La Fiscalía concluye que la agresión de Alsasua fue «terrorismo de baja intensidad»

El Ministerio Público mantiene la acusación por terrorismo y pide condenas de hasta 62 años de cárcel

MARCO NAYA
MadridActualizado:

Tras practicarse todas las pruebas del juicio, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha confirmado su acusación por terrorismo contra los supuestos agresores de Alsasua (Navarra), los ocho acusados de dar una paliza a dos guardias civiles y sus parejas en el municipio navarro en 2016. El Ministerio Público encuadra el ataque en una campaña de acoso para atemorizar a la Guardia Civil y expulsarla del País Vasco y Navarra, un estrategia heredada de ETA y liderada por plataformas de la izquierda abertzale.

«No fue una pelea de bar, fue una acción organizada, planificada y preparada para agredir exclusivamente a los guardias civiles y sus parejas con una finalidad terrorista», ha concluido este jueves el fiscal del caso José Perals, que ha explicado que el objetivo del ataque fue expulsar a los agentes y sus novias de Alsasua y «atemorizar a una parte de la población que no piensa como ellos». El representante del Ministerio Público ha calificado la agresión que tuvo lugar el 15 de octubre de 2016 de «terrorismo de baja intensidad».

En su alegato, con el que expone las conclusiones tras el desarrollo de la vista, el fiscal ha vinculado el acoso a la Guardia Civil en Alsasua con ETA y la estrategia que la banda terrorista marcó para atemorizar a los colectivos policiales. «Aunque el frente armado haya dejado de matar, el resto de dinámicas del conglomerado terrorista ha permanecido», ha señalado. Perals ha detallado que ETA estaba formada por un frente armado, un frente institucional y un frente de masas, un colectivo que desplegó el ideario terrorista «en los barrios, los pueblos, las ciudades». Ha aludido a la llamada Alternativa KAS, el programa de exigencias que ETA buscó imponer y que incluía la retirada de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Los acusados por la agresión, que tuvo lugar en el bar Koxka de Alsasua en la madrugada previa a la feria del ganado, «son herederos» de ese ideario y de la convicción de que se puede defender a través de la violencia, ha concluido. «Esto está presente», ha remarcado el fiscal, quien ha acusado al alcalde de Alsasua, Javier Ollo, de desatender a las víctimas, apoyar a los agresores y utilizar un lenguaje que habla de «conflicto», sin llamar a las cosas por su nombre. Ollo testificó en el juicio y lamentó el sufrimiento de víctimas y acusados. Reconoció encuentros con las familias de los acusados, pero no con las víctimas.

Coacciones

«Afortunadamente no hay muertos, pero hay lesiones, y esas lesiones generan un terror, y ese terror se traspasa al resto de habitantes de Alsasua y de Navarra. Y ese es el terror que perseguía el entramado terrorista desde el primero momento», ha continuado el fiscal. Ha asegurado que los agresores fueron a por los agentes «única y exclusivamente por ser guardias civiles, y a por ellas por ser las parejas de los guardias civiles». «No fue una agresión fortuita, se avisaron a través de los teléfonos móviles», ha añadido. El fiscal ha señalado que los acusados Jokin Unamuno y Adur Ramírez de Alda, a quienes ubica en diversos actos de la campaña permanente de acoso a la Guardia Civil en Alsasua, impulsaron el ataque de aquella noche. Unamuno y Ramírez de Alda, igual que Oihan Arnanz, se encuentran en prisión preventiva.

«El terrorismo también se ejerce con coacciones», ha añadido el fiscal, que ha alegado que el movimiento Ospa, el colectivo que canaliza la campaña contra la Guardia Civil en el municipio de Alsasua, se impulsó a partir del cese de las armas de ETA, en 2011. «Como consecuencia de esta dinámica» ocurrió la agresión, ha zanjado. El movimiento Ospa celebra una jornada anual, a finales de agosto, en la que escenifica su reivindicación con pasacalles y actividades en los que se emplean cerdos y perros vestidos con tricornios de la Guardia Civil o boinas rojas de la Policía Foral. Sus miembros también se han manifestado contra la misa por la Patrona de la Benémerita, o han boicoteado algunas actividades de los agentes. Alsasua, un municipio de unos 7.500 habitantes en el que Bildu gobernó de 2011 a 2015, colinda con Guipúzcoa.

Fascismo

Según el fiscal, el teniente agredido, Óscar, «intentó que todo fuera normal» en la localidad, en alusión a las iniciativas que impulsó para acercar a la Guardia Civil a los ciudadanos, con jornadas de puertas abiertas y actividades divulgativas. «Eso es lo que no quieren, por eso se ensañaron con él», ha manifestado. El teniente tuvo que ser operado de una fractura abierta del tobillo y sufrió una herida en el labio.

En un discurso con fuerza, Perals también ha comparado el ideario de ETA y sus satélites con el fascismo. «En el siglo XX esta mentalidad llevó a una de las mayores masacres de la Historia». Ha aludido al «miedo» que inunda el ambiente de Alsasua, un miedo «que no se puede disimular y que al final sale», para ensalzar la valentía de las dos parejas de los agentes, María José y Pilar, quienes relataron el terror sufrido en la noche del ataque. «Tenían miedo, miedo a no poder reconocer que tenían un novio, a pasear con él, a no poder comprar el pan, y esa es la parte visible del terror», un ambiente que sigue existiendo y que los acusados han querido imponer, con la colaboración de algunos políticos, ha denunciado el fiscal. A pesar de mantener la petición principal de penas ante el tribunal, Perals ha suavizado la petición subsidaria.