El Foro Trilateral hace aguas
Miguel Ángel Moratinos, en el centro, durante su visita a Gibraltar - reuters

El Foro Trilateral hace aguas

La iniciativa de Moratinos para Gibraltar se encuentra estancada por la falta de un acuerdo de cooperación policial

MADRID Actualizado:

La política del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero sobre Gibraltar ha girado en torno al Foro Trilateral de Diálogo, instituido para aumentar la cooperación entre la colonia británica y la comarca del Campo gibraltareño. Los siete años de gobierno se han ido en la preparación de ese instrumento y en su desarrollo posterior.

La realidad es que, al menos de manera pública, al Ejecutivo no le ha quedado tiempo para abordar con el Reino Unido las cuestiones relacionadas con la soberanía. Pero precisamente ha sido la polémica sobre la soberanía la que ha frenado la marcha de un Foro, que la actual titular de Exteriores, Trinidad Jiménez, no ha incluido entre sus prioridades.

La peculiaridad de ese Foro fue la inclusión en el mismo de las autoridades de Gibraltar como una parte más, al mismo nivel que las de España y el Reino Unido. De esa forma, el ministro principal del Peñón, Peter Caruana, estuvo presente en todas las reuniones ministeriales, que se fueron celebrando cada vez en suelo de una de las partes. Como consecuencia de ello, en julio de 2009, la reunión fue en la colonia británica y allí acudió el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Por primera vez, un jefe de la diplomacia española viajaba a un territorio, cuya soberanía reclama España.

Acuerdos de Córdoba

En cualquier caso, el Foro, creado el 27 de octubre de 2004, se marcó una serie de objetivos de cooperación. Comenzaron las reuniones técnicas y, el 18 de septiembre de 2006, se alcanzaron los llamados Acuerdos de Córdoba. Esos acuerdos incluían el uso del aeropuerto gibraltareño, construido sobre el Istmo; el pago de pensiones a españoles que han trabajado en Gibraltar; facilitar el tránsito por la verja y las telecomunicaciones con la colonia, y abrir un Instituto Cervantes en el Peñón.

Todos ellos se han puesto en marcha de alguna manera, aunque la falta de rentabilidad de los vuelos entre ciudades españoles y Gibraltar hicieron que, actualmente, el aeropuerto no esté siendo utilizado. Animada por el Gobierno, Iberia emprendió vuelos diarios, que luego tuvo que reducir en su frecuencia y que, finalmente, acabo por suprimir porque no eran rentables. Otras compañías que lo intentaron tampoco aguantaron mucho tiempo.

En la reunión ministerial celebrada en Gibraltar se decidió tratar de avanzar en varios campos, relacionados con la educación; el medio ambiente; la fiscalidad; las comunicaciones y la seguridad marítima; los visados y la cooperación en materia policial, judicial y aduanera.

Éste último aspecto ha sido el más problemático y, pese a los esfuerzos desarrollados a nivel técnico, es el que mantiene estancado el Foro Trilateral. La cooperación policial conllevaría que las embarcaciones británicas, gibraltareñas y españolas pudieran actuar sin problemas en las aguas que rodean al Peñón, hasta una distancia de tres millas.

El problema radica, según fuentes españolas, en que las autoridades gibraltareñas pretenden aprovechar la negociación para conseguir de España un tácito reconocimiento de soberanía británica sobre esas aguas. El Gobierno español reclama también las aguas y considera que el marco del Foro no es el adecuado para dilucidad esos asuntos, y, menos, que Gibraltar tenga algo que decir en un tema relacionado con la soberanía.