Las frustradas familias políticas de Zapatero
La última foto de familia del Gobierno, en La Moncloa - AP

Las frustradas familias políticas de Zapatero

El presidente del Gobierno no da con la fórmula. Desde que entró en La Moncloa en 2004, hasta en ocho ocasiones ha renovado su Gobierno sin que la situación económica haya mejorado lo más mínimo

MADRID Actualizado:

Ocho ni más ni menos. Ocho han sido las veces que José Luis Rodríguez Zapatero ha renovado su Gobierno desde 20004. Como si a base de seguir el procedimiento de prueba y error fuera a encontrar la fórmula perfecta para sacar al país de esta crisis asfixiante. Lo hizo en cuatro ocasiones durante su primera legislatura y ya van cuatro en la segunda. Y del casi medio centenar de ministros que ha tenido, tan sólo Elena Salgado continúa en el Gabinete. ZP no da con la tecla.

Primer cambio en el Gobierno (abril de 2006)

Dos años le duró a Zapatero su primera «familia» política, de 16 ministerios y con María Teresa Fernández de la Vega y Pedro Solbes como vicepresidentes. Justo hasta que Bono decidió dejar el ministerio de Defensa y apartarse de la vida política por motivos personales. Con esta huida, ZP aprovechó para sustituir a la ministra de Educación y Ciencia, María Jesús Sansegundo, por la catedrática de Historia del Pensamiento Mercedes Cabrera. Esta primera crisis la arregló el presidente colocando a Alonso en el Ministerio de Defensa de Bono, y situando al frente del Ministerio del Interior a Alfredo Pérez Rubalcaba, que ha ocupado la cartera hasta que hace unos días decidió dimitir para centrarse en su papel como próximo candidato del PSOE a las elecciones generales.

Segundo cambio en el Gobierno (septiembre de 2006)

El segundo cambio de Gobierno llegó menos de cinco meses después, cuando José Montilladeja la cartera de Industria, Comercio y Turismo para presentarse a las elecciones autonómicas de Cataluña, siendo sustituido por el hasta entonces alcalde de Barcelona, Joan Clos. Aunque este cambio es forzado, Zapatero tenía muchos frentes de guerra abiertos, desde la acuciante crisis económica, hasta el polémico acuerdo de financiación con la Iglesia, pasando por la asignatura de Educación para la Ciudadanía o el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Tercer cambio en el Gobierno (febrero de 2007)

En febrero de 2007, lo mismo. El titular de Justicia, Juan Fernández López Aguilar, dejaba su ministerio para presentarse como candidato a las elecciones autonómicas de Canarias. Su sustituto,Mariano Fernández Bermejo, apenas duró un año en el cargo y se convirtió en el primer ministro de Zapatero que presentó su dimisión por desavenencias con el presidente, el mismo fin de semana que instruía el sumario sobre una presunta trama de corrupción vinculada al PP y los problemas con el juez Baltasar Garzón.

Cuarto cambio en el Gobierno (julio de 2007)

Fue la gran renovación de la primera legislatura, a tan sólo ocho meses de la celebración de las elecciones generales. Zapatero presentó a sus nuevos ministros como auténticos fichajes estrella: Bernat Soria (Sanidad), César Antonio Muñoz Molina (Cultura) y Carme Chacón (Vivienda). En esta carambola a tres bandas, Elena Salgado pasó a Administraciones Públicas y Carmen Calvo, María Antonia Trujillo y Jordi Sevilla dejan el Gobierno.

Quinto cambio en el Gobierno (23 de febrero de 2009)

El quinto cambio de Gobierno se produjo menos de un año después de ganar las elecciones de 2008, en una segunda legislatura que comenzó con 17 ministerios, y con las novedades de Celestino Corbacho (Trabajo e Inmigración), Miguel Sebastián (Industria) y Beatriz Corredor (Vivienda), además de la incorporación de otras dos mujeres para ocupar dos carteras recién creados: Cristina Garmendia (Ciencia e Innovación) y Bibiana Aído (Igualdad y Asuntos Sociales). Pero el 23 de febrero de 2009, Mariano Fernández Bermejo, ministro de Justicia, presentó su dimisión, a pesar de que había dicho que no iba a dimitir porque todavía tenía mucho que hacer por el país.

Fue sustituido por Francisco Caamaño, que hasta ese momento era secretario de Estado de Asuntos Constitucionales y Parlamentarios, desde donde se convirtió en el principal negociador en la reforma del Estatuto de Cataluña.

