José Montilla

Fraguada desde abajo

Creció «desde el contacto directo de una concejalía en una ciudad obrera metropolitana» hasta el Ministerio

Senador y expresidente de la GeneralitatActualizado:

Ayer la familia socialista rendía homenaje a Carme Chacón. Ahí estábamos todos. Ahí estaban todas. Ahí estaba el conjunto más diverso de las sensibilidades del PSOE. Ahí estábamos, también, los del PSC, encabezados por Miquel Iceta. Todos unidos por un único empeño: expresar nuestro dolor, nuestro profundo dolor por la muerte, prematura, absolutamente prematura, de la compañera Carme.

No estábamos solos. Muchos de los que han concurrido a la sede socialista de la calle Ferraz nada tenían que ver con la familia socialista. Eran gentes de otras familias políticas, de otras sensibilidades, capaces de sentir con nosotros un mismo dolor. Y es que Carme Chacón trascendía su papel como dirigente socialista. Su compromiso político, especialmente en el terreno de la lucha por los derechos de las mujeres, fue reconocido por encima de las coincidencias políticas.

Carme procedía de una familia humilde, de esa comarca tan singular como es el Baix Llobregat. Hecha a sí misma, luchadora incansable, encabezó múltiples combates. Primero, muy joven, el de ese proyecto colectivo que ha consistido en construir y consolidar un sistema democrático. ¡Cuántas veces olvidamos lo difícil que fue alumbrarlo!

Luego los combates de las ideas y de los proyectos en el interior del PSC, entre las filas del PSOE y desde las instituciones en las que pudo desarrollar su vocación de servicio público. Carme Chacón ha sido una política completa, fraguada desde abajo, desde el contacto directo de una concejalía en una ciudad obrera metropolitana, hasta la dirección de un Ministerio delicado como es el de Defensa, pasando por una activa labor como parlamentaria. No ha sido en absoluto el producto efímero del márquetin político. Como pasa siempre en la vida, unas veces ganó el combate. En otras no lo consiguió, como cuando se esforzó en liderar el PSOE en tiempos difíciles para todos nosotros.

Encabezó, es cierto, muchos combates. El más importante, el de la vida. Sabiendo, como sabía, cuán frágil era su corazón, no aceptó sus condiciones. Combatió su enfermedad con coraje y discreción. Sin hacer alardes de otra cosa que no fuera su pasión por vivir y por hacer de la política un proyecto útil para mejorar la vida de sus conciudadanos. Libró con tesón la batalla y venció. Venció porque nada ni nadie consiguió que renunciara a su actividad, a la acción política, a la vida profesional y a su maternidad. La enfermedad no la doblegó. Ella venció. Al final, sin embargo, su corazón dijo basta. Y se nos fue. Deja un gran recuerdo, un sentimiento de admiración y tristeza, mucha tristeza.

José Montilla es senador y fue primer secretario del PSC (2000-2011) y presidente de la Generalitat de Cataluña

JOSÉ MONTILLAJOSÉ MONTILLA