My favorite things

Qué será, seráLa estrategia publicitaria de los de siempre es que hablemos de ellos aunque sea mal. Llega la Navidad y los pesados del cava y la cola sacan su muestrario de joyas estacionales. Antes

POR ROSA BELMONTE
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Qué será, será

La estrategia publicitaria de los de siempre es que hablemos de ellos aunque sea mal. Llega la Navidad y los pesados del cava y la cola sacan su muestrario de joyas estacionales. Antes de ver los anuncios (el de Freixenet ni siquiera sale en la tele) ya está todo el mundo comentando gratis total la jugada. La peliculita de Coca-Cola de tan larga y tan bonita no hay quien la aguante. Vale que es una perfecta y extraña mezcla de Fraguel Rock, El Bosco y «Amélie» con eructos (desde el de Penélope Cruz con la competencia creo que no había habido) pero donde esté (¿dónde está?) el abeto gigante y los panolis que a todo el mundo querían dar un mensaje de paz que se quiten estos bicharracos. Y sí, Martin Scorsese imita muy bien a Hitchcock. Bueno, y Todd Hayness a Douglas Sirk, como vimos en la magnífica «Lejos del cielo». Y Sergi Pàmies es capaz de imitar a otros columnistas (como demostró hace años, día a día, en aquel ejercicio deslumbrante y también estacional). Y la Reina de Inglaterra (como Meryl Streep) resulta que imita acentos. Me impresiona menos que Scorsese haga de Hitchcock y, además, ¿para qué elige de modelo «El hombre que sabía demasiado» y se olvida lo mejor de la película? Se olvida de la rubia menos hitchcockiana. De Doris Day cantando «Qué será, será». Es una debilidad, qué le voy a hacer. Como lo es un anuncio con menos trompetas, el de la Primitiva. El de los langostinos buenos, «de esos que llevan rayas».

Haciendo moiré

La gossip-noticia de esta semana ha sido la entrevista de Isabel Pantoja en el «¡Hola!», un desdoblamiento prodigioso entre las fotos (qué guapa soy, qué piano tengo) y el texto (soy infeliz, casi gritado por Lola Beltrán). La cantante tiene la capacidad de conseguir que se hable de ella más que de los anuncios de Freixenet y Coca Cola juntos. A mí me pasa que no me he recuperado todavía del número anterior de la revista. Del reportaje de la familia Missoni. Estoy acostumbrada a ver «missonis» (las prendas) individualmente. Por ejemplo, las que lleva Fabio Capello (se van a enterar en Inglaterra de lo que vale una raya en el jersey). También veo una rebeca que hay en mi armario, que me encanta pero que nunca me pongo porque me apaisa (me pasa por no hacer caso a Victoria Beckham: nunca rayas horizontales, que engordan). Pero ese reportaje mostraba a un montón de miembros de la familia vestidos de Missoni (sin contar las tapicerías). Todos con rayas de langostinos de los buenos y estampados de la casa. Hacían moiré a los ojos. La familia que hace moiré unida, etcétera. Supongo que semejante vestuario en la mesa sería para las fotos corporativo-familiares porque si así es una cena de Nochebuena donde los Missoni da como miedo.

Nos queda Leonor

Otra casi rubia hitchcockiana poco hitchcockiana es la adorable Julie Andrews (una debilidad quizá mayor que Doris Day). Su canción «My favorite things» (bueno, de Rodger y Hammerstein para «Sonrisas y lágrimas»), que suena a Navidad, anda por un anuncio de El Corte Inglés. El del papel de regalo dorado que vuela hasta que un niño lo recoge y envuelve su paquete. Pero la versión no es la de la Andrews sino la mucho más alucinógena de Marlango. O sea, de Leonor Watling, que es la voz del grupo. Como Amy Winehouse está que se sale (del mundo de los vivos) nos queda el consuelo de Leonor, que, además, es guapa. Si la voz de la Winehouse es brutal, la de la Watling no lo es menos. Eso sí, tiene que cantar en inglés, que en español suena muchísimo menos interesante.