Un rey a la fuga
Gerald vive en Durango, donde trabaja en la fundición - guillermo llona

Un rey a la fuga

Gerald Stevens-Addo pudo ser coronado en Ghana, pero no quiso tomar parte en el ritual del baño en sangre humana de necesario cumplimiento para acceder al trono

madrid Actualizado:

Se llama Gerald Stevens-Addo, o Nii Lartey. O Kofi Lartey. El primer nombre responde al pasado como colonia británica de Ghana, su país. El segundo es el nombre que recibió según la tradición de su pueblo. Y el tercero, Kofi, se debe a que Gerald nació un viernes. Gerald Nii «Kofi» Lartey Stevens-Addo pudo haber sido rey en Ghana. Pero prefiere su vida de trabajador del metal en Durango, Vizcaya, donde además preside la asociación Amigos de Ghana «La Paz y el Amor».

Al padre de Gerald le quisieron coronar como rey de su pueblo, «pero se escapó a Inglaterra», afirma el presidente de Amigos de Ghana. No quería tomar parte en el ritual del baño en sangre humana de necesario cumplimiento para acceder al trono. Cuando le dijeron a Gerald que, como príncipe heredero, él debía ser el protagonista del ritual y convertirse en rey de su pueblo, hizo lo mismo que su padre. «Demasiada sangre en todos los rituales», se excusa. La familia se reunió en Inglaterra. «Pero, por desgracia, en uno de los viajes de vacaciones de mi madre a Ghana, la retuvieron allí, y la hicieron reina de su pueblo», cuenta Gerald. «Creo que no vive mal», añade.

«En un viaje de mi madre a Ghana, la retuvieron, y la hicieron reina»

«Mi madre y mi padre son de dos pueblos de la misma región, Akuapim. Mi padre es de Asisieso, y mi madre de Ipeluasem, que en twi significa “no quiero problemas”. Pertenecen a dos casa reales distintas. Pueden verse, pero cuando mi padre va a verla allí, no puede ir a su pueblo. Yo fui en 2006 de vacaciones, y los del pueblo de mi madre me quisieron nombrar "Guerrero del Rey", así es que dije que tenía que ir a la capital, Acra, a hacer unas cosas, y en cuanto pude, me escapé», confiesa el presidente de Amigos de Ghana. En el pueblo de su padre, Asisieso, han nombrado rey a uno de los tíos de Gerald.

Pros y contras del nuevo hogar

Gerald lleva viviendo en España, legalmente, 17 años. «Aunque, en realidad, llevo 22 años», confiesa. El presidente de Amigos de Ghana nació en la capital del país africano, Acra, hace 44 años. Cuando era un joven ghanés estudiaba y trabajaba para la ONU a través de la Ghana United Nations Student and Youth Association (Gunsa). Y en un viaje que tenía como destino final Canadá, conoció España. «No venía a trabajar, estaba de paso. Pero esto me gustó, y aunque tenía visado de turista, encontré trabajo en Bilbao y me quedé. Siempre he vivido en el País Vasco, pero he trabajado en toda España, salvo en Almería», afirma Gerald. «He trabajado en la construcción, en hostelería, en el sector de las energías renovables y ahora estoy en la fundición, en Fumbarri», añade Stevens-Addo.

«Dije que tenía que ir a Acra a hacer unas cosas, y en cuanto pude, me escapé»

Gerald tiene a toda su familia en Inglaterra -salvo su madre, reina en Ghana-, pero prefiere la vida española a la inglesa. «Dicen que para gustos, los colores. La vida en Inglaterra es más fría, más cerrada. Yo soy una persona alegre, a la que le gusta relacionarse con los demás. Aquí me siento más libre, más a gusto», asegura el presidente de Amigos de Ghana. Aunque, en ocasiones, echa de menos su país, «los festivales, la forma tradicional en que viste la gente, las canciones, los ritmos de la música, los timbales... ¡Y en Ghana el calor es más húmedo, y la brisa más fresca!».

No es fácil vivir a tantos kilómetros del país que te vio nacer. En el discurso de Gerald también hay sitio para los reproches a los nativos de su nuevo hogar. «De aquí no me gusta la desconfianza de mucha gente y su falta de respeto. Yo he estudiado en África, tengo una educación, pero como se ven cosas en la televisión, cómo muchos vienen en pateras... La gente cree que todos venimos en pateras, que no tenemos educación, que no sabemos nada, y nos faltan al respeto. Nosotros decimos a los nuestros que recuerden que este no es su país, que aquí se hacen las cosas respetando la ley, y les pedimos paciencia si alguien les habla mal», asegura Gerald.

La barrera idiomática

El desconocimiento del idioma español por el inmigrante recién llegado es uno de los problemas a los que hace frente Amigos de Ghana. «Para alguien que no conoce el idioma es muy difícil integrarse», asegura el presidente de la asociación. «Amigos de Ghana organiza con el Ayuntamiento de Durango un programa de intercambio en el que unos enseñan español y otros inglés», afirma Stevens-Addo.

guillermo llona
guillermo llona

El idioma oficial de Ghana es el inglés, pero la lengua de Shakespeare no es la única que se habla en el país africano. «Tenemos muchas otras lenguas, pero la más común, la que más se usa es el twi. Después del inglés, es la lengua más hablada y la más fácil de aprender. En la asociación, es la lengua que utilizamos en las reuniones, pero si hay un ghanés que no sabe twi, hablamos en inglés», explica el presidente de Amigos de Ghana. En una localidad como Durango, en la que buena parte de la población tiene el euskera como lengua materna y lo emplea en sus relaciones más cotidianas, su conocimiento por parte de los «nuevos durangueses» se ha convertido en uno de los objetivos más importantes para Amigos de Ghana. «Los más jóvenes de la comunidad ghanesa ya están aprendiendo euskera», asegura Gerald.

El trabajo de Amigos de Ghana

En la asociación Amigos de Ghana «La Paz y el Amor» están registradas 70 personas, pero la comunidad ghanesa de Durango está fomada por más de 120 personas, en su mayor parte treintañeras. «Tenemos gente de 60 años y un niño de dos, pero la mayoría de los asociados están entre los 25 y los cuarenta años», afirma Stevens-Addo. Amigos de Ghana trabaja para toda la comarca del Duranguesado, «pero todos los asociados viven en Durango», asegura Gerald. «En toda España hay asociaciones ghanesas, pero esta sede, la de Durango, es la principal del País Vasco. También tenemos sedes en Bilbao, en San Sebastián y en otras partes de Vizcaya» añade el presidente de la asociación.

«Para alguien que no conoce el idioma es muy difícil integrarse»

Gerald asegura que «las puertas de la asociación están abiertas de lunes a domingo para cualquier persona, de Ghana, inmigrantes de otro país y españoles». Amigos de Ghana organiza muchas actividades que persiguen el acercamiento entre la población autóctona de la comarca y los asociados, «talleres de inglés y castellano, de pintura y artesanía típicas de Ghana, y conferencias y charlas sobre igualdad e integración de los inmigrantes», afirma Stevens-Addo.

La asociación que preside Gerald colabora con la Embajada de Ghana en España en la gestión de determinados trámites de interés para los inmigrantes procedentes de ese país. «Ponemos en contacto a los ghaneses en Durango con sus familias en África, a las que hay que seguir cuidando. Ofrecemos asesoramiento sobre reagrupación familiar. Comunicamos a nuestra gente si algún pariente o persona cercana ha fallecido, nos encargamos de las cuestiones del seguro... todo», asegura Gerald.

Pero, quizás, el asesoramiento legal sea la labor más importante de entre las que realiza la asociación que preside Stevens-Addo. «Para acceder a un puesto de trabajo se tiene que conocer el idioma y se tienen que realizar algunos cursos de formación, pero también es muy importante tener la documentación en regla», explica el presidente de Amigos de Ghana. Los miembros de la asociación que tienen un empleo trabajan en la fundición, en la construcción y en los talleres de artesanía de la asociación. «Queremos abrir una escuela de artesanía en San Sebastián, para que los asociados puedan ser autónomos el día de mañana», explica Gerald.