ETA hiere a un escolta en Bilbao con una bomba-lapa dirigida contra un edil socialista

Ni siquiera tuvieron que pasar 24 horas para que las amenazas del portavoz filoetarra Pernando Barrena, aún en libertad, se cumplieran. A primeras horas de la tarde, Gabriel Giner, escolta de la

J.P. / P.M. / G.S. MADRID / BILBAO
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Ni siquiera tuvieron que pasar 24 horas para que las amenazas del portavoz filoetarra Pernando Barrena, aún en libertad, se cumplieran. A primeras horas de la tarde, Gabriel Giner, escolta de la empresa Seguriber que daba servicio al concejal socialista de Galdácano Juan Carlos Domingo, resultaba herido en Bilbao al estallar una bomba lapa en el automóvil de su compañía que utilizaba para hacer su trabajo. De forma casi milagrosa, Giner salvó la vida, aunque sufrió quemaduras en el cuatro por ciento de su cuerpo.

Las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por ABC señalaron que los primeros datos de la investigación apuntan a que el atentado iba dirigido contra el concejal socialista, si bien los pistoleros desconocían que Juan Carlos Domingo había viajado el pasado lunes a Valencia; es decir, salvó el pellejo por apenas 24 horas. El consejero de Interior vasco, Javier Balza, no coincidió con este análisis y aseguró que es muy probable que el objetivo fuera el escolta.

Desde que ETA rompió la tregua, en junio pasado, los responsables de la lucha contra la banda sospechaban que dos eran los principales objetivos de los terroristas: los uniformados -ya se vio con claridad en los atentados contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Durango y en el de la comisaría de la Ertzaintza de Zarauz-, y los cargos políticos, con especial riesgo para los socialistas.

Uno de los datos que abonan la hipótesis de que el objetivo era el concejal es el hecho de que los etarras colocaron la bomba lapa en la parte trasera derecha del automóvil, junto al depósito de gasolina, precisamente donde suelen viajar las personas protegidas. A falta de los análisis definitivos, los encargados del caso creen que se trataba de un artefacto compuesto por aproximadamente un kilo de amonal y que tenía un dispositivo de péndulo para que se activara la bomba.

El escolta Gabriel Giner había salido de su casa pasada la una de la tarde y subió al automóvil, un Renault Megane, sin advertir la presencia del artefacto. El vehículo circuló durante aproximadamente 400 metros hasta que a la una y veinticinco, en la calle Zamakola, cerca de un instituto, estalló el artefacto explosivo, que provocó que el coche quedara envuelto en llamas.

La víctima pudo salir del vehículo por sus propios medios e incluso avisó a la Policía de lo ocurrido a través de su móvil. Las Fuerzas de Seguridad lo llevaron a un bar próximo para que recibiera los primeros cuidados a la espera de los equipos sanitarios. Subió a la ambulancia por su propio pie.

Tres vecinos, lesionados

Giner presentaba quemaduras de segundo grado en la cara (región frontal, nasal y malar) y quemaduras de tercer grado en el dorso de la mano derecha. Asimismo, presentaba una herida incisa no penetrante a nivel escapular derecho. Quedó ingresado en la Unidad de Quemados del Hospital de Cruces. Además, tres vecinos tuvieron que ser atendidos de lesiones de poca consideración.

Tras la explosión, en la zona se vivieron momentos de enorme tensión, sobre todo entre los padres de los estudiantes del instituto, que oyeron la noticia a través de la radio y acudieron de inmediato al centro para llevarse a sus hijos. A pesar de la proximidad del atentado, los alumnos explicaron que no supieron atribuir en principio esa explosión a un atentado terrorista.

Mientras, desde Valencia, el concejal socialista del Ayuntamiento de Galdácano Juan Carlos Domingo aseguraba estar «hecho polvo» por lo sucedido, aunque afirmó que en su opinión la banda había intentado matar directamente al escolta. En una conversación telefónica con Efe, explicó que el atentado había sido perpetrado contra el coche que habitualmente usaba el escolta: «Estamos hechos polvo tanto yo como mi familia», admitió el edil, que mostró todo su «cariño» hacia el escolta herido, uno de los dos que se encargan habitualmente de su seguridad. Además, aseguró que no piensa abandonar la política y calificó a Batasuna como una de las «patas de la mesa» de ETA.

El atentado de ayer es el primero en más de cuatro años que ETA comete con el procedimiento de la bomba-lapa -la última vez fue en Sangüesa (Navarra) donde asesinó a dos policías nacionales-, sin duda mucho más selectivo que otros como el coche bomba, que han utilizado en los últimos ataques. Quizá una explicación a esta medida se pueda encontrar en su último «Zutabe» (boletín interno de la banda), donde los asesinos escriben: «Si persiste el PSOE en su estrategia de hacer un fraude a Euskalherria, se encontrará frente a frente con ETA y el objetivo de nuestra actuación será profundizar en la crisis de España». Es decir, los pistoleros sitúan a los cargos socialistas en el centro de la diana.

Durante los últimos meses, y a pesar de que la de ayer es la primera vez en más de cuatro años que los terroristas utilizan la bomba lapa, las Fuerzas de Seguridad han intervenido ya en tres ocasiones este tipo de material, lo que dejaba meridianamente claro que la banda había dado orden de asesinar a personas concretas.

En el zulo de Atxondo

La primera vez que se encontraron ese tipo de efectos fue el pasado 5 de enero en la localidad vizcaína de Atxondo, donde la Ertzaintza intervino 180 kilos de explosivo que habían sido abandonados precipitadamente por un comando de ETA que se dio a la fuga al sospechar que estaban siendo vigilados. Además del explosivo se encontraron dos dispositivos de mercurio de los que se emplean para la activación de bombas-lapa. Esa circunstancia es la que llevó a la Consejería de Interior del Gobierno vasco a advertir que se trataba de «artefactos que ETA siempre ha utilizado en atentados dirigidos contra personas». Los dispositivos hallados eran ampollas de cristal con una pequeña cantidad de mercurio en su interior, muy sensible al movimiento. Cuando el coche se pone en marcha o simplemente con la vibración del arranque del motor, el mercurio oscila y cierra un circuito eléctrico situado en un extremo de la ampolla que provoca la explosión de la bomba.Este tipo de artefactos sólo se utilizan para Causar daños personales y no para provocar daños materiales.

El segundo hallazgo de material para la confección de bombas-lapa fue el pasado 31 de marzo en la localidad navarra de Berriozar, donde la Guardia Civil descubrió el arsenal del «comando Urederra» que acababa de desarticular.

El 19 de julio pasado fue hallado material para la fabricación de bombas-lapa en la bolsa abandonada por un miembro de ETA en un taxi de Castellón, lo que fue interpretado entre los responsables de la lucha antiterrorista como una prueba clara de la voluntad de matar de la banda.

Desde Interior se está convencido de que la ofensiva etarra se va a intensificar en las próximas semanas y que alcanzará su máxima violencia coincidiendo con las próximas elecciones generales de marzo. De momento, la primera fecha crítica que baraja es la del Día de la Fiesta Nacional (12 de octubre) y por ello ha puesto en marcha un amplísimo dispositivo de seguridad.

Tradición «macabra»

Fuentes gubernamentales, por su parte, aseguraron que lo ocurrido ayer en Bilbao no ha soprendido al Gobierno y recuerdan que Rubalcaba lleva ya más de un mes asegurando que estamos en un momento de «riesgo extremo». «Además -añadieron las citadas fuentes- hay una tradición "macabra" de la banda de atentar en vísperas del 12 de octubre». Por eso en modo alguno se puede descartar que lo vuelvan a intentar antes de esa fecha o en los días inmediatamente posteriores. Este es el mensaje que trasladó el PSOE a la sociedad ayer tarde, horas después del atentado, cuando el portavoz del Grupo Socialista, Diego López Garrido destacó la «intención asesina» de la banda terrorista.

El Ejecutivo está convencido de que lo ocurrido ayer en Bilbao no es, por tanto, ningún salto cualitativo de la banda terrorista sino el paso lógico desde la ruptura del alto el fuego permanente el pasado 6 de junio. Un retorno a la violencia mas cruda para el que ETA y la propia Batasuna han preparado a sus bases. «Desde que ETA rompió la tregua ha intentado hacer lo que ha hecho siempre. Otra cosa es que no lo haya logrado por el espectacular esfuerzo que han realizado las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», explican las fuentes gubernamentales consultadas.