Fue más numerosa la concentración de los partidarios de Larrinaga. TELEPRESS

El Gobierno vasco autoriza el acoso nacionalista al párroco de Maruri

J. J. S.
Actualizado:

VITORIA. Miembros de Basta Ya y de la Fundación para la Libertad denunciaron el «acoso» al que el nacionalismo está sometiendo al párroco de Maruri, Jaime Larrinaga, cura que lleva escolta por sufrir amenazas. La denuncia tuvo lugar al término del acto organizado en su apoyo frente a la concentración dominical que sus detractores celebran junto a la iglesia con el fin de que se vaya. Populares y socialistas criticaron la «insolidaridad» del Obispado, ausente del mismo.

Durante el acto, convocado en respuesta a la concentración organizada a la hora de la Misa mayor por una comisión de vecinos, denominada «Maruri Ongi Etorri», de la que forman parte, según denunció el PP, «cargos y ex cargos públicos del PNV», se vivieron momentos de tensión y se registraron enfrentamientos verbales y cruces de insultos. Al final, las dos concentraciones, separadas por escasos veinte metros, se desarrollaron sin incidentes ante la fuerte presencia de la Ertzaintza y el cordón policial que separaba a los 150 partidarios del párroco y al medio centenar de personas contrarias al mismo.

Los miembros de Basta Ya y de la Fundación para la Libertad, entre los que se encontraban la presidenta de este foro, Edurne Uriarte; el ex secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo, la eurodiputada Rosa Díez, y la profesora de la UPV Gotzone Mora, quisieron denunciar con este gesto el acoso que el párroco sufre por parte del nacionalismo y mostrarle su apoyo frente a la comisión de vecinos «Maruri Ongi Etorri», que se concentra todos los domingos contra Larrinaga con la autorización del departamento vasco de Interior.

Los mayores momentos de tensión se vivieron a la salida del párroco de la Iglesia, que fue saludada por aplausos y gritos de «libertad» por los partidarios de Larrinaga. Al término del oficio, éste agradeció el apoyo recibido por las 150 personas allí congregadas, a la vez que lamentó que estas situaciones se produzcan.

Mientras, la presidenta de la Fundación por la Libertad, Edurne Uriarte, denunció el «proceso de exclusión» al que los nacionalistas «someten a todos aquellos que discrepen». El secretario general de los socialistas alaveses, Javier Rojo, y el portavoz del grupo popular en el Ayuntamiento bilbaíno, Antonio Basagoiti, calificaron la situación de «indecente» y destacaron la ausencia de representantes del obispado de Bilbao, así como de su titular Ricardo Blázquez, cuando, según afirmó Rojo, «la Iglesia vasca tiene una especial rapidez y sensibilidad con los presos de ETA y el nacionalismo». Además, denunciaron las presiones nacionalistas que está recibiendo el párroco, que ya no vive en Maruri, aunque sigue oficiando misas, para que «abandone el pueblo», colocándole, además, en la diana de ETA. Basagoiti calificó lo que está ocurriendo de «puro nazismo» y responsabilizó al PNV del acoso que sufre el párroco. El portavoz de UA, Ernesto Ladrón de Guevarra, también denunció la «agresión y persecución» que padece el párroco.

Desde la comisión de vecinos se indicó que sus concentraciones son «pacíficas» y no tienen una «finalidad coactiva» como ha denunciado el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, que pidió expresamente al departamento de Interior que no autorice estas protestas.