«Fuenteovejuna» con tintes racistas

J. J. S. | CÓRDOBA
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La frágil convivencia en el municipio de La Carlota se rompió la madrugada del pasado martes. Cansados de los «abusos» de un grupo de inmigrantes rumanos, medio centenar de vecinos decidieron tomarse la justicia por su mano. Pertrechados de piedras y botellas, se cebaron con el domicilio donde habitaban los extranjeros.

El violento episodio, una versión moderna del espíritu de «Fuenteovejuna», se saldó con cuatro heridos leves y un detenido.

Las opiniones sobre lo ocurrido son dispares. Según los vecinos que provocaron el enfrentamiento, el detonante fue los sucesivos robos que protagonizaban los ciudadanos del Este, que éstos negaron antes de abandonar, poco después de los hechos, este municipio de la Vega del Guadalquivir.

La alcaldesa de La Carlota, Rafaela Crespín, explicó que «el señor que les tenía alquilada la casa les dio de fecha límite el pasado viernes para que le devolviesen la llave», desmintiendo así que su marcha se haya debido al enfrentamiento, lo que podría manchar el buen nombre de la localidad. En esta línea, los vecinos se defienden de las acusaciones de racismo y aseguran que «no es porque fueran rumanos, aquí aceptamos a todo el mundo, pero es que llevaban tres o cuatro meses robando, atracando, amenazando y pegando a la gente».

Por su parte, la Policía Local definió al detenido, Viorel O., como una «persona conflictiva y agresiva». De hecho, este rumano atesora un largo historial de antecedentes por robos en supermercados y alteración del orden.