Pablo Iglesias, en la manifestación del 1 de mayo en Madrid
Pablo Iglesias, en la manifestación del 1 de mayo en Madrid - Jaime García

Iglesias, el factor que puede desequilibrar el equipo ministerial

Lideres socialistas recelan del «tipo de perfiles» que puede aportar Podemos

MadridActualizado:

Que Pablo Iglesias tenga o no éxito en sus pretensiones de entrar en el Gobierno es el gran factor de desquilibrio sobre el equipo con el que Pedro Sánchez quiere arrancar la nueva legislatura. La voluntad del presidente del Gobierno es que no sea así. No desea a Pablo Iglesias sentado en la mesa del Consejo de Ministros. Y también diferentes dirigentes socialistas consultados expresan dudas sobre «qué tipo de perfiles» puede aportar Podemos al Ejecutivo.

En las filas socialistas se pone de manifiesto la actual crisis en Venezuela, en la que Podemos tiene una oposición muy clara defendiendo la legitimidad de Nicolás Maduro, como un ejemplo de hasta qué punto «no es recomendable» un Ejecutivo de coalición. «No creo que sea bueno estar con crisis de ese estilo de forma frecuente», explica un dirigente con experiencia en gobiernos autonómicos consultado por ABC.

También se apunta al difícil encaje de Podemos en las carteras económicas. «Montero es intocable y Calviño representa el compromiso con Bruselas», interpreta un diputado que repetirá esta legislatura. No es solo que no haya hueco para Podemos en esas carteras, sino que en el PSOE ven difícil que Iglesias pueda adaptarse a un Ejecutivo que mantiene esa dirección económica.

Además del difícil encaje de Podemos, hay otro elemento que no anticipa grandes cambios. Y es que el propio Sánchez ya avanzó en campaña que «muchos» de sus ministros van a seguir. El presidente ha querido incorporar a todos ellos, salvo Calviño que no quiso, a las listas electorales y todos serán diputados. Una de las cuestiones que más ocupan a los socialistas a la espera, todavía larga, de que Sánchez dé forma al nuevo Ejecutivo, es cómo se resolverá el pulso soterrado que han venido manteniendo estos meses la vicepresidenta Carmen Calvo y el jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo. A ambos se les atribuyen casi en exclusiva los aciertos y los errores de los últimos meses. En el PSOE hay quienes piensan que Redondo no querrá seguir si Calvo mantiene el poder de coordinación en el Ejecutivo.

Por lo pronto Sánchez mencionó a Calvo cuando en una entrevista se le preguntó si prefería a Albert Rivera o Pablo Iglesias como vicepresidente. Y el secretario de Organización, José Luis Ábalos, dijo que «si tuviera que apostar, a Carmen Calvo la sigo viendo donde está». No obstante, como ya publicó este diario, su nombre es mencionado en espacios socialistas como opción para presidir el Congreso de los Diputados, donde Sánchez necesitará una persona de su total confianza al frente. Aunque la figura de Redondo siempre ha despertado rechazo en Ferraz, en el PSOE insisten en que sigue siendo la principal persona de confianza del presidente.

Algunas fuentes han apuntado a que José Luis Ábalos podría centrarse en el partido y en el Congreso, aunque apuntan a que ese movimiento podría ser a medio plazo. En paralelo hay que configurar el grupo parlamentario en el Congreso que dirige la vicesecretaria general, Adriana Lastra. Y aunque hay banquillo en Ferraz, como Felipe Sicilia o Esther Peña, que han sido los portavoces del comité electoral, o destacados sanchistas que ahora estarán en el Congreso, el relevo de Lastra solo estaría motivado por su entrada en el Gobierno. Y no parece que la número dos del PSOE tenga prisa.

Los ministros del Ejecutivo a los que más se apunta para un posible relevo son la ministra de Justicia, Dolores Delgado, por su aparición en las grabaciones de Villarejo, aunque Sánchez la apoyó en su momento, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, que ha dejado de formar parte del núcleo principal de Sánchez. No obstante hay personas en el Gobierno que apuntan a que su consideración ha vuelto a repuntar en los últimos tiempos. Hay quien también la ve en las quinielas para el Congreso.