Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado, en la cena del Grupo Popular del Congreso

Primarias PPGuerra psicológica entre Santamaría y Casado

Los dos candidatos aseguran que ya tienen la mayoría de los votos de los compromisarios y se dan por ganadores

MadridActualizado:

El equipo de Soraya Sáenz de Santamaría convocó ayer a los medios de comunicación en la sede nacional del PP para asegurar que ya tienen «consolidado» el apoyo de más del 60 por ciento de los compromisarios que elegirán al presidente nacional de este partido el sábado. Si fuera así, la campaña habría terminado. Pero acto seguido, la candidatura de Pablo Casado hizo exactamente lo mismo. Convocó a la prensa para demostrar, con gráficos y una lista detallada de los delegados, que al menos tiene el respaldo del 65 por ciento de ellos. A tres días del XIX Congreso del PP, la guerra psicológica ha estallado. Ahora se trata de convencer a un cuerpo electoral especialmente «maleable», como lo definen fuentes populares, y que está formado por esos 3.082 compromisarios con derecho a voto, que cada cual es el claro ganador, y por tanto sus intereses, y sus cargos, estarán mejor defendidos si se unen a ellos. Es el conocido como «efecto arrastre». O más en castellano, «subirse al carro» del vencedor.

Mientras el equipo de Santamaría, conocido coloquialmente como «los sorayos», intentaba convencer a los periodistas de que tienen el congreso ganado, en otra sala de Génova, 13 estaban reunidos en secreto los dos contendientes. La exvicepresidenta intentó convencer a su rival de que lo mejor es que se uniera a ella antes de la votación, pero Casado defendió las normas y la doble vuelta del congreso y le dio un «no» por respuesta. La reunión duró 40 minutos, fue «cordial y discreta» y no supuso ningún avance para la integración «a priori», aunque los dos aseguran que «a posteriori» habrá sitio para todos.

Vídeo de las mujeres

En la planta 2, se estrenaba el último vídeo de Santamaría, en el que, según sus colaboradores, se ponen de relieve las fortalezas de la candidata, quien «además de ser joven, con experiencia y preparada, es mujer». En las imágenes aparecen una veintena de mujeres, entre ellas Celia Villalobos, para subrayar que es el momento de las mujeres:«Ahora, una mujer». El equipo de la candidata promete una segunda parte con hombres.

Los hechos, y las palabras, de uno y otro candidato demuestran que puede ocurrir cualquier cosa en la votación del sábado. Pero los dos equipos se esforzaron por demostrar que van por delante. Según la candidatura de Santamaría, en este momento tiene el apoyo de «más del 60 por ciento» de los 3.082 compromisarios. Serían cerca de 1.850. Creen que al final la participación no será del cien por cien, pero sí están convencidos de que obtendrán una ventaja de unos 15 puntos respecto a Casado.

El entorno de la exvicepresidenta calcula que se está produciendo un «trasvase» a su favor del 50 por ciento de los compromisarios de los territorios donde ganó María Dolores de Cospedal en la primera vuelta de las primarias, a pesar de que la secretaria general se ha situado al lado de Casado en esta segunda fase. Según la candidatura de Santamaría, Casado ha formado un «pacto de perdedores» con el resto de precandidatos que perdieron en la primera votación, y «se equivoca» al sumar directamente sus apoyos, «hacer la cuenta de la vieja», como si ahora fueran a él en bloque.

Verdes contra rojos

El vicesecretario de Comunicación tiene sus propios números, que le salen igual de bien, o incluso mejor. Su equipo tiene una lista pormenorizada, con los compromisarios marcados en verde, rojo y amarillo, según el grado de adhesión. Asegura que tiene en «color verde» a más del 65 por ciento de los compromisarios, los que están a su lado sin ninguna duda, y después de contrastar bien los datos. Más en concreto, están seguros de que tienen el apoyo confirmado de 2.100 delegados, mientras que han «detectado» que Santamaría está «estancada» en 837.

Casado tiene datos más concretos. Cree que casi la mitad de las mujeres optarán por él, y que en Andalucía el voto está dividido por la mitad, a pesar de que Santamaría arrasó en la primera vuelta. En Castilla-La Mancha, feudo de Cospedal, confía en obtener alrededor del 80 por ciento de los apoyos.

¿Quién tiene razón? ¿Qué compromisarios están mintiendo en sus respuestas? Hasta el sábado no se sabrá. De momento, ayer continuaron los respaldos públicos: Miguel Arias Cañete y Cristina Cifuentes apoyaron a Casado, mientras que La Rioja se dividió: el presidente, José Ignacio Ceniceros, está con Casado, y la alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, con Santamaría.