Hallan sin signos de violencia el cadáver de la joven desaparecida en Badajoz

Voluntarios de Protección Civil encontraron a Mónica Salguero cerca de la escuela «Nuestra Señora de Bótoa». Junto a ella, estaba el perro con el que salió a pasear

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EFE

MÉRIDA. El cadáver de Mónica Salguero, la joven de 29 años que padecía esquizofrenia y que desapareció el pasado domingo cuando paseaba con su perro por las inmediaciones de su domicilio en Badajoz, fue hallado en la tarde de ayer, aparentemente sin signos de violencia, en las inmediaciones de la escuela agropecuaria «Nuestra Señora de Bótoa» de la capital pacense.

Según informaron fuentes de la Delegación del Gobierno en Extremadura, voluntarios de Protección Civil encontraron, sobre las seis de la tarde, el cuerpo de Mónica Salguero en las inmediaciones de este centro, situado junto a la carretera Nacional V en dirección a Madrid.

El cuerpo de la joven apareció boca abajo y vestido y, aparentemente, no presentaba ningún signo de violencia ni de haber sido arrastrado. Junto a ella se encontró con vida al perro con el que salió a pasear el pasado domingo cuando desapareció, según precisaron las fuentes de la Delegación del Gobierno en Extremadura.

Según informó ayer la delegada del Gobierno, Carmen Pereira, efectivos de la Guardia Civil, Policía Local y Nacional y voluntarios de Protección Civil estaban inspeccionando las zonas cercanas a las que la joven pudiera haber llegado andando, incluida la población pacense de Talavera la Real y sus alrededores.

Autopsia

La desaparición de Mónica Salguero fue denunciada por su padre el lunes, un día después de su desaparición, ante la Jefatura superior de Policía de Extremadura. Los responsables de la investigación no pudieron precisar las causas de la muerte de la joven, a la que hoy se practicará la autopsia.

El padre de la mujer, Tulio Salguero, explicó que el domingo por la mañana Mónica salió a dar un paseo con su perrita, ya que acostumbra a caminar acompañada de su mascota, y realizó su recorrido habitual por las calles de Corte de Peleas, San Cristo de la Paz y Toledo. Sin embargo, Tulio, que vivía sólo con su hija, recordó que ese día la joven se retrasó más de lo habitual, por lo que comenzó a buscarla por las calles.