Los gritos de la tribu

POR ALBERTO LARDIÉSBERRIOZAR. Los alrededores del número 7 de la calle Artekale de Berriozar estaban ayer a mediodía muy concurridos. Unos ochenta proetarras acudieron a la puerta del domicilio de

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POR ALBERTO LARDIÉS

BERRIOZAR. Los alrededores del número 7 de la calle Artekale de Berriozar estaban ayer a mediodía muy concurridos. Unos ochenta proetarras acudieron a la puerta del domicilio de Pernando Barrena como muestra de apoyo al detenido y de repulsa a las Fuerzas del Orden que en esos momentos -entre las 13.50 y las 16.10- efectuaban el pertinente registro de la vivienda. También eran muchos los vecinos apostados en los balcones, y de ellos colgaban varios carteles a favor de los presos etarras.

En medio de un gran despliegue de seguridad que custodiaba la labor de los agentes, a medida que pasaban los minutos iban llegando más simpatizantes de Batasuna al lugar. Las caras eran serias, de tensión, con miradas más que despectivas a los policías. Incluso, se oían algunas conversaciones en las que se insultaba claramente a los mismos. Pero no a la cara. En la esquina de Artekale con la calle Lekoartea se encontraban los familiares de Barrena. El alcalde de Berriozar, Francisco Javier Lasa, de NaBai, que envió un comunicado a los medios en el que criticaba la detención, conversaba con ellos amistosamente.

«¡Fuera de aquí!»

El odio y el rencor de las miradas mutaron en gritos a favor de Barrena y contra los agentes pasadas las cuatro de la tarde, a la salida del detenido. «Alde hemendik, utzi pakean» («Fuera de aquí, dejarnos en paz»), «Jo ta ke irabazi arte» («Luchar hasta la victoria»), o «Ni se os quiere ni se os necesita» fueron algunas de las consignas vociferadas por los enfervorizados fieles de la causa etarra. Unos fieles que se acercaron demasiado al coche que se llevaba al batasuno, pues todos querían ver de cerca a su «ídolo». Los agentes tenían que hacer enormes esfuerzos para contener a los presentes y abrir paso al coche sin tener que llegar a usar la fuerza. Se rozaba el enfrentamiento. La tensión alcanzó su punto máximo cuando uno de los policías se encaró con el padre del detenido. Por fin, la caravana de vehículos de la Policía Nacional y la Guardia Civil salió del lugar entre más abucheos.

Por supuesto, quienes acudieron a jalear a Barrena no representan el sentir general de los vecinos de este pueblo de unos 7.000 habitantes situado a unos cuatro kilómetros de Pamplona. En Berriozar, la política es motivo de una enconada división entre los habitantes y, como siempre en los lugares donde están los proetarras, es también fuente del miedo a expresar las ideas. Y es que el 9 de agosto de 2000 ETA asesinó en esa localidad al militar Francisco Casanova. Aquel crimen execrable cambió las cosas en el pueblo. Nació la plataforma Vecinos de Paz, que desde entonces siempre apoya con aplomo a las víctimas del terrorismo pese a la presión de los nacionalistas panvasquistas. Incluso, en la anterior legislatura fueron los «constitucionalistas» quienes gobernaron.

Después de los últimos comicios, NaBai, con tres ediles, mantiene la alcaldía gracias al apoyo de ANV, con otros tres, y de IU, con uno. Mientras, UPN (3), PSN (2) y CDN (1) se mantienen en la oposición.