Sánchez confunde a Fray Luis de León con San Juan de la Cruz
Sánchez confunde a Fray Luis de León con San Juan de la Cruz - ABC

Las frases «para la historia» de Pedro Sánchez en su «Manual de resistencia»

El presidente del Gobierno se erige en su libro como el salvador de Rajoy: «El 1-O podíamos haber hecho que cayera un Gobierno y no lo hicimos»

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El afán de poder de Pedro Sánchez le llevó a promover una moción de censura que le convirtió en el primer presidente del Gobierno que accedía a La Moncloa de esta manera. Su afán de protagonismo le ha llevado a estrenar la lista de los presidentes que publican sus memorias estando todavía al frente del Ejecutivo. Es sabido que el estilo literario ha sido facilitado por Irene Lozano, la actual secretaria de Estado de la España Global y, a tenor de lo publicado en las últimas horas, no debió ser muy revisado, pues ha sido notorio el gazapo al confundir una frase atribuida históricamente a Fray Luis de León y que en el libro «Manuel de resistencia» se personaliza en San Juan de la Cruz.

En el libro, Sánchez presume de empatizar con «millones de españoles que durante la crisis cayeron y se volvieron a levantar», todo esto debido a su «peripecia vital y política». A lo largo de las 315 páginas, el presidente del Gobierno deja unas cuantas frases «para la historia», como en el inicio del relato, donde se enorgullece de que su primera decisión fuera cambiar el colchón.

El cambio de colchón: «Esa primera decisión fue renovar el colchón de la cama de matrimonio y pintar nuestra habitación del Palacio de la Moncloa. [...] El refranero asegura que "dos que duermen en el mismo colchón acaban siendo de la misma opinión", y yo quería mantener mi criterio alejado del de mi predecesor.»

El gazapo: «[...] No dijeron nada, solo "buenos días" y un abrazo. Se subieron al coche y me preguntaron: "¿A Ferraz?". Me acordé de San Juan de la Cruz en Salamanca: "Como decíamos ayer...".».

La salida forzada de Ferraz y su «resistencia»: «[...] Optaron por una maniobra: la dimisión de 17 miembros de mi Ejecutiva con la que pretendían forzar mi dimisión. Todo fue terriblemente duro. Me permitió saber a quién podía considerar mi amigo y a quién no. Al llegar a casa, Begoña me esperaba con lágrimas en los ojos, porque no entendía bien lo que había sucedido. Empecé a cobrar conciencia de la capacidad de resistencia que yo podía llegar a tener».

Conflictos internos: «Nuestro partido se había descentralizado tanto que los líderes territoriales tenían un poder superior al del secretario general nacional y eso no era un problema para mí, sino para la organización».

Autoestima por las nubes: «Puede sonar presuntuoso, pero me doy cuenta de que me crezco en las situaciones difíciles».

El artículo 155 y el 1-O: «Rajoy me había venido asegurando que no habría cargas policiales. Había dado nuestro apoyo al Gobierno, y había cumplico mi palabra. Por contra, él me había fallado. Durante toda la crisis me di cuenta de que Rajoy no quería aplicar el 155; se resistía, pero sufría presiones internas. [...] El 1-O podíamos haber hecho que cayera un Gobierno y no lo hicimos».

El dardo lanzado a Susana Díaz: «Volviendo a aquellos años de mi primera etapa, el caso es que celebramos una convención autonómica en Valencia el mismo fin de semana de la manifestación de Podemos en la Puerta el Sol. Constituía nuestra puesta de largo del pgraoama autonómico para las elecciones que teníamos a escasos meses vista. Su sana Díaz no asistió porque estaba enferma, y su ausencia se convirtió en la noticia más importante de nuestra convención autonómica. El lunes la vi en un acto público y me alegré mucho de su rápida recuperación.

Su relación con el Rey: «Enseguida nos reconocimos mutuamente como las personas que íbamos a sacar al país del riesgo del bloqueo. Conectamos de forma especial, confiamos el uno en el otro y se estableció una relación muy franca».

«Pedro el guapo»: «No tenía más remedio que darme a conocer».

El plagio de la tesis doctoral: «En aquellos momentos, me doctoré: terminé mi tesis y posteriormente la desarrollé en forma de libro, un trabajo que me hizo sentir muy orgulloso. En un intento torticero de emplear bulos y rabia a partes iguales, ha sido cuestionado sin ningún fundamento».

Su participación en Sálvame: «Por un lado, había un componente elitista e incluso clasista, según el cual ciertos programas, y ahora estoy pensando en Sálvame, tienen un público de mayores e incultas. Esto se traducía políticamente, en que se suponía que eran programas a los que un político no debía ir».