MINISTERIO DE DEFENS
GUERRA DE AFGANISTÁN

Dolor y solemnidad en el homenaje al sargento Moya en Torrejón de Ardoz

«Ha dado la vida, combatiendo con las armas en la mano, por los intereses de España», resumen un compañero al militar asesinado en Afganistán

MADRID Actualizado: Guardar
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«Ha dado la vida, combatiendo con las armas en la mano, por los intereses de España». Así resume un compañero de «armas» de Joaquín Moya Espejo la muerte del sargento primero este domingo en una loma de Ludina, en el noroeste de Afganistán cuando formaba y entrenaba a oficiales del Ejército Nacional Afgano.

Su féretro ha llegado a las 16.00 horas a la base aérea de Torrejón (Madrid), donde ha sido recibido por familiares y autoridades. A su llegada a la base ha tenido lugar una breve ceremonia en la que se ha oficiado un responso por su eterno descanso y, posteriormente, se le ha impuesto la Gran Cruz del Mérito Militar, con distintivo rojo, han informado desde el Ministerio de Defensa.

En la Base de Apoyo Avanzado de Herat, la ministra de Defensa, Carme Chacón, alertó que aunque la misión de Afganistán se encuentra «en la cuenta atrás» -una cuenta atrás nada menos que de tres años aún, según lo planes de repliegue total para 2014- el peligro todavía es evidente para los más de 1.500 militares españoles desplegados en los cuarteles generales de la misión de la OTAN-ISAF en Kabul, Herat y sobre todo Qala i Nao, con los tres puestos avanzados de Moqur, Darra e Bom y Ludina, lugar donde falleció el sargento Moya Espejo durante un combate.

98 muertes españolas en diez años

El sargento cordobés es la víctima 98 desde que España se desplegase hace diez años en Afganistán, la primera muerte en combate. Las otras 97 murieron por accidentes aéreos (79), por explosiones de minas (12), tiros a bocajarro de policías infiltrados (2 agentes de la Guardia Civil), accidente de tráfico (2) y por causas naturales (2).

El militar español falleció al recibir un disparo de arma ligera durante un hostigamiento. Llevaba chaleco antibalas, pero el azar quiso que la bala proveniente de fuego de arma ligera -posiblemente AK-47- impactara en una zona desprotegida (parte del costado, axila..., algo que está siendo investigado).

Mensaje de S.M. el Rey

Chacón mantuvo esta mañana una reunión con el jefe de la FSB de Herat, coronel Javier Carramiñana, y con el jefe del PRT español en Qala-i-Naw, coronel Félix Eugenio García Cortijo. La ministra resaltó que «los que han asesinado al sargento primero Moya no quieren que haya un Ejército ni un Estado afganos, y desde luego no quieren que haya libertad ni seguridad en esta tierra». A este respecto, recordó que la misión en Afganistán es «la más dura, compleja y arriesgada de todas en las que han participado las Fuerzas Armadas españolas en el exterior».

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Por último, Carme Chacón trasladó a los militares españoles en Afganistán un mensaje de apoyo, admiración y gratitud de parte de Su Majestad el Rey. El dolor de los familiares y compañeros del sargento primero y la solemnidad han marcado el acto ya en la base madrileña.

La ministra y el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el general del Aire José Julio Rodríguez, han acompañado a los padres, hermanos y compañeros del fallecido, así como su viuda, sargento del Ejército de Tierra y compañera de la misma unidad que el militar fallecido, que pertenecía al Regimiento de Infantería Garellano 45, de la Brigada de Infantería Ligera San Marcial V, con sede en Vitoria. Junto a ellos se encontraban esperando al avión, que ha aterrizado en Torrejón a las 16.15 horas, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el ministro del Interior, Antonio Camacho, la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Saénz de Santamaría, y el presidente de la Fundación IDEAS, Jesús Caldera, así como los Jefes de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general Fulgencio Coll, y Aire (JEMA), general José Jiménez.

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Nada más bajar del avión, la ministra de Defensa, acompañada por el Jemad, se ha dirigido a la familia del fallecido, a los que ha tratado de consolar, mientras el resto de autoridades permanecían solemnes, junto a una bandera de España que ondeaba a media asta. El cuerpo del sargento Moya ha sido trasladado desde el avión hasta un pequeño túmulo situado en la pista a hombros de sus compañeros de regimiento, entre ellos algunos de los que le han acompañado desde Afganistán, momento en el que los familiares han contenido su dolor a duras penas.

Después, el arzobispo castrense Juan del Río ha dirigido un responso en el que ha lamentado la «violenta muerte» del militar cordobés y ha tratado de infundir aliento a sus seres queridos, en unos momentos en los que «parece que el mundo se derrumba y la vida no tiene sentido» y entró en parada cardiorrespiratoria durante el vuelo, certificándose su fallecimiento cuando llegó al centro hospitalario Role 2 de Bala Murghab.