Felipe González presionó a la CE para favorecer el plan audiovisual de Prisa

Karel van Miert, responsable de Competencia de la anterior Comisión Europea, relata en un libro sobre sus experiencias en Bruselas que el ex presidente del Gobierno Felipe González le presionó para favorecer a Prisa y conceder a este Grupo el monopolio de la televisión digital. Van Miert confiesa que González le caía muy «simpático», pero que supo resistirse a sus presiones.

BRUSELAS. Alberto Sotillo, corresponsal
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En el apasionante libro de sus memorias políticas titulado «El mercado y el poder», el que fue el guardián de la Competencia cuenta abiertamente que el Gobierno de González quiso pagar los favores políticos de Prisa concediéndole el monopolio de la televisión digital. Van Miert hace gala de ecuanimidad y afirma asimismo que, con el posterior Gobierno de Aznar hubo también diferentes «tentativas» de poner en marcha otros monopolios (de televisión digital)». Aunque la historia sobre la que se explaya el ex comisario y veterano político socialista flamenco es la de Prisa y González.

Cuenta Van Miert que a principios de 1996, González «decidió hacer un gesto en favor del Grupo de comunicación Prisa, que le había sido favorable durante sus catorce años de Gobierno». El negocio consistía en «una alianza con Telefónica, monopolio controlado todavía en la época por el Estado, que daría a Prisa -ya entonces propietaria del mayor diario y de la principal cadena de radio- una posición dominante en el mercado de la TV de pago». Era aquel el principio de la famosa «guerra digital».

«UN ACTO GRAVÍSIMO»

Cuando hace las primeras pesquisas, Van Miert recibe la respuesta de que «se trata de un asunto nacional, en el que Bruselas no tiene nada que decir». Pero -continúa- «nosotros lo veíamos de otra manera», ya que en el proyecto estaba también Canal Plus, el gigante francés de televisión. El comisario sigue en sus trece. Prisa y Telefónica ganan tiempo haciendo caso omiso de los requerimientos de Bruselas. «Un acto sin precedentes... gravísimo».

En su opinión, si se hubiera consumado el proyecto, «la operación habría reforzado la posición de monopolio de Telefónica en el mercado de la infraestructura del cable y servicios de telecomunicaciones» y «la filial de Prisa de televisión de pago se habría quedado sin competencia». Los desvelos de González llegaron hasta el punto de enviar a sus entonces ministros de Exteriores y de Economía, Javier Solana y Pedro Solbes. Éste es el momento en el que Van Miert confiesa: «Yo tenía mucha simpatía por el primer ministro González». Pero «comuniqué a sus dos ministros que tal proyecto era inaceptable en el marco de la política de Competencia».

Van Miert recuerda cómo, en el último Consejo de Ministros del Gobierno de González inmediatamente antes de hacer el relevo de poderes al nuevo Ejecutivo de Aznar, se aprobó la alianza de Telefónica y Prisa, «como si no existiese la Comisión». Después, «el sucesor de González dejó caer el proyecto, aunque no tanto por darme ese placer como por tomarse la revancha política». De todas formas, dice, «me sentí aliviado».

Por lo demás, Van Miert recuerda cómo su primer contacto con González consistió en preparar en pleno franquismo una entrevista clandestina entre éste y el entonces comisario belga y político socialista Henri Simonet en el aeropuerto de Barajas.