Albert Rivera, en el mitin que trataron de reventar los radicales «abertzales»
Albert Rivera, en el mitin que trataron de reventar los radicales «abertzales» - AFP

La Fiscalía investiga ya el acoso a Ciudadanos en Rentería

El Ministerio Público observa en la actitud de los radicales «abertzales» posibles delitos de odio, injurias y amenazas

MadridActualizado:

El pasado 14 de abril, en Rentería (Guipúzcoa), cientos de radicales de la izquierda «abertzale» trataron de reventar por la fuerza un acto electoral de Ciudadanos (Cs) en una plaza que se convirtió en una ratonera. Hoy, tras la denuncia que presentaron los liberales, la Fiscalía de Guipúzcoa ha abierto diligencias al apreciar posibles delitos de odio, injurias y amenazas.

Así se desprende en el escrito del Ministerio Público, adelantado por la Cadena Ser y al que ha tenido acceso ABC, en el que se estima la denuncia que presentó Cs ante la Fiscalía General del Estado, en Madrid.

Aquel día, la Ertzaintza tuvo que escoltar a la prensa, a los dirigentes de Cs y a los asistentes al mitin —venidos de fuera ante la presión de significarse como votante de Cs en esa localidad— y garantizar la seguridad. Sin ellos, todos los presentes coinciden en señalar que su sensación es que les habrían dado «una paliza».

Al grito de «fascistas kanpora (fuera, en euskera)», «colonizadores» o «asquerosos», Rivera y los suyos avanzaron con dificultades hasta el lugar del mitin, una pequeña plaza decorada para la ocasión con lazos amarillos gigantes en apoyo a los líderes soberanistas en prisión preventiva por su papel en el «procés». «Gracias a la Ertzaintza ayer no ocurrió una desgracia», dijo al día siguiente Rivera, en el momento más tenso de la campaña electoral de las pasadas elecciones generales.

El mismo día, había un acto de EH Bildu que se fue vaciando conforme se acercaba el mitin de Cs. Los «abertzales» más radicales buscaron impedir por la fuerza la entrada del partido liberal en un pueblo donde es difícil ser constitucionalista. Rivera destacó los días posteriores la imagen de una vecina en su balcón, aplaudiendo las intervenciones de los suyos entre las caceroladas e insultos del resto del vecindario.

Los 630 votantes de Cs

No era ella la única votante de Cs. En las elecciones del pasado 28-A, 630 personas se inclinaron por el partido de Rivera en un municipio en el que se impuso el PSE con 5.801 votos, seguido por Podemos, con 5.195. Sin embargo, los 4.632 electores de EH Bildu en Rentería dominan el espacio y discurso público. Cientos de ellos decidieron hace algo más de un mes que allí no era bien recibida una formación votada por 630 de sus vecinos.

La única que logró acallar por momentos a aquella masa de radicales fue Maite Pagazaurtundúa, número dos en la lista de Cs al Parlamento Europeo, que sufrió el terrorismo de ETA de primera mano con el asesinato de su hermano Joseba. En una entrevista con ABC, la eurodiputada de UPyD definió a Bildu como «el caballo de Troya de la democracia».

Cs llevó en su día a la Fiscalía imágenes, recortes de prensa y capturas de pantalla de Twitter, a través de los que buscaron vincular a los hostigadores con organizaciones de la izquierda «abertzale» como Sortu —heredera de la ilegalizada Batasuna e integrada en la coalición EH Bildu—.

El escrito de la Fiscalía recoge concretamente un fragmento de la denuncia de Cs, en el que el partido enumera las frases con las que les recibieron en Rentería: «Fuera fascistas; que se vayan; mierdas, fuera de aquí; cobardes; hijos de puta; tenéis que venir acompañados; no me aguantas la mirada; os tenían que haber matado; fascistas de mierda; os tenemos en la mira».