Los disturbios se saldaron con 5 policías autonómicos y 6 presos heridos leves. EFE

La Generalitat culpa a los grupos radicales y al Código Penal del motín carcelario

La acción desestabilizadora desde el exterior de grupos antisistema y el endurecimiento del régimen penitenciario del Código Penal son las principales causas del motín carcelario en el que participaron anteayer unos 150 internos del centro de Quatre Camins de la Roca del Vallés (Barcelona), según aseguró ayer el secretario sectorial de Ejecución Penal de la Generalitat, Ramón Pares.

ÁNGEL MARÍN
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BARCELONA. La revuelta carcelaria de unos 150 internos del módulo uno, donde están los reclusos más peligrosos y los que tienen condenas más largas, de la prisión de Quatre Camins de la Roca del Vallés (Barcelona), que empezó el pasado miércoles a las 21.00 horas y que acabó a la 1.30 horas del pasado jueves, se saldó con cinco funcionarios y seis presos heridos leves tras la intervención de varias unidades de antidisturbios de los Mossos d´ Esquadra. Los agentes de la Policía autonómica se vieron obligados a disparar salvas y bolas de goma para reducir al último grupo de amotinados, unos 40 presos que se habían encaramado con palos, hierros, piedras y «pinchos» (armas blancas) en el tejado.

Tras resaltar la «rápida y eficaz» actuación de los funcionarios de prisiones y de la Policía autonómica para sofocar el motín, el secretario sectorial de Ejecución Penal de la Generalitat, Ramón Parés, descartó que las demandas de los amotinados -que pedían la remuneración de los trabajos de limpieza y cocina que realizan en el centro- fueran las verdaderas causas que originaron los hechos.

Para el máximo responsable de las prisiones catalanas, el desencadenante de los hechos violentos es «el endurecimiento del sistema penitenciario» del Código Penal, aprobado en 1995, que  elimina las redenciones de condena por trabajo. Con la anterior normativa un individuo condenado a 30 años podía salir en menos de diez por buena conducta y por trabajar en el centro penitenciario y ahora con la nueva ley los presos cumplen prácticamente la totalidad de la pena. «Este cambio legislativo ha creado un clima de tensión y de frustración entre los presos más peligrosos», señaló.

Parés aseguró que otra de las principales causas de este motín carcelario es «la acción desestabilizadora» desde el exterior por parte de grupos antisistema y antirrepresión que, según fuentes del departamento de Justicia, están conectados con grupos de proetarras y asociaciones de apoyo a los presos y que cuentan con la ayuda de reclusos para desestabilizar las prisiones. En este sentido, señaló que hace más de un año que la Generalitat mantiene «varias líneas abiertas de investigación» sobre la actuación y la conexión entre estos grupos radicales, pero no quiso avanzar más detalles hasta que concluyan las pesquisas.

Sobre las medidas disciplinarias que se han aplicado tras la revuelta, informó que los 60 presos que participaron «más activamente» en la revuelta se trasladaron ayer a otros centros penitenciarios de Cataluña. Además, explicó que también se han abierto expedientes a los amotinados más violentos para reducirles el grado penitenciario, lo que supone la pérdida de algunos beneficios. 

Depurar responsabilidades

Por otra parte, todos los partidos de la oposición, excepto el PSC, del Parlamento de Cataluña reclamaron ayer al gobierno de la Generalitat que clarifique «responsabilidades por los graves incidentes» registrados en esta prisión. Manuel Cabello, secretario general del sindicato Catac, mayoritario en las cárceles de Cataluña, responsabilizó, por su parte, a las autoridades penitenciarias de «falta de previsión porque era previsible lo que ha sucedido en Cuatre Camins» y reclamó la dimisión de la directora general de las prisiones catalanas, Mercedes Sánchez, porque «es una persona muy voluntariosa, pero con tremendas limitaciones para el cargo que ostenta».