Sánchez e Iglesias, durante su encuentro de ayer en La Moncloa - ÁNGEL DE ANTONIO

Pablo Iglesias despacha a la prensa en cinco minutos tras 135 reunido con Pedro Sánchez

El Gobierno en funciones asegura que ayer no se habló de la composición del futuro Ejecutivo ni de acuerdos programáticos: «No es el momento»

MadridActualizado:

Cinco minutos. No es una hipérbole. Pablo Iglesias compareció ayer ante los medios de comunicación a las 19.32 horas y se despidió de ellos a las 19.37 horas, tras cinco preguntas y una efímera intervención inicial del secretario general de Podemos. Tras una reunión con el presidente del Gobierno en funciones que se prolongó durante dos horas y quince minutos, llamó la atención la brevedad de la rueda de prensa. «Nos hemos puesto de acuerdo en que vamos a trabajar en ponernos de acuerdo», resumió Iglesias, en una pincelada que desvela ya que la próxima legislatura pasa por un entendimiento de las «fuerzas progresistas» de España. Es decir, PSOE y Podemos tendrán que acercar posturas de aquí a la constitución de las Cortes y del nuevo gobierno para evitar una repetición electoral.

Ni el PP ni Ciudadanos parecen dispuestos a siquiera abstenerse para facilitar la investidura de Pedro Sánchez, por lo que la gobernabilidad de España pende del «sí» de Podemos y de una amalgama de formaciones como el PNV, Compromís, Coalición Canaria y Partido Regionalista de Cantabria. Entre esos seis partidos suman 175 diputados y se quedan a una abstención de sacar adelante una investidura.

Iglesias, en la sala «briefing» del Palacio de la Moncloa, se mostró más enigmático que nunca y despachó cada cuestión de la prensa pidiendo «prudencia», «paciencia», «discreción» y «seriedad». Aunque la triple cita electoral del 26 de mayo planeaba sobre la reunión ya antes del encuentro, el hermetismo de Podemos y el cerrojazo informativo dejó entrever que hasta el 27 de mayo no se sacará nada en claro.

El líder de Podemos sí aseveró que las posiciones de su partido y del PSOE «son conocidas», pero insistió en la necesidad de alcanzar un entendimiento entre estas dos formaciones. De momento, ese acercamiento pasa por que alguna de las dos ceda. Y es que hasta ahora los de Iglesias insisten en su intención de entrar en un gobierno de coalición, mientras los socialistas se decantan por gobernar en solitario con apoyo externo, como ha sucedido desde el triunfo de Sánchez en la moción de censura contra el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

Desde el Gobierno, sin embargo, niegan que en la reunión se haya abordado la forma en la que se plasmará este acuerdo entre el PSOE y Podemos. «No es el momento», apuntan desde el equipo de Sánchez, desde donde quieren subrayar el «reconocimiento al trabajo realizado» en los últimos meses; en los que Podemos ha apoyado los Presupuestos -caídos- y los decretos de Sánchez.

Fuentes cercanas al presidente del Gobierno sostienen que este salió satisfecho de la reunión y destacó el diálogo «constructivo y positivo» con su homólogo de Podemos.

Mesa del Congreso

Aunque no quisieron desvelar los detalles, estas mismas fuentes sí que detallaron que ya se ha cerrado un primer acuerdo para constituir una Mesa del Congreso con «mayoría de progreso». No se sabe si para ello el PSOE y Podemos se repartirán los diputados que tienen asegurados con sus 165 escaños, o si darán cabida a otros partidos como los independentistas de ERC.

Pablo Iglesias evitó referirse a esta cuestión en la comparecencia ante los medios y solo apuntó que las negociaciones las llevarán Irene Montero y Adriana Lastra, como portavoces parlamentarias de Unidas Podemos y del PSOE, respectivamente. Desde el gabinete de Sánchez, por su parte, descartaron nuevos encuentros con Iglesias en los próximos días y que inicie contactos en esta ronda de consultas con los líderes de otras formaciones políticas. El presidente del Gobierno limita pues sus conversaciones en el Palacio de la Moncloa, que ocupa en funciones, a las mantenidas ya con Casado, Rivera e Iglesias.

El secretario general de Podemos aplaudió el tono y el contenido de la reunión, aunque optó por no desvelar prácticamente nada de una conversación superior que ha durado más del doble de la que mantuvo ayer por la mañana Sánchez con Rivera. Iglesias reconoció que en los meses posteriores a la moción de censura se fraguó entre ellos una relación de confianza que se vislumbró ayer en su intercambio de impresiones.

Unidas Podemos se derrumbó el 28 de abril hasta los 42 escaños, y sin embargo se ven más cerca que nunca de tocar gobierno por la victoria del PSOE y su necesidad de obtener apoyos al estar alejado de la mayoría absoluta. «Ambos compartimos la necesidad de hacer políticas progresistas; es una demanda social», clamó Iglesias, antes de reclamar «prudencia» y «discreción» sobre la concreción de ese pacto «progresista».

Sin profundidad alguna, Iglesias enumeró que hablaron de pensiones, empleo, medio ambiente y precariedad, pero no hizo mención alguna a Cataluña; asunto en el que Sánchez se ha comprometido a mantener una fluida comunicación tanto con Casado como con Rivera.

Con los primeros movimientos de todos los partidos, y con el recelo a evidenciar cada uno su jugada ante los comicios del 26-M, parece claro que España tendrá un gobierno del PSOE apoyado por Podemos y otras formaciones de forma externa, o bien un ejecutivo de coalición por primera vez en democracia entre PSOE y Podemos con algún sostén externo. Desde La Moncloa insistieron en que no se habló de tal extremo, pero las cartas ya están sobre la mesa.