Pancartas del Ospa Eguna
Pancartas del Ospa Eguna - Pablo Ojer

La Fundación Villacisneros reclama al Gobierno «un gran acto de homenaje» a la Guardia Civil

El manifiesto que han lanzado exige también acabar con los agravios que sufre este Cuerpo en País Vasco y Navarra

Madrid Actualizado: Guardar
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Cada año desde 2010 en Alsasua celebran el «Ospa Eguna» (día del adiós), destinado a pedir la salida de la Guardia Civil de Navarra. En el País Vasco también se llevan a cabo actos con idéntica reclamación como el «Alde Hemendik» en Oñate (Guipúzcoa). Fiestas populares en las que se suceden las ofensas a este Cuerpo del Estado e incluso se realizan «juegos de tiro en los que la diana es un miembro de la Benemérita o el Rey», cuenta a ABC el presidente de la Fundación Villacisneros, Íñigo Gómez-Pineda.

«Abochornados ante la impunidad con que se humilla a la Guardia Civil y decepcionados por la inacción del Gobierno», desde la Fundación Villacisneros han lanzado un manifiesto de apoyo y reconocimiento al Instituto Armado a través de la plataforma Change.org que, al cierre de esta edición, recababa más de 19.000 firmas.

Tienen dos objetivos claros: acabar con los agravios a la Benemérita y que el Ejecutivo realice en 2019 «un gran acto de homenaje nacional a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado» en agradecimiento por su lucha para lograr con éxito la disolución de ETA.

En el escrito recuerdan que la organización terrorista arrebató la vida a 230 guardias civiles desde que se produjera el primer asesinato de José Pardines en 1968 y hasta 2009 con el último atentado a Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá.

«La Guardia Civil es una institución que encarna los mejores valores de la sociedad española: el heroísmo, la profesionalidad, el cumplimiento del deber y el sacrificio. Creemos que era hora de defenderlos», subraya Gómez-Pineda.

«Llenos de odio»

El presidente de la Fundación Villacisneros critica las condiciones de acoso a las que se enfrentan los miembros del Instituto Armado en los pueblos vascos y navarros. Así, explica que el acuartelamiento de Alsasua se ha convertido en un «gueto» para los guardias civiles y sus familias, que viven rodeados de «un muro de hormigón de tres metros, más una valla por encima y ventanas blindadas». Asimismo, refiere cómo los hijos de los agentes han de jugar dentro del recinto por seguridad.

«Cuando hay una situación de riesgo, una inundación, un problema de tráfico o un robo los llamamos para que nos defiendan. Pero si van dos guardias civiles con sus mujeres o novias a tomarse una cerveza a un bar, aparecen cincuenta energúmenos llenos de odio a pegarles a ellos e incluso a ellas», lamenta Gómez-Pineda.

Para el presidente de la Fundación estos actos de desprecio son consecuencia de la educación recibida en los colegios, donde asegura que se fomenta el odio a la Guardia Civil. «Es una forma más de odiar a España, de creer que es el enemigo. Es un paso hacia la independencia», argumenta. Protesta también por la impunidad de la que gozan los asistentes a estas concentraciones: «Si usted va en Cáceres a insultar a un guardia civil lo meten en la cárcel. ¿Por qué en el País Vasco no?».