúpula de su ministerio y mandos policiales - Javier Agueda

Interior potenciará el trabajo de Inteligencia para combatir al narco

Diseña la segunda fase del plan del Campo de Gibraltar tras su primer año de vigencia

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El Plan de Seguridad para el Campo de Gibraltar lleva ya un año en marcha y su principal objetivo, restituir el principio de autoridad en la zona, está plenamente conseguido. Si hace doce meses las tramas mafiosas del narcotráfico se enfrentaban a las Fuerzas de Seguridad en lugar de intentar huir de ellas, ahora la situación se ha revertido. Los datos son elocuentes: en doce meses se han intervenido más de 149 toneladas de droga, la mayoría de ellas, 143, de hachís; pero además se han hecho 4.852 detenciones en cientos de operaciones en las que se ha golpeado la cabeza de las organizaciones de narcotraficantes más poderosas.

Las cosas van bien, pero la realidad es cambiante y el Ministerio del Interior tiene diseñada ya la segunda fase de este plan especial, que estará marcada por tres ejes: la potenciación de las investigaciones de blanqueo y patrimoniales; la intensificación de los trabajos de Información e Inteligencia sobre el terreno para poder adelantar la respuesta policial a las nuevas estrategias de las mafias, y la extensión del ámbito territorial del plan, de modo que se amplía a zonas y provincias limítrofes en las que las redes criminales han buscado refugio por la presión de las Fuerzas de Seguridad.

El pasado miércoles el ministro del Interior reunió a la cúpula de su ministerio y a los mandos de las Fuerzas de Seguridad directamente implicados para hacer un análisis de cómo está la situación y planificar las nuevas estrategias.

Fin de la impunidad

Tanto la Policía como la Guardia Civil destacaron cómo en solo un año se ha reducido la alarma social y puesto fin a la sensación de impunidad que se había instalado en el Campo de Gibraltar. No ha sido fácil, y se han tenido que potenciar tanto los medios humanos como técnicos. Pero el cambio ha comenzado a notarse incluso en pequeños detalles de la vida cotidiana de las localidades afectadas. «Las tiendas de lujo, las peluquerías caras, hasta los charcuteros que antes solo vendían jamón de la máxima calidad, han visto cómo su volumen de negocio ha caído como consecuencia de la menor actividad del narco», explican fuentes de Interior consultadas por ABC.

Al principio, como se ha dicho, la urgencia máxima era restablecer el principio de autoridad, para lo cual se necesitaba mayor presencia policial. Que todo el mundo viera que había respuesta policial. Pero pronto se vio que eso no era suficiente, y que había que golpear la cúpula de las principales redes mafiosas. Las operaciones, cada vez de mayor calidad, se han ido sucediendo y los capos vivieron en sus propias carnes que el Campo de Gibraltar ya no era un territorio seguro para ellos. Ya no lo controlaban, y han tenido que buscarse otros refugios, mucho menos seguros para ellos porque ya no están en su territorio, en el que podían contar con la ayuda de mucha gente. Por supuesto, eso les hace más vulnerables.

El trabajo con la sociedad civil y entidades afectadas por el narcotráfico son muy importantes, ya que sin la colaboración ciudadana es imposible acabar con estas mafias. Las Fuerzas de Seguridad han mantenido decenas de reuniones con ellas, aunque echan de menos otra de las patas del plan especial que no se ha podido poner en marcha todavía por la parálisis política: la estrategia de reactivación económica de la zona, en la que estaba comprometida una importante inversión. Porque tanto la Policía como la Guardia Civil coinciden en que este no es un problema solo policial, sino también social.

Cuatro nuevos juzgados

El plan especial aprobado preveía la intervención de más ministerios, y en especial el de Justicia. Tal volumen de operaciones es imposible de gestionar con los medios judiciales con que se cuenta hasta ahora. Tal como adelantó ayer ABC, también desde ese ministerio se han hecho los deberes y en octubre entrarán en funcionamiento cuatro nuevos juzgados y se enviarán a 14 fiscales a distintas provincias para que refuercen la lucha judicial contra el narco. Además, está pendiente de determinar el papel de la Audiencia Nacional, que en principio instruirá los sumarios más complejos.

Los nuevos retos en el ámbito policial, según las fuentes de Interior, están bien definidos: se trata de potenciar las investigaciones económicas con agentes especializados, ya que es la única forma de acabar con las mafias. Y se destinarán policías y guardias civiles especializados en Información e Inteligencia para que identifiquen la amenaza.