Sexto cambio de Gobierno (7 de abril de 2009)

La fuerte crisis económica hacía insostenibles las medidas de ZP, que quiso dar otro golpe de mano en abril de 2009, con la salida del vicepresidente y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes. Su sustituto fue la superviviente y eterna Elena Salgado, que abandonó la cartera de Administraciones Públicas.

Este fue el cambió en el que Ángeles González Sinde se hizo con el ministerio de Cultura, Ángel Gabilondo con Educación; Trinidad Jiménez con Sanidad y Políticas Sociales y José Blanco con Fomento, mientras Manuel Chaves quedó como vicepresidente tercero y ministro de Cooperación Territorial. Muñoz Molina y Soria salían del Gobierno, junto a Cabrera, menos de dos años después de asumir su cargo. Zapatero, que aseguró que los cambios estaban ligados a la «evolución del contexto económico y político», seguía perdido.

Séptimo cambio de Gobierno (20 de octubre de 2010)

A la séptima crisis de Gobierno vino uno de los cambios más sorprendentes de la era Zapatero. Junto a las salidas de Celestino Corbacho, Miguel Ángel Moratinos, Elena Espinosa, Bibiana Aído y Beatriz Corredor, la vicepresidenta y mano derecha del presidente, María Teresa Fernández de la Vega, dejó también el Ejecutivo a favor de Rubalcaba, que pasó a ser el hombre fuerte. Según ZP –que pasó de 17 a 15 carteras con la supresión de Igualdad y Vivienda–, era necesario un nuevo cambio para formar un «Gobierno renovado y políticamente reforzado después de que haya pasado la incertidumbre financiera y presupuestaria».

Junto al «ascenso» de Rubalcaba, Ramón Jaúregui fue nombrado ministro de Presidencia, Valeriano Gómez de Trabajo, Rosa Aguilar de Medio Ambiente y Leire Pajín, recolocando a Trinidad Jiménez en la cartera de Exteriores, se convierte en la nueva ministra de Sanidad.

Octavo cambio de Gobierno (13 de julio de 2011)

Hace apenas una semana, Zapatero formó el que sería su último Gobierno antes de las elecciones de 2012. Eso si no se adelantan, claro. Rubalcaba abandona su cargo y José Blanco asume la portavocía, confirmándose que el hasta ahora secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, sería el nuevo ministro del Interior.

¿Última remodelación de la era Zapatero? Todo parece indicar que sí, pero con el presidente del Gobierno nunca se sabe.

El gobierno «rosa» de Zapatero

El 14 de abril de 2008, tras prometer su renovado cargo ante el Rey, Zapatero daba un golpe de efecto. La fotografía: el presidente junto a sus nueve ministras. El mensaje: el jefe de Gobierno que apuesta por la igualdad, por la paridad (hay el mismo número de cargos masculinos y femeninos) y por romper moldes (por primera vez una mujer está al frente de un ministerio como el de Defensa). El «gobierno rosa» era la propaganda del inicio de una «nueva era», ala que se apuntarían todos los estamentus públicos y autonómicos del país.

Ellas fueron Cristina Garmendia (Ciencia), Magdalena Álvarez (Fomento), Mercedes Cabrera (Educación), Carme

Chacón (Defensa), María Teresa Fernández de la Vega (Presidencia), Elena Salgado (Administraciones Públicas), Beatriz Corredor (Vivienda), Elena Espinosa (Medio Ambiente) y Bibiana Aído, «la ministra más joven de la Democracia», como la presentó el presidente, que estrenaba una cartera novedosa, que nunca antes existió, la de Igualdad. La prensa internacional llegó a llamarlas la «Revolución Rosa» (como hizo el diario italiano «La Stampa»).

Hoy no queda ni rastro de esta paridad: hay únicamente cuatro mujeres ministras y solo se mantienen dos (Carme Chacón y Elena Salgado) del famoso «grupo de las nueve».

Pero el lado femenino del Gobierno ya había levantado muchos titulares cuatro años atrás. En 2004, las ocho ministras nombradas por Zapatero posaban para la revista «Vogue» en un editorial no exento de polémica. La revista que dejaran por unas horas sus «carteras» para reunirlas en una sesión de fotos en La Moncloa, y las críticas por la frivolidad del asunto.

Solamente Elena Salgado se mantiene desde el primer mandato socialista. Además, la vicepresidenta para Asuntos Económicos aparece de vez en cuando en publicaciones de moda y estilo de vida, no por sus medidas contra la crisis, sino como el «toque de clase» dentro de un Gobierno que discute si ponerse o no la corbata.