Un documental de la CNN mostró la venta de subsaharianos como esclavos en Trípoli, Libia
Un documental de la CNN mostró la venta de subsaharianos como esclavos en Trípoli, Libia

Los flujos de África occidental abandonan la vía migratoria por Libia y retoman la ruta por Marruecos

Adoptaron el eje libio que conduce a Italia por estar menos vigilado, pero se ha convertido en una trampa mortal

Madrid Actualizado: Guardar
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La agencia europea de fronteras, Frontex, contempla en su informe de riesgos para 2018 un muy previsible incremento en el eje Marruecos-España de la presión migratoria procedente de países del África Occidental, de los que se citan particularmente Malí y Costa de Marfil.

Para los ciudadanos de la vasta zona geográfica subsahariana, este eje entre Marruecos y la Península ha sido su vía natural para intentar el acceso a Europa, si bien en los últimos tiempos han tendido a hacer el camino por el trayecto mucho más largo, pero también menos vigilado, que enlaza con Italia a través de Libia. La caída de este último territorio en manos de mafias muy violentas, que secuestran y torturan a los propios inmigrantes para exigir a sus familias fortunas a cambio de su liberación, está llevando a estas poblaciones a abandonar este corredor y regresar a la vía marroquí. Al riesgo de ser atrapado en tierra se suma un Mediterráneo especialmente hostil en esta zona, marcada por los naufragios.

Esta realidad -aunque no la única- es la que está haciendo crecer y crecer las cifras de nuestra ruta migratoria, la del Mediterráneo este, y no que estén llegando flujos de Siria propios de la hoy muy bloqueada ruta oriental por Grecia, ya que en ese caso tendrían que exponerse también al brutal peligro libio para llegar al Magreb.

La recuperación de las migraciones de África occidental a través de España ya está pues en marcha y a ella se ha unido en 2017 un repunte de las entradas irregulares de marroquíes y argelinos. En total se detectaron el año pasado 23.143 accesos ilegales, un 132% más que en 2016.

Frente estos datos, Frontex constata la «significativa caída» del flujo en las dos otras principales vías de entrada al continente europeo, -la central y la oriental que desembocan respectivamente en Italia y Grecia-, gracias al acuerdo con Turquía de marzo de 2016. Su gestión, la de lo que la agencia denomina «fronteras exteriores» y el control de las mafias subraya, a juicio de Frontex, «la necesidad de una respuesta» de la UE ante un fenómeno migratorio que no para de cambiar.