Carlos Salamanca, de uniforme, y su amigo Villarejo
Carlos Salamanca, de uniforme, y su amigo Villarejo - ABC

Grabaciones del caso Tándem apuntan a la conexión entre García Castaño y Villarejo

El comisario principal detenido, libre con cargos y la prohibición de salir de España

MadridActualizado:

El comisario principal Enrique García Castaño, conocido como «el Gordo» en el mundo policial, quedó ayer en libertad con cargos -cohecho impropio y revelación de secretos- tras prestar declaración ante el juez de apoyo del Central 6 de la Audiencia Nacional después su detención el pasado miércoles en Madrid. El magistrado, no obstante, adoptó varias medidas cautelares contra él para evitar que pueda eludir la acción de la Justicia. El policía tiene prohibido salir de España, debe entregar su pasaporte y presentarse en los juzgados cada 15 días. La Fiscalía Anticorrupción había solicitado prisión incondicional.

El segundo de los policías arrestados el miércoles, el inspector jefe en segunda actividad Antonio Bonilla, quedó igualmente en libertad con cargos e identícas medidas cautelares tras prestar declaración también en la mañana de ayer asistido por su letrado, David Macías. Este abogado dejó de trabajar para el despacho de Villarejo en diciembre pasado.

La estrecha relación entre Villarejo y «el Gordo» parece deducirse de la enorme cantidad de cintas de audio intervenidas al primero de ellos, que «grababa todo, de todos». En una de ellas, precisamente la que más implica al tercer agente, Boni, se puede oír a uno de ellos comentar sobre él que «trabaja para nosotros».

Sin embargo, según las fuentes consultadas por ABC, Antonio Bonilla alegó ayer ante el juez que en ningún caso trabajaba para esos dos mandos policiales, que tiene una empresa de análisis de datos financieros y que elabora informes para algunas entidades bancarias sobre riesgo-país a partir de datos que obtienen terceros.

Además, la relación de García Castaño y Bonilla con los asuntos de Villarejo estaría demostrada por algunas anotaciones que aparecen en los famosos informes King que ofertaba el excomisario, como en el denominado Iron. En concreto en la transcripción literal de la cinta «131219_Boni-Iron.mp3», correspondiente a un encuentro de tres personas en el que participan «Boni», al que la Policía identifica como el inspector jefe; Rafael Redondo, abogado y mano derecha de Villarejo -como éste, sigue en prisión-, y un tal Antonio Serrano. En la cita se diseña «la estrategia para materializar un ataque informático» a un despacho de abogados.

También en un documento con formato word denominado «Gestiones BIG 8.11.2013 (mandado x fax)» hay requerimientos de información relativos a movimientos de cuentas del citado bufete y que estaban dirigidos a un individuo apodado «Big». Este apelativo, a juicio de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, corresponde, sin ningún género de dudas, con «el Gordo»; es decir, con el comisario principal Enrique García Castaño.

«Hay que untarlos»

Villarejo, ante sus clientes, alardeaba de que a cambio de ayudar a los gobiernos «cuando necesito un tema delicado me lo dan». Además, les pide una importante provisión de fondos porque «la gente se la juega -en referencia a quienes le proporcionan datos reservados de forma ilegal- y a cambio hay que unarlos»... También presumía de tener «buenas relaciones con gente dentro de los bancos».

Para la investigación hay pocas dudas: Villarejo y García Castaño eran el «tándem», mientras que el tercer comisario principal implicado, Carlos Salamanca, habría proporcionado alguno de los clientes. Sólo el primero esta encarcelado.

De la defensa de «el Gordo» se ha hecho cargo el exmagistrado Baltasar Garzón, que sin embargo no estuvo presente en la declaración de su cliente. En su lugar lo hizo otro abogado de su despacho. Garzón es íntimo amigo del comisario. El jueves su despacho afirmaba que la detención había sido «desproporcionada e innecesaria».