Alfonso Alonso, presidente del PP vasco
Alfonso Alonso, presidente del PP vasco - EFE

Génova frena a Alonso y reclama respeto al discurso nacional del PP

El presidente del PP vasco pide a Casado que confíe en su «acento propio»

MadridActualizado:

Dentro del batacazo electoral del Partido Popular en las generales del 28 de abril hay varios niveles, y uno de los peores es el de la práctica desaparición en una Comunidad Autónoma. Ahí se incluye al PP vasco, que no logró ni un escaño al Congreso de los Diputados en las urnas. Su presidente, Alfonso Alonso, ha optado por marcar distancias con Génova, defender la «personalidad propia» de la siglas populares en el País Vasco y anunciar una convención en septiembre para fijar su estrategia diferenciada. Ayer Génova salió al paso de lo que podía parecer un conato de rebeldía y advirtió que se puede tener un «sabor propio» dentro del PP, pero sin separarse ni un milímetro del discurso nacional que marca el partido.

El aviso del vicesecretario de Organización del PP, Javier Maroto, vale para todos los barones, solo unos días después de que muchos de ellos acudieran al Comité Ejecutivo Nacional con una defensa del «giro al centro» y la moderación que, a su juicio, se produjo en la segunda campaña electoral frente a la mayor radicalidad de la primera. Casado impuso su autoridad y negó que se hubiera dado ningún giro: «El PP está donde siempre ha estado».

Alfonso Alonso, que procede de las filas del sorayismo más ortodoxo, y que por tanto no comparte el proyecto que lidera Pablo Casado desde el congreso extraordinario del pasado verano, aseguró ayer en RNE que Casado debe «respetar» a cada una de las organizaciones territoriales del PP y le pidió que confíe en ellas. Alonso explicó que ayudará al presidente de los populares para que «entienda que el PP ha estado siempre muy ligado a la tierra en casa sitio» y debe «respetar la manera de hacer política de cada una de sus organizaciones territoriales, su acento propio».

«Casado lo que tiene que hacer, sobre todo, es respetar y sentirse orgulloso» de lo que es ese partido y debe «hacer una dirección de liderazgo desde esa humildad», porque «tiene un magnífico partido y lo que tiene que hacer es confiar en él», subrayó Alonso.

El líder del PP vasco animó a Casado a aprovechar la oportunidad de « volver a la centralidad y de huir de posiciones radicales». Según varios barones territoriales, esa vuelta a la centralidad fue la que propició un mejor resultado en las municipales y autonómicas del 26 de mayo. «El PP debe mantener un proyecto basado en la moderación, que se comprometa en gobernar para todos y en entenderse también con la oposición y con el PSOE».

Alonso no habló con Casado sobre su idea de convocar una convención para definir una «personalidad propia» en el País Vasco, según confirmaron fuentes de Génova. Pero sí charló con Maroto, que fue candidato por Álava para el Congreso y se quedó sin escaño.

La línea roja

El vicesecretario de Organización afirmó ayer en TVE que el constitucionalismo necesita reforzarse en el País Vasco. Es una forma diplomática de decir que el PP vasco requiere cambios profundos, como consideran en Génova tras el desastre electoral. Maroto comparte la idea de que el PP tenga un «sabor propio» en cada Comunidad, pero marcó con claridad la línea roja: hay un «discurso nacional» del que nadie se puede desviar y cualquier «acento propio» debe ser compatible con él.

En ese discurso nacional que defiende Casado se atribuye el hundimiento electoral del 28 de abril al desgaste de la marca del partido por los antiguos casos de corrupción, las medidas de ajuste contra la crisis y la gestión frente al desafío independentista, todo ello ligado a la fragmentación del voto de centro-derecha. El equipo de Casado descarta así que se haya penalizado en las urnas una supuesta radicalización en la campaña.