Prision incondicional para los dos chechenos detenidos como miembros de Al Qaida
El magistrado de la Audiencia Nacional Pablo Ruz - efe
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Prision incondicional para los dos chechenos detenidos como miembros de Al Qaida

El magistrado Pablo Ruz también ordenó prisión para el tercer arrestado en esta operación en La Línea, el turco Cengiz Yalcin. En su auto, el juez aprecia relación de estos yihadistas con «elementos terroristas»

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Eldar Magomedov y Muhamend Ankara Adamov son las verdadesras identidades de los dos terroristas islamistas de origen checheno que el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz ha enviado a prisión incondicional por los delitos de integración en organización terrorista y tenencia de aparatos o sustancias explosivas con finalidad terrorista. El tercer integrante de la célula, el turco Cengiz Yalcin, lleva en la cárcel desde el viernes.

Las cuarenta y ocho horas de prórroga de la detención de los dos chechenos acordada por el magistrado el viernes han dado sus frutos y han permitido reunir los indicios suficientes para ordenar la prisión de estos dos individuos, que en ningún momento han revelado su auténtica identidad y que están considerados como muy peligrosos. Para ello han resultado decisivos la colaboración internacional (en especial la de Francia, Gibraltar, Rusia y Estados Unidos) los seguimientos y vigilancias policiales, los registros, el cruce de datos con las autoridades galas sobre los móviles de los detenidos, sus propias declaraciones ante el juez y las de dos testigos (uno, de nombre Antonio, ha comparecido esta misma mañana ante Ruz; el testimonio del segundo ha sido remitido por Estados Unidos).

«Vínculos con organización terrorista»

Magomedov y Adamov han mantenido “vínculos con organizaciones de carácter o finalidad terrorista”. En concreto, el primero de ellos se le sitúa en Paquistán y Afganistán a partir de 2010. Un testigo protegido interrogado por las autoridades de los Estados Unidos ha revelado que este terrorista podría haber utilizado también la identidad falsa de «Muslin Dost», «a quien se atribuye –sostiene Ruz en el auto- la participación en actividades de carácter terrorista a partir de 2010 en Waziristán, Paquistán y Afganistán».

La conducta de los dos imputados también ha resultado sospechosa, pues se intalaron en España tras un periplo europeo que con anterioridad les llevó a Francia, donde permanecieron unos meses “junto a los objetivos” contra los que al parecer querían atentar. Cuando fueron detenidos se disponían a viajar hacia Irún, quizá con la intención de cruzar la frontera y perpetrar los ataques.

Las explicaciones que los terroristas han ofrecido no han resultado creíbles por las contradicciones en las que han incurrido entre ellos sobre el pago del alquiler del piso en el que vivían y sobre su relación con el turco Yalcin, que les sufragó sus gastos en España. También chocan con la declaración prestada esta mañana por un testigo ante Ruz.

Finalmente, el explosivo hallado, de “grave potencialidad”, según el juez, ha rservido para imputar tanto a Yalcion como a los dos chechenos el delito de tenencia de sustancias explosivas con finalidad terrorista. La pólvora y el “material videográfico” hallado pueden “racionalmente sugerir la preparación de algún tipo de acción de carácter o finalidad terrorista”.

Por último, Ruz destaca el riesgo de fuga y la posibilidad de que de la investigación resulten probadas conductas aún más graves como elementos que justifican la proporcionalidad de la medida de prisión acordada.

El magistrado ha adoptado esta decisión a instancias del fiscal Pedro Martínez Torrijos después de la comparecencia este mediodía de los dos detenidos, a los que prorrogó 48 horas su detención el pasado viernes a la espera del resultado de nuevas diligencias de investigación, tras enviar a prisión al ciudadano turco Cengiz Yalcin, detenido también el jueves en La Línea de la Concepción (Cádiz).

Riesgo de huida del turco

Respecto de este ciudadano turco, en el auto dictado el viernes el juez resalta no sólo el hallazgo en su domicilio del explosivo, sino también los datos que constan en los documentos aportados a la causa así como los seguimientos y vigilancias policiales.

Pese a su situación de arraigo, el juez pone de manifiesto también el riesgo de fuga, pues trabaja en el extranjero (Gibraltar) y por su relación con terceras personas (entre ellas los dos chechenos detenidos), que podrían facilitarle la huida. Él mismo ha reconocido que durante su estancia en España y sus traslados al Peñón utiliza de forma habitual documentación de su hermano pues «tiene prohibida administrativamente su entrada en el espacio Schengen».