El Gobierno culpa a los ciudadanos del atasco monumental en la A-3 y horas después rectifica

Hubo quien empleó once horas en un trayecto de cuatro. Las asociaciones de automovilistas creen que la A-3, que une Madrid con Levante, se ha quedado «obsoleta»

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M. A. BARROSO

MADRID. «Vivo en la carretera...». Decenas de miles de viajeros entonaron ayer, de madrugada, su particular e indignado «blues» en la A-3, la autovía que une Madrid con las playas de Levante. Algunos tardaron once horas en cubrir 400 kilómetros. Otros, desesperados, decidieron echar una cabezada en sus coches, aparcados en las atestadas estaciones de servicio, a la sazón «oasis» en medio de la oscuridad -aunque muy pronto agotaron sus existencias de agua y comida-. El que más y el que menos tuvo que aliviarse la vejiga en el arcén. La centralita de la Dirección General de Tráfico se colapsó, los programas nocturnos de radio dieron paso a decenas de voces acaloradas. El carril adicional tuvo que ser reinstalado, pues los conos fueron desplazados o pisoteados por los vehículos. Los conductores más avispados escaparon por carreteras secundarias para minimizar los daños. Hubo quien, ya en destino, se bajó del coche, se dio una ducha, y a la oficina.

El puente de Santiago, que acabó con el trágico balance de 36 fallecidos en 30 accidentes mortales de tráfico -el mismo que hace un año-, reservaba una trampa a los que eligieron esta vía para regresar a la capital desde sus lugares de descanso en el Mediterráneo. Por cierto, ninguno de los siniestros se registró en las peores horas de retenciones en la A-3.

«No faltaron recursos»

En plena resaca, la DGT se defendió de las críticas por el «atasco del siglo» afirmando que puso en marcha todos los medios humanos y técnicos disponibles -tantos como en una operación de primero de agosto-, y que los ciudadanos desoyeron los avisos y no utilizaron las vías alternativas.

«La concentración de vehículos es bestial en el nudo de Atalaya del Cañavate (Cuenca), donde confluyen los coches que vienen de Tarragona, Castellón, Valencia, Albacete, Murcia y Almería», señaló a ABC un portavoz de Tráfico. «A los usuarios no nos entra en la cabeza que hay otras carreteras». Anoche, la DGT hizo pública una nota en la que aseguraba que «en ningún caso responsabiliza a los ciudadanos de los atascos sucedidos».

La situación ya fue complicada en los «afluentes» de la A-3, pero en el «embudo de Honrubia», cuando la autovía enfila para Madrid, fue un infierno. Allí, los coches de cuatro carriles han de entrar en dos. En un día complicado, la DGT calcula que se producen 383.000 movimientos de vehículos en la Comunidad de Madrid, de los que un tercio son absorbidos por la A-3. Ayer no quiso aventurar una cifra de gente atrapada, pero sin duda alcanzó los cinco ceros. El buen tiempo y el puente festivo provocaron una avalancha de desplazamientos desde la capital a todo el arco mediterráneo. Las retenciones comenzaron hacia las 13:00 horas y se prolongaron hasta las cinco de la madrugada.

Estos problemas se deben a la «falta de infraestructura» y «ocurren en todas las grandes operaciones retorno, en todos los puentes de primavera y otoño. Suele pasar y seguirá pasando», señaló el subdirector de Circulación, Federico Fernández. «No olvidemos que esta carretera da servicio a toda la costa y no puede con tanta demanda». La Guardia Civil llegó a desviar el tráfico hacia la A-4 (carretera de Andalucía), obligando a los coches a circular por la N-301 desde La Roda hasta Ocaña, pero también en esta vía se produjeron retenciones. Hacia las 3:30 horas optó por quitar el carril adicional habilitado en la A-3 porque muchos conos habían sido derribados por los vehículos y resultaba peligroso para la circulación.

«Los atascos no son inevitables como nos hace creer este Gobierno. No entiendo por qué los ciudadanos tienen que pagar este «impuesto socialista» cada vez que se van de vacaciones», denunció Federico Souvirón, portavoz del PP en la Comisión de Tráfico y Seguridad Vial del Congreso de los Diputados. «Son consecuencia de la patética política del Gobierno. Las escenas que hemos visto son tercermundistas. ¿Dónde está la agencia de seguridad vial que prometió el PSOE en su programa electoral? La vicepresidenta, como ministra de la Presidencia, no debería escurrir el bulto y tendría que convocar un órgano asesor cada vez que se producen estos éxodos masivos, con representantes de la DGT, de la Dirección General de Carreteras, Protección Civil, Sanidad e Instituto Nacional de Meteorología».

Por su parte, el presidente de Automovilistas Europeos Asociados, Mario Arnaldo, señaló que la A-3 «no tiene capacidad para absorber todo el flujo de vehículos que circula desde la costa valenciana, alicantina y murciana hasta Madrid». En su opinión, hubo una coincidencia horaria en el retorno de los madrileños. «Salieron tarde para aprovechar al máximo el puente. Con todo, no es normal que la única vía de salida de Madrid hacia la costa mediterránea presente estos problemas. La solución de la Radial 3, un peaje de sólo 34 km, es totalmente insuficiente».