Inauguración del año judicial en 2002 con Fungairiño y el Rey Juan Carlos
Inauguración del año judicial en 2002 con Fungairiño y el Rey Juan Carlos - Chema Barroso

El indomable Fungairiño

Gran conocedor de los temas relacionados con ETA, fue sensible con la lucha antiterrorista e incluso objetivo de la banda

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Eduardo Fungairiño (Santander, 30 de mayo de 1946) trabajó décadas para la Fiscalía de la Audiencia. A sus 19 años un accidente de tráfico le postró en un silla de ruedas, pero solo a eso y a poco más, puesto que terminó de estudiar Derecho en el Hospital de Parapléjicos de Toledo y en 1972 ingresó como fiscal en prácticas en la Escuela Judicial.

Gran experto en ETA y sensible con la lucha antiterrorista, entre los sumarios de la banda armada en los que Fungairiño trabajó destacan la matanza de Hipercor, el asesinato del comandante Ynestrillas, el atentado frustrado contra el ex presidente del Supremo Hernández Gil o el de la plaza de República Dominicana. También actuó en las causas abiertas a los etarras Henri Parot, «Kantauri», «Pakito» o «Santi Potros» y ejerció la acusación en el «caso de la colza», el que más le marcó. Por esta lucha contra el terrorismo, en 1990 fue objeto de un atentado con paquete bomba enviado por ETA. La policía lo desactivó antes de que le estallara en las manos.

El 5 de junio de 1997, sus compañeros del Tribunal Supremo, a excepción de dos, decidieron no acudir al acto de nombramiento, y el propio Jesús Cardenal, entonces fiscal general del Estado, quien le había propuesto, actuó de padrino al no haber ningún otro fiscal dispuesto a hacerlo. Lo que empezó como una jefatura tensa (las circunstancias en las que llegó a ocupar este cargo no fueron las más favorables), fue dejando paso a la cara más amable de este hombre, que se ganó el respeto y el cariño de la mayor parte de sus subordinados.

¿Qué es lo que convertía a Fungairiño en un personaje peculiar? El que fuera fiscal-jefe de la Audiencia Nacional formaba parte del grupo de los «rebeldes e indomables» (junto con Ignacio Gordillo y Pedro Rubira). Los tres fueron hasta expedientados a raíz de una inspección en la Audiencia en la que la Fiscalía General acusó a estos fiscales de «insubordinación» a su jefe, entonces José Aranda, quien fue destituido por «falta de autoridad». La causa que motivó el «castigo» a Fungairiño fue ocultar un informe pericial relacionado con el atentado de ETA contra el expresidente del Gobierno José María Aznar. Por esta conducta fue sancionado con 50.000 pesetas.