Interior busca a los etarras huidos entre los 40.000 jóvenes del festival de Benicasim

Los agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado desplegados en la provincia de Castellón para buscar al etarra que huyó el pasado jueves de un taxi a la altura de Torreblanca, y también a su

LORENA PARDO. CASTELLÓN.
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Los agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado desplegados en la provincia de Castellón para buscar al etarra que huyó el pasado jueves de un taxi a la altura de Torreblanca, y también a su compinche, ampliaron ayer el perímetro de búsqueda por varias poblaciones, llegando hasta el propio Festival Internacional de Benicasim (FIB), que está a mitad de su celebración y que ha atraído a cerca de 40.000 visitantes procedentes de distintos países de Europa.

Ante el escaso éxito que tuvo el jueves el rastreo por Torreblanca y sus inmediaciones, la Guardia Civil intensificó ayer la búsqueda -especialmente en cámpings y hoteles- por las localidades de Oropesa, Cabanes y Alcalá de Xivert, poblaciones próximas al lugar en el que escapó el etarra. Mil agenets de varios cuerpos peinan la provincia. Al cierre de esta edición, la batida policial se había extendido a la mayor parte de la provincia de Castellón y a las vecinas de Tarragona, a cuya capital en principio quería trasladarse el terrorista con material para confeccionar dos bombas lapa, y Valencia.

De igual manera, las Fuerzas de Seguridad, que no descartan que en Castellón haya más etarras integrantes, junto al fugado, de un «comando» enviado a la zona, establecieron un férreo control en el FIB ante la posibilidad de que el terrorista buscado se haya ocultado entre los miles de aficionados a la música independiente.

Unido a estas actuaciones, la Guardia Civil ha efectuado decenas de controles de vehículos tanto en la N-340 -vía por la que transitaba el taxi en el que se desplazó el etarra- como en numerosas vías de la provincia de Castellón. La fuerte presencia policial durante el día de ayer fue especialmente intensa en lugares como las estaciones de trenes y de autobuses de la mayor parte de las localidades de la provincia, muy frecuentadas en esta época del año por turistas.

Y mientras continúan sin bajar la guardia las labores de rastreo en toda la provincia y zonas limítrofes, el subdelegado del Gobierno en Castellón, Antonio Lorenzo, alimentó el optimismo al asegurar que existen «pistas» sobre el etarra buscado, aunque no quiso descender al detalle para no perjudicar las investigaciones, que se encuentran en una fase de máxima operatividad.

El taxista no identificó

Por otra parte, desde el Ministerio del Interior se filtró a últimas horas del jueves, por error, que el taxista había identificado a través de fotos a Ander Múgica Andonegui como el etarra que trasladó en su vehículo hasta Torreblanca, lugar donde huyó al percatarse de la presencia de la Guardia Civil, dejando abandonado en el maletero material para bombas lapa. Y por el mismo error se filtró que el taxista también había identificado al terrorista Aitor Zubillaga Zurutuza como el individuo del que Múgica se había despedido en la estación de Renfe antes de coger el taxi.

Fuentes de la investigación aseguraron a ABC que el taxista no pudo aportar datos sólidos tras serle mostradas varias fotos de etarras reclamados por la Justicia y que se sospechan puedan encontrarse en España. Entre otros motivos, porque su malvado cliente se cuidó mucho de ocultar su rostro lo suficiente, con gafas de sol de grandes dimensiones y una gorra. Por las pocas pistas aportada por este testigo, los investigadores de la Guardia Civil sí han procedido a elaborar un retrato robot. Los mismos medios precisan, en este sentido, que aunque no se puede descartar por completo que Múgica sea el etarra al que se busca ahora en Castellón, tampoco hay pruebas que así lo demuestren y, menos, por los datos aportados por el taxista.

Al parecer, el error se debió a que Ander Múgica sí ha podido ser identificado como el etarra que conducía el vehículo Ford Focus abandonado el pasado 21 de junio en Ayamonte (Huelva) con 130 kilos de material explosivo y otros objetos. Ello ha sido posible tras el análisis de las huellas dactilares encontradas en el coche, que había sido alquilado en una agencia de Lisboa por un «legal» con documentación falsa. Las Fuerzas de Seguridad sospechan que, tras huir aquel día, tanto Múgica como el etarra que iba en un coche «lanzadera» y le advirtió sobre la presencia de un control de la Guardia Civil, se ocultaron en una infraestructura estable que ETA tiene en Sevilla desde el pasado mes de noviembre y que aún no ha sido localizada.

En cualquier caso, en diferentes ocasiones un mismo «comando» ha cometido atentados en el litoral valenciano y en la Comunidad de Andalucía.