La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, defendiendo las cuentas para su salvación «in extremis» - EP
Debate en el Congreso

El Gobierno asume la caída histórica de los Presupuestos y entra en campaña

PP, Cs y Podemos ven la Legislatura acabada y claman por elecciones cuanto antes

Sigue en directo, la comparecencia de Pedro Sánchez para anuncir la fecha de las elecciones generales

MadridActualizado:

El debate de enmiendas a la totalidad de los Presupuestos dejó ayer en el Congreso olor a cierre de legislatura. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, subió por la mañana a la tribuna de oradores no para defender las cuentas sino para alabar ocho meses de gestión socialista. No debatió en clave económica, sino política y electoral. Casi mitinera. Y con un mensaje milimetrado para recuperar al votante socialista descontento, al que intentó convencer de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene la misma vocación de concordia que Adolfo Suárez y por eso dialoga con los independentistas, pero no cede ante ellos. Una idea que el presidente del PP, Pablo Casado, no le dejó pasar. «Suárez se levantó ante los golpistas y Sánchez se fue a negociar con ellos a Pedralbes», le espetó.

Montero dio las cuentas por perdidas y advirtió a los independentistas de que el Gobierno socialista «no cederá a ningún chantaje» ni aceptará un diálogo basado en la autodeterminación. «Ni podemos, ni queremos», zanjó, mientras el jefe del Ejecutivo escuchaba con gesto severo desde el escaño. Las palabras de Montero sonaron tanto a final de etapa que la incógnita que ayer flotaba en el hemiciclo no era qué sucederá hoy en la votación de las seis enmiendas presentadas por PP, Cs, ERC, PDECat, CC y Foro para tumbar las cuentas, sino cuál será la fecha de los próximas elecciones. Quizá por eso, Montero intentó jugar a la ambigüedad por la tarde apuntando que al Gobierno le «queda camino por delante». Una posición que le afeó su principal socio, Podemos, coincidente con PP y Cs en la necesidad de disolver las Cortes. «Si estos Presupuestos no salen adelante no va a haber otro remedio que convocar elecciones», corrigió la portavoz de la formación morada, Irene Montero, en los pasillos del Congreso. Solo los partidos nacionalistas seguían considerando ayer que Sánchez puede seguir en la Moncloa aunque las cuentas no salgan hoy adelante. En el interior del hemiciclo Sánchez tuvo que escuchar a Casado comparar a su Gobierno con un grupo de «zombies» que «están muertos y no lo saben» y a Rivera acusarle de «fraude» por no haber convocado ya elecciones.

Debate centrado en Sánchez

Si como parece ERC y PDECat llevan su órdago hasta el final, la votación se saldará esta mañana con 185 votos a favor de devolver los Presupuestos al Gobierno, 164 en contra y una abstención, salvo ausencias. Un grave revés político que solo tiene un precedente en toda la historia de la democracia. También con un Gobierno socialista –el liderado por Felipe González en 1995– e igualmente a manos del soberanismo catalán –CiU entonces–. La consecuencia aquella vez fue el adelanto electoral al año siguiente. En este marco, el debate presupuestario terminó convirtiéndose en un bronco debate político centrado fundamentalmente en la actuación de Sánchez en la crisis catalana, con duros cruces de acusaciones entre la ministra de Hacienda, Casado y Rivera. Todos ellos subieron a la tribuna de oradores sin discursos escritos.

El presidente del PP atacó con dureza al jefe del Ejecutivo acusándole de traicionar a la Carta Magna. «Le ha quitado a la Justicia su espada para clavársela a la Constitución por la espalda», le echó en cara, asegurando que la nación española ha dicho «basta ya» a las cesiones al independentismo. «Esto se acabó», aseguró, comprometiéndose a ejercer de «contención al chantaje separatista y a la rendición socialista». «España se le queda demasiado grande», le reprochó, recuperando el «váyase» con que José María Aznar cercó a Felipe González. «Van a estar poco tiempo en el Gobierno, pero pasarán a la historia por haber estado nueve meses gobernando con el apoyo de los independentistas», cerró. La bancada popular celebró su intervención poniéndose en pie al término y dedicándole una fuerte ovación. Los ministros observaban con gesto circunspecto, pese a que la intervención de Montero también había sido muy celebrada.

Por su parte, Rivera trató en vano de desmarcarse del discurso del líder del PP, y es que la ministra se refirió a él como «Casado» hasta en siete ocasiones aduciendo con sorna que «muchas veces no se distinguen». El presidente de Cs defendió que los PGE son «malos» tanto para la economía como para el devenir de España, ya que supondría la continuidad de un Gobierno necesitado de los independentistas. En clave electoral, se reivindicó como el representante de quienes están «hartos de las dos Españas» y apostó por dejar de hablar «de Franco y del aborto», en alusión a socialistas y populares, para afrontar el futuro del país.

El momento más agrio del debate entre Montero y Rivera se produjo cuando esta le acusó de estar cómodo «en la crispación» y el líder liberal le espetó que su madre trabaja con un bote de pintura para borrar las pinturas con las que los separatistas marcan su tienda «como hacían los nazis con los judíos».

Otro tono a los separatistas

A los independentistas Montero les dedicó otro tono y les instó a votar a favor de un proyecto político que apuesta «por la convivencia». El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà, defendió su órdago a la totalidad a las cuentas de Sánchez, pero le tendió la mano al presidente para una futura legislatura. «Si ahora no se han dado las condiciones para un diálogo, trabajaremos para que las haya en un futuro», valoró. El republicano lamentó que al jefe del Ejecutivo le faltara valor para aguantar el «chaparrón de la derecha» al dar el viernes por rota la negociación con la Generalitat.

En su turno de réplica, la ministra aseveró que no pondrán «en ningún orden del día» el derecho a la autodeterminación. «Si la tramitación de los Presupuestos depende del derecho de autodeterminación, les adelanto ya que no habrá Presupuestos», espetó la titular de Hacienda, que insistió en que «dentro de la ley hay oportunidad». También el diputado del PDECat Ferran Bel exigió al Gobierno que «retornen» al jueves para que su grupo retire la enmienda: «Si ustedes vuelven donde estaban para hablar de todo esto, será fácil». Montero volvió a la tribuna para responder a Bel que no cederán a «chantajes» y lamentó que es un «error histórico» el «no» de los sececionistas.