Joaquim Forn, en una imagen de archivo
Joaquim Forn, en una imagen de archivo - EFE

Forn rectifica tras decir a Llarena que no concurriría a las elecciones

Para pedir su libertad, el exconsejero alegó que no se presentaría a estas municipales

BarcelonaActualizado:

Era el 26 de junio y Joaquim Forn comparecía a petición propia en el Tribunal Supremo para reclamar, una vez más, su puesta en libertad. El exconsejero de Interior, máximo responsable de los Mossos d’Esquadra durante el referéndum del 1-O y la declaración de independencia, expuso entonces ante el juez instructor de la causa del «procés», Pablo Llarena, una retahíla de motivos por los que defendía su puesta en libertad. Entre sus argumentos para tratar de convencerle de que no era necesario esperar entre rejas a la vista en la que se le juzgará por rebelión y malversación de fondos públicos estaba esta: su renuncia a ser candidato a las elecciones municipales de 2019. Pero ayer se confirmó que esa declaración de intenciones quedará en agua de borrajas, pues Forn anunció que encabezará una lista para ser alcalde de Barcelona.

Esta proclamación de voluntades -finalmente no cumplida- de olvidarse de los comicios municipales formaba parte de una enumeración de razones por las cuales sostenía que, de quedar en libertad, no había riesgo de reiteración delictiva. Además de remarcar que no concurriría a estas elecciones «por más que su actividad política se ha venido desarrollando en el ámbito municipal» —había sido teniente de alcalde en Barcelona—, Forn alegaba que no compartía la «línea de enfrentamiento institucional» de los que promovían la «secesión unilateral». Remarcaba ante el juez, además, que personalmente había desistido de la vía unilateral «hasta el punto de haber renunciado a su acta de diputado». Lo hacía para evitar discrepancias «entre su opción personal y las posiciones que pudieran llegar a sustentar el grupo parlamentario al que pertenecía». Todo esto expuso Forn ante el juez aquel 26 de junio, según recoge Llarena en un auto, del 9 de julio, en el que por cuarta vez rechazaba su petición. Los entrecomillados anteriores son extractos literales de dicho escrito.

Un anuncio esperado

Lo cierto es que a pocos les sorprendió el anuncio de ayer. Forn pasó gran parte de su vida política en los despachos del Ayuntamiento, donde fue concejal convergente desde 1999 hasta que en verano de 2017, el entonces presidente Carles Puigdemont llamó a su puerta para ofrecerle la Consejería de Interior, un ámbito en el que se había especializado. El histórico líder de la formación rebautizada como PDECat, el exalcalde Xavier Trias, lo había nombrado sucesor a principios de 2016, a tres años vista de los próximos comicios municipales. Su salto a la Generalitat y su posterior ingreso en prisión no alejó las cábalas de que Forn fuera alcaldable. El giro independentista de los convergentes -también en el grupo municipal- y su encarcelamiento no hicieron más que confirmar sus opciones como candidato.

En el anuncio que hizo ayer, Forn dejó claro, además, que quería liderar una candidatura «integradora, solvente y transversal», un mensaje en el que no concretó las siglas con las que se presentaría pero que dirigió al resto de facciones separatistas que quieren concurrir a las urnas -PDECat, ANC, Crida Nacional e incluso la CUP-. Cogiéndole el guante, la exconsejera Neus Munté, que era la candidata del PDECat hasta ayer, pidió abiertamente una lista unitaria de los soberanistas para poder ganar así la alcaldía.

Por el contrario, no se mojó en la posible coalición el alcaldable de ERC, Ernest Maragall, que sí abogó por «llevar hasta la cárcel» la campaña, igual que hizo la propia Ada Colau. La alcaldesa, por cierto, arropará de nuevo hoy en el Ayuntamiento a familiares de Forn y de los otros líderes independentistas encarcelados.