El diputado salió con su esposa por la mañana del Centro Cultural Blanquerna, en Madrid - Efe

Homs incurre ante el Tribunal Supremo en las mismas contradicciones que Mas

Adopta la misma línea de defensa: entre la proclama política y el resquicio legal

BarcelonaActualizado:

Aunque en distintos tribunales, la estrategia está siendo la misma. El juicio que comenzó ayer en el Tribunal Supremo al exconsejero de la Generalitat Francesc Homs por impulsar la consulta del 9-N de 2014 está reproduciendo por parte del encausado una línea de defensa idéntica a la que adoptaron Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau hace tres semanas. Entonces ante el TSJC, los tres combinaron la proclama política -equivalente al «lo volvería hacer» que Homs apuntó ayer- con una defensa estrictamente técnica, buscando el resquicio legal apelando a la inconcreción de la advertencia del TC de suspender la consulta. También, y como es costumbre en el independentismo, un indisimulado intento de presionar a los magistrados.

La presión a los jueces

Fueron varios los autocares llegados desde Cataluña para arropar a Homs fletados por la ANC. Del mismo modo, decenas de cargos, entre ellos cuatro consejeros de la Generalitat, le acompañaron. Una liturgia similar, en Madrid y a menor escala, a la que siguieron el primer día del jucio en el TSJC las entidades soberanistas, algo que las asociaciones judiciales denunciaron como una presión intolerable.

La ignorancia

Es el principal argumento de la defensa para negar que se produjese un delito de desobediencia: alegar que la providencia del Tribunal Constitucional prohibiendo el «proceso participativo» no era suficientemente explícito. Homs en el TSJC, entonces en calidad de testigo, explicó que él mismo en su doble condición de abogado y consejero de Presidencia así lo transmitió al ejecutivo catalán en los días previos a la votación. Pidieron «una aclaración y no se produjo». Como Mas ante el TSJC, alegó ignorancia a la vez que alardeaba de determinación y desobediencia política.

Empresas y voluntarios

En el juicio en el TSJC se acumularon los testigos de empresas contratistas demostrando que por orden de la Generalitat siguieron trabajando después de la prohibición del TC 4. Ayer en el TS se fue más allá, al reconocer que, de su puño y letra, Homs garantizó a una contratista, en este caso T-Systems, que la prohibición del TC no afectaba a los trabajos que realizaban: registro «web» de los voluntarios y registro de los resultados. También como en el TSJC, Homs descargó responsabilidad en los voluntarios.

Pactar con el Gobierno

A diferencia de Mas ante el TSJC, Homs sí pudo explayarse ayer en la versión propagada desde la Generalitat de que había un pacto tácito con el Gobierno por el que si el ejecutivo catalán mantenía el día 9 un tono bajo no habría querella. Sacando pecho, como Mas, presumieron de incumplir lo pactado.