El Gobierno quiere que el agua para Valencia y Murcia llegue de Extremadura

D. MARTÍNEZ, M. BUITRAGO | ALICANTE / MURCIA
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El Gobierno negocia un pacto para poner fin al Tajo-Segura en su concepción actual, tal como desveló ayer ABC, pero ya tiene en la recámara un proyecto alternativo para compensar la desaparición de la transferencia. Una solución alternativa que, tal como adelantó este periódico el pasado verano, consiste en un trasvase desde el Tajo Medio, en Extremadura.

Según confirmaron ayer fuentes próximas a Ferraz, el Ejecutivo ultima un pacto con el PP en el Congreso para que el Tajo-Segura actual desaparezca en 2015, tal como recogía en origen el Estatuto de Castilla-La Mancha. Esta solución, que cumple las expectativas del presidente manchego, el socialista José María Barreda, crea en cambio un hondo conflicto en Murcia y la Comunidad Valenciana, donde los socialistas ocupan la oposición -aunque se han posicionado a favor del trasvase-.

Así, las mismas fuentes señalaron que el Gobierno trabaja en una solución que compense la desaparición de la transferencia, con más de 20 años de funcionamiento. Una solución que pasa por recoger el agua a trasvasar río abajo, al paso del Tajo por Extremadura.

Los socialistas parten de la convicción de que la alternativa será bien acogida por el PP. Al mismo tiempo que permite al PSOE cumplir las exigencias del presidente de Barreda, las citadas fuentes se mostraron convencidas de que reemplazar el Tajo-Segura por un trasvase desde Extremadura es una opción asumible por el PP.

«Salvar los muebles»

En este sentido, consideran que el trasvase extremeño permite «salvar los muebles» a María Dolores de Cospedal, secretaria general de los populares, que como presidenta regional del partido en Castilla-La Mancha ha apostado por el fin del trasvase -circunstancia que pactó con el PSOE en la redacción del Estatuto que se tramita ahora en las Cortes Generales-.

Por otra parte, los socialistas se muestran también convencidos de que la alternativa que propondrán al Tajo-Segura actual podría contar con el visto bueno del presidente murciano, Ramón Luis Valcárcel, y del jefe del Ejecutivo valenciano, Francisco Camps.

En este sentido, las citadas fuentes insistieron en que la alternativa extremeña resultará «más rentable» que el reivindicado trasvase del Ebro. Asimismo, los cálculos del Gobierno señalan que la toma de agua en el curso bajo del Tajo permitirá trasvasar a Murcia y Alicante un caudal de 3.000 hectómetros cúbicos anuales -cuando en la actualidad el Tajo-Segura tiene un límite de 600 hectómetros, e históricamente la media de caudal trasvasado se ha situado en los 350 al año-.

En cualquier caso, pese al optimismo socialista sobre la aceptación de su propuesta en la Comunidad Valenciana y Murcia, lo cierto es que el trasvase desde Extremadura al sur de Alicante supone sólo una solución parcial al problema de la sequía en la región. No en vano, dicha transferencia vendría a reemplazar el actual Tajo-Segura.

Así, la transferencia que diseña el Ejecutivo no resuelve en la práctica los eventuales problemas de sequía en las provincias de Valencia y Castellón, que siguen esperando el derogado trasvase del Ebro. Una reivindicación que Camps prevé mantener.

En cuanto al pacto que tratan de cerrar PSOE y PP en el Congreso para finiquitar el Tajo-Segura actual, y que probablemente incluiría la fecha de 2015 como límite temporal en el preámbulo los populares valencianos siguen mostrando su rechazo, al igual que los murcianos.De hecho, fuentes de Presidencia del Ejecutivo valenciano señalaron ayer que no tienen constancia de que se negocie dicho acuerdo, y que Francisco Camps no piensa transigir en lo que a la caducidad de la transferencia se refiere.

Pese al complicado equilibrio político que precisa la alternativa del Gobierno, los socialistas trabajan ya en un trasvase del Tajo desde Extremadura, adelantado por este periódico en agosto del pasado año, que permitiría enviar 3.000 hectómetros cúbicos anuales a la cuenca del Segura, en Murcia y Alicante.

El proyecto, que recupera una idea diseñada hace más de diez años, constaría de más de 400 kilómetros de canalizaciones para llevar el agua desde Extremadura hasta Murcia, con distintas estaciones de bombeo repartidas a lo largo del trazado. El caudal se derivaría desde el pantano extremeño de Valdecañas, alimentado por el Tajo, hasta La Roda, donde conectaría con el acueducto que utiliza el Tajo-Segura para abastecer a Murcia, Alicante y Almería.

Por su parte, el Gobierno murciano y los socialistas de la Región, junto con los regantes del trasvase, advirtieron ayer de que no piensan transigir con la fecha de caducidad del acueducto Tajo-Segura y exigen que se elimine cualquier referencia temporal en el Estatuto de Castilla-La Mancha, como así figura en los textos que negocian en Madrid los dos partidos mayoritarios, tal como publicó ayer ABC.

La portavoz del Gobierno murciano, María Pedro Reverte, recordó la posición del Ejecutivo contraria a las pretensiones de Castilla-La Mancha. El presidente Ramón Luis Valcárcel y el consejero Antonio Cerdá se reunieron el día 30 con los siete diputados murcianos en el Congreso, que fueron instruidos para oponerse a ese Estatuto si lesiona los intereses de Murcia.

Cerdá comentó ayer que el pacto entre los partidos mayoritarios aún no está cerrado y prefiere esperar. Admitió que la negociación es muy complicada. El Gobierno murciano, al igual que el PSRM-PSOE, ha sido informado del texto que se está discutiendo, que prevé una reserva estratégica de 600 hectómetros cúbicos para las necesidades de Castilla-La Mancha, así como la inclusión de la fecha de caducidad del 2015 en el Preámbulo o en un nuevo apartado de la ley.

El secretario general del PSRM-PSOE, Pedro Saura, fue más contundente y explicó que el texto que hay sobre la mesa «va en contra de la solidaridad y es un error histórico. Estoy seguro de que no terminará así y confío en que se pueda corregir. La caducidad del Trasvase va contra la seguridad jurídica y económica del Mediterráneo. Nos parece inaceptable ese texto y vamos a luchar por tierra, mar y aire».

Saura apuntó que tampoco aceptan la reserva estratégica de 600 hectómetros y auguró que el Estatuto será vetado por parlamentarios murcianos y de la Comunidad Valenciana. El líder socialista no descarta que el Estatuto vuelva a las Cortes de Castilla-La Mancha si el acuerdo final entre PSOE y PP se hace imposible.

El presidente del Sindicato Central de Regantes, Francisco del Amor, no descarta movilizaciones por dos motivos: no están recibiendo ninguna información oficial, y rechazan de plano que se toque el Trasvase. «Esto es un desconcierto total. No vamos a admitir que se ponga fecha, y tampoco la reserva estratégica. La fecha es una aberración. No vamos a transigir en nada», dijo Del Amor, quien tiene conocimiento de fuentes indirectas del curso de las negociaciones, que consideran hoy por hoy perjudiciales para sus intereses